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Publicado el 18 Septiembre, 2015 por Yohana Lexcano Lavandera en Nacionales
 
 

Alejados de los caprichos

Productores de matanzas

Los productores de Perico, Matanzas, han comprobado la eficacia del SIAL

Por YOHANA LEZCANO LAVANDERA y ERNESTO LARA CABANAS
Fotos JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Fernando Donis Infante es un hombre emprendedor. Su capacidad creativa es resultado de la acumulación de saberes como ingeniero y productor agropecuario consagrado. El mayor mérito de este matancero es la virtud de convertir ese conocimiento y voluntad de trabajo en práctica útil, beneficiosa. De ello dan fe la diversidad y calidad de las producciones de su finca agroecológica Cayo Piedra, ubicada en el municipio de Perico, la cual es reconocida como espacio idóneo para la multiplicación de experiencias de innovación agropecuaria sobre bases sostenibles.

Justo cuando este equipo de BOHEMIA llegó a sus predios, Fernando nos recibió con la información de que “estoy trabajando el surco ahora mismo; mañana cumple 90 días de sembrado”.

Este campesino trabaja con el grupo de suelos del Sistema de Innovación Agropecuaria Local. En su finca fue donde se iniciaron los experimentos relacionados con los microorganismos de la tierra cuya calidad es esencial para una buena cosecha.

Según cuenta Fernando, en un encuentro con otros campesinos, cuando expresó que mediante el uso de los microorganismos él logró una producción de 92 toneladas de col por hectárea, todos se echaron a reír ya que la mayoría produce unas 50.

Entre las acciones que ha tomado para mejorar la eficiencia se encuentra la siembra de sorgo, una planta que aporta al suelo gran cantidad de nutrientes utilizados por los demás cultivos para crecer. Posee en el tallo carbohidratos que favorecen el crecimiento de los microorganismos del suelo, los cuales constituyen su parte viva y son los responsables de la dinámica de transformación y desarrollo de la tierra.

Fernando comenta: “De esa gramínea se puede obtener harina para alimento humano y pienso animal. El año pasado, nadie, ni los productores, ni la fábrica quería sorgo; sin embargo para esta cosecha aumentaron los pedidos”. Otros de sus beneficios son: “La elaboración de harina de sorgo, bebidas; y, en el mundo está sustituyendo el maíz en la producción de etanol”.

En sus tierras se han ejecutado experimentos sobre uso del abono verde, mejoras de los suelos, microorganismos eficientes, introducción de especies nuevas de plantas, intercalamiento de cultivos. Los ensayos han demostrado que la agroecología es una herramienta muy efectiva para la sostenibilidad del medioambiente sin afectar la producción, al contrario: “junto con la aplicación mínima de fertilizantes y plaguicidas, se aplican estos métodos y se obtienen mejores y mayores cantidades de alimentos”, refiere.

Práctica creativa

El empeño de personas como Fernando da vida a iniciativas como el Programa de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), que contribuye al desarrollo de estrategias que reconozcan e incorporen la contribución de los productores en la generación de beneficios económicos y socioambientales, teniendo como premisa el aprovechamiento de las capacidades existentes a nivel local.

Las acciones de ese proyecto, liderado por el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas en coordinación con Agro Acción Alemana y apoyado financieramente por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, han beneficiado a alrededor de 50 mil personas de 45 municipios cubanos.

Una de sus principales intenciones es facilitar el acceso de campesinos y sus familias a la mayor diversidad posible de variedades de cultivos, tecnologías e información. Sobre esa base se promueve la experimentación continua para encontrar alternativas que se adapten a las necesidades y condiciones específicas de cada localidad, de cada familia productora.

Para Timo Christians, codirector de PIAL, la esencia del programa es proponer maneras de organización, intercambio y articulación más participativas, donde la toma de decisiones sobre estrategias y acciones que inciden en la producción de alimentos a nivel local sea descentralizada, horizontal.

Para concretar ese propósito nace, como iniciativa del propio programa, el Sistema de Innovación Agropecuaria Local (SIAL), con el compromiso de establecer un diálogo entre las tradiciones y conocimientos populares y el saber científico en el ámbito agropecuario, todo ello desde el principio de que hombres y mujeres, jóvenes y adultos tengan las mismas oportunidades desde una perspectiva de género y generacional.

Según Rodobaldo Ortiz, coordinador de PIAL, esta propuesta busca fortalecer al sistema de innovación vigente en Cuba, al aportarle un modelo que se ha construido, mano a mano, entre científicos y productores agropecuarios para impulsar el desarrollo agroalimentario en un contexto donde cada vez son más los ecosistemas degradados, se utilizan indiscriminadamente productos químicos para trabajar la tierra y aumenta la dificultad en el acceso a insumos.

Vista hace fe

En Perico existen cinco Grupos de Innovación Agropecuaria Local: ganadería, cultivo del boniato, conservación de alimentos, arreglos florales y suelos. Su creación obedece a las características del territorio. Además, existe en esa localidad matancera un grupo de gestión del conocimiento, uno para el tratamiento de los residuales y otro de innovación para la comunicación. Las personas que integran la plataforma multiactoral de gestión o concertación municipal promueven la creación de los Grupos de Innovación Agropecuaria Local (GIAL) y canalizan sus demandas hacia decisores, proveedores de servicios y facilitadores de conocimientos.

“Hemos logrado articular a la mayoría de los actores en función de mejores prácticas productivas”, comenta Roger.

SIAL ha revalorado el papel del gobierno local: “Hemos logrado articular a la mayoría de los actores en función de mejores prácticas productivas”, comenta Roger

BOHEMIA indagó en los conflictos que pueden existir en la implementación de los procesos del SIAL. Roger Orlando Hernández Pérez, presidente del gobierno municipal, llamó la atención sobre la urgencia de que las instancias superiores apoyen y aprueben con más agilidad proyectos como estos que no solo aportan ganancias en lo económico-productivo sino en lo social.

Sin embrago, explicó que la principal barrera es la resistencia de algunas personas. “Si un campesino lleva 20 años sembrando frijoles de una forma, es lógico que se pregunte: si es algo que aprendí de mi padre y me da resultados, ¿por qué voy a cambiar?

“Por eso, hay que ir demostrando en la práctica maneras de hacer que no son caprichos de científicos, sino metodologías más eficientes para cuidar la tierra y obtener beneficios mayores. Lo fundamental para nosotros ha sido la capacitación. Gracias a eso estamos multiplicando las transformaciones y sumando productores y productoras”, argumentó Hernández Pérez.

Con la premisa de producir y maltratar lo menos posible el suelo, junto a Fernando, otros agricultores promueven la agroecología como alternativa para mejor calidad y eficiencia. Gens Martín Tirao, lleva más de tres décadas laborando la tierra. Ha sido partícipe del proyecto SIAL con respecto a la producción de granos. No pertenece como tal a ninguno de los grupos que forman parte del sistema, porque sus resultados sobrepasan la media nacional, sin embargo, planean integrarlo al mecanismo de diagnóstico de la cadena de granos. “Entre nuestros resultados más importantes está el producir tres toneladas y media de frijol por hectárea, cuando la media nacional es de 1.5”.

De la escuela a la producción

Marcos García coordina la gestión del conocimiento en la plataforma del programa integral de desarrollo en Perico. La filial universitaria de ese municipio matancero tiene un vínculo muy fuerte con los productores, capacitan a todos los que tienen que ver con el plan integral del territorio.

“Tenemos una interrelación muy profunda con los diferentes actores implicados en el programa de desarrollo de Perico, de manera que buscamos las sinergias, es decir, fortalecemos los vínculos entre los distintos sectores como el productivo y el académico”, comenta Marcos.

En la filial se trabaja con los estudiantes de las universidades. “Hemos incorporado a los cinco jóvenes de Perico que están estudiando Agronomía en la Universidad de Matanzas, los hemos comprometido para que cuando se gradúen se queden en el municipio, los hemos involucrados a la vida de los agricultores, de manera que se sientan útiles en los procesos de construcción del conocimiento”, subraya Marcos.

También refiere que han impartido algunos seminarios para productores. “Explicamos las normas para el trabajo en el SIAL, mostramos buenas prácticas de manejo de suelos y preparación de cultivos, enseñamos cómo planificar y ejecutar planes de negocios factibles, entre otros temas que ayudan a los actores a emprender las acciones en función del programa”.

El programa de desarrollo integral de Perico incluye entre sus acciones la ampliación de la minindustria perteneciente a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Comercialización e Industria de la Empresa Agropecuaria Máximo Gómez del territorio. Jorge Luis Alfonso, su director, comenta: “Queremos cerrar los ciclos productivos, evitar la pérdida de productos en el campo y ofrecer a la población un producto de factura nacional más barato, útil y necesario a la familia”.

Anualmente aquí se producen alrededor de 16 millones de pesos, con la introducción de las estrategias de SIAL y la incorporación de nuevos equipos debe aumentar hasta 60 millones en 2018. Ampliarán la producción de aceite comestible, piensos para la alimentación animal, conservas de frutas y hortalizas, dulces, papas fritas y prefritas, encurtidos, entre otras mercancías.

“Estamos en la negociación con los proveedores, ya en septiembre montamos los equipos para aprovechar la cosecha de hortaliza para lograr que nuestro municipio se autoabastezca”, agrega.

Según detalla Jorge Luis, la industria de aceite ya está montada y han hecho las pruebas, aunque aun no están produciendo para la comercialización por problemas con la materia prima. Los campesinos cosechan la semilla de girasol que servirá para la producción de aceite comestible, el cual comercializarán a través de la red de bodegas y establecimientos del Ministerio de Comercio Interior.

“Prevemos que se venda el litro a 40 pesos, muy por debajo de cómo se comercializa en las Tiendas Recaudadoras de Divisas. Las pruebas arrojaron buenos resultados en cuanto a sabor, color del producto y estética del envase”, manifiesta el director de la UEB.

En la minindustria trabaja Nidian Barrios: “Me siento realizada como ser humano y en especial como mujer. Puedo contribuir con más aportes a mi familia. Esperamos que en un futuro los ingresos aumenten junto con la productividad de esta pequeña industria”.

Heterogeneidad de miradas

La minindustria local pretende cerrar los ciclos productivos, evitar la pérdida de productos en el campo, entre otros objetivos

La minindustria local pretende cerrar los ciclos productivos, evitar la pérdida de productos en el campo, entre otros objetivos

Aunque la mayor parte de las tierras cubanas son fértiles, persiste en el país un bajo nivel de productividad que conlleva a importar alimentos por miles de millones de dólares. El municipio de Perico no escapa de esa realidad.

De sus 32 asentamientos poblacionales, 28 son rurales. Sin embargo, allí también se ha sentido la desmotivación por trabajar la tierra. Si a ello se suma que quienes sí lo hacen utilizan muy pocas estrategias de sostenibilidad, se entenderá la pertinencia de generar procesos que apuesten por la seguridad alimentaria a nivel comunitario, más aun cuando el territorio cuenta con un grupo de potencialidades como la alta disponibilidad de terrenos ociosos, la calidad de los suelos para el desarrollo agrícola, el fuerte potencial hídrico existente y la conectividad vial entre los asentamientos urbanos y rurales para el transporte terrestre y ferroviario.

En el afán de contribuir a resolver las problemáticas y aprovechar esas oportunidades que existen en el municipio se ha creado la plataforma multiactoral de gestión o concertación, una de las 45 existentes en 10 provincias cubanas.

De acuerdo con Taimer Miranda Tortuló, investigadora de la Estación Experimental Indio Hatuey y coordinadora del PIAL en Matanzas, la función de la plataforma es integrar a representantes de todos los sectores para tomar decisiones colectivas en beneficio de la gente. En los espacios de trabajo confluyen organizaciones e instituciones como la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, las filiales universitarias municipales, los centros de investigación, delegaciones de la agricultura, entre otras.

Esta presencia heterogénea avala el liderazgo de los gobiernos municipales, reconocidos como los actores locales con mayor capacidad para organizar y liderar el SIAL en los territorios.

El efecto multiplicador del SIAL ha potenciado la actitud innovadora durante sus ciclos y redes de aprendizaje, lo que ha permitido integrar permanentemente a los múltiples actores de las cadenas agroalimentarias locales. El SIAL ha contribuido en Perico a dinamizar los procesos de construcción y aplicación de los conocimientos. No espera pasivamente por las demandas de desarrollo de los agricultores, sino que a partir de capacitaciones e intercambios de buenas prácticas; provoca y fortalece mejores formas de producción. Sin pretender obligar a los campesinos a aplicar estrategias productivas ajenas a sus prácticas, SIAL ha logrado convertir lo que algunos creyeron “caprichos de científicos” en prácticas probadas y eficientes.


Yohana Lexcano Lavandera