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Publicado el 24 Diciembre, 2015 por Redaccion Cultura e Historia en Nacionales
 
 

Julio, el mambí adolescente

Se formó en el seno de la familia Maceo Grajales, que transmitió a sus hijos como atributos mayores una buena formación y el amor a la patria, los que llevaría durante su corta, pero fructífera vida
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Julio Maceo, según una plumilla realizada en BOHEMIA.

De Julio Maceo no se conservan fotos. Esta plumilla la realizó un ilustrador de BOHEMIA sobre la base de un grabado publicado por la prensa independentista a finales del siglo XIX. (Dibujo: Autor no identificado).

Por VÍCTOR MANUEL PULLÉS FERNÁNDEZ *

Fotos: Archivo de BOHEMIA

El proceso independentista cubano está plagado de innumerables figuras y familias que de manera extraordinaria contribuyeron a la lucha contra el dominio colonial español, en la segunda mitad del siglo XIX. Un ejemplo fehaciente lo constituyen los Maceo Grajales, sobre los cuales se han realizado numerosos estudios. En los últimos años los historiadores e investigadores se han preocupado por divulgar algunos de los miembros de esta estirpe que hasta hoy han estado en el anonimato. El doctor Armando Hart Dávalos en varias ocasiones ha convocado al estudio de esta pléyade de héroes, en especial a los santiagueros, bajo el precepto de que “Santiago de Cuba, es la tierra de los Maceo Grajales”.

En estas líneas abordaremos la vida y labor revolucionaria de uno de los hijos del matrimonio de Marcos Evangelista Maceo y Mariana Grajales Cuello, cuya trayectoria es poco conocida. Nos referimos a Julio Maceo Grajales, quien nació el 20 de mayo de 1854, en la zona de Majaguabo, Partido de la Enramada, perteneciente al actual municipio de San Luis,  provincia de Santiago de Cuba, según consta en el acta bautismal tomo XXX, folio XXX, número XXX, suscrita por don José Tomás Chamorro, presbítero cura de la Santa Iglesia Parroquial de san Nicolás de Morón, donde firman como padrinos del recién nacido los pardos (mulatos) libres Carlos Bayano y María Apolonia Dulube.

Julio se formó en el seno de una familia que transmitió a sus hijos como atributos mayores una buena formación y el amor a la patria, los que llevaría durante su corta, pero fructífera vida. Se incorporó a la gesta independentista iniciada el 10 de Octubre de 1868, por el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, días después; esto se confirma con el testimonio de María Cabrales Fernández, la esposa de Antonio Maceo,

Ella le expresaría en carta escrita a Francisco de Paula Coronado, fechada en San José, Costa Rica, el 6 de mayo de 1897: “En Septiembre de 1868, supo Marcos Maceo que un movimiento revolucionario se preparaba, para librar la patria del tirano. Él tenía otra finca llamada La Esperanza […] y allí se reunían ya en hora avanzada de la noche, y con todo el sigilo necesario, organizábanse, para esperar el primer  jefe que por allí debía ir. No sé de qué modo, cómo ni cuándo, se incorporaron al primero que fue Don Juan Bautista Rondón, y el 25 de Octubre por la noche, se nos aparece Antonio, y Miguel, con el Sr. Mencionado […] y la vieja Mariana, rebosando en alegría, entra en su cuarto, coge un crucifijo que tenía, y dice: de rodillas todos, padres e hijos, delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar la patria ó morir por ella”.

“Después de este famoso juramento como dice usted abandonaron todo lo que tenían y decididos marcharon con el ejército libertador, Antonio, José, Miguel, Justo, Rafael, Felipe, Julio y Fermín, quedando el padre, con Tomás de 8 años (sic) y Marcos de 6 (sic), para ocultar a la familia en la montaña”.

En esta misiva se corrobora la incorporación de los Maceo Grajales a la Guerra de los Diez Años en el propio mes de octubre. Para ese momento Julio Maceo Grajales contaba solo con 14 años de edad y ya mostraba  grandes habilidades en la equitación y el uso certero del fusil, aptitudes adquiridas a través de las enseñanzas del padre, por lo que se puede afirmar que a Julio, como a sus demás hermanos, Marcos Evangelista Maceo les transmitió el arte militar aprendido cuando pertenecía a las Milicias de Pardos y Morenos Leales del Ejército Español.

En el frente de batalla

En un hospital de sangre como el que se recrea en la foto conoció Máximo Gómez a Mariana Grajales y varios de sus hijos, entre los que se hallaba Julio.

En un hospital de sangre como el que se recrea en la foto conoció Máximo Gómez a Mariana Grajales y varios de sus hijos, entre los que se hallaba Julio. (Foto: MUNDO LATINO).

El joven combatiente participa en varios enfrentamientos contra los hispanos, donde sobresalen los combates de El Cobre, el 11 de diciembre de 1868, así como los efectuados bajo las órdenes de su hermano Antonio en El Cristo, El Cobre, Jiguaní, Copeyales, Samá y Mayarí, en enero de 1869; también pelea contra  las tropas del Conde de Valmaseda, en defensa de la ciudad de Bayamo, entre otros.

Con el propósito de frustrar el esfuerzo redentor cubano, Valmaseda dictó un decreto condenando a muerte a los más peligrosos infidentes, entre los que se encontraba Julio junto a sus hermanos Antonio, José, Rafael y Miguel Maceo Grajales, así como Felipe Regüeiferos Grajales, entre otros  familiares y destacados patriotas. La orden ofrecía también una recompensa a todos aquellos que dieran información sobre el paradero de los involucrados, lo que demuestra la pujanza de esta estirpe gloriosa y cómo un infante de solo 14 años ya representaba una amenaza real, para el ejército español.

En los primeros días de abril de 1870, el generalísimo Máximo Gómez visitó a Antonio Maceo en el hospital de sangre instalado en el Palenque de Mujeres, en las alturas cercanas a Majaguabo, cuando se hallaba hospitalizado por las heridas de balas recibidas en combate; allí conoció a Mariana Grajales, María Cabrales y otros miembros de esta paradigmática familia, entre los que se encontraba Julio Maceo Grajales.

La caída

Así trascurre la vida de este jovencito, internado en la manigua y combatiendo a los colonialistas españoles, hasta la llegada del fatídico mes de diciembre de 1870 en que se produce su muerte en  combate.

En un terrible combate cuerpo a cuerpo murió heroicamente, frente a la trinchera enemiga, el niño combatiente, Julio Maceo Grajales.

En un terrible combate cuerpo a cuerpo murió heroicamente, frente a la trinchera enemiga, el niño combatiente, Julio Maceo Grajales. (Foto: ICAIC).

Al respecto el historiador José Luciano Franco, al relatar los sucesos de esa fecha, escribe: “Unos días después, el 12 de dicho mes, cumpliendo órdenes del general Gómez, ataca otro campamento español, en Nuevo Mundo. Parapetada en sus sólidas defensas, pudo resistir victoriosamente la guarnición española los violentos asaltos de los cubanos. Sin embargo, estos lograron desbaratar el convoy español de auxilio y apoderarse de las acémilas que lo integraban. En uno de aquellos terribles combates cuerpo a cuerpo murió heroicamente, frente a la trinchera enemiga, un niño soldado, Julio Maceo Grajales, y fue nuevamente herido el teniente coronel Maceo.

De esta forma gloriosa se trunca la vida de un adolescente que con apenas 16 años de edad, imponía respeto al enemigo. Con la muerte de Julio Maceo Grajales, el suelo patrio recibía en su seno al tercero de los Maceo Grajales; anteriormente habían caído su hermano Justo Germán, capitán abanderado y su querido padre Marcos Evangelista, sargento. Algunos historiadores, entre ellos la santiaguera Nydia Sarabia, plantean que Julio Maceo cayó heroicamente con los grados de subteniente.

Cuando  hablemos del ejemplo y valor de un revolucionario, no podemos olvidar el de Julio Maceo Grajales, quien se incorporó al Ejército Libertador siendo un niño y entregó su vida cuando aún era un adolescente, para erigirse en símbolo imperecedero para esta y las futuras generaciones de cubanos.

* Máster en Ciencias Históricas. Investigador del Centro de Estudios Antonio Maceo Grajales, de Santiago de Cuba.

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Fuentes consultadas

Las compilaciones Papeles de Maceo, de la Academia de Historia de Cuba; Aproximaciones a los Maceo (Colectivo de autores); y Antonio Maceo. Ideología Política. Cartas y otros documentos. Volumen II 1895–1896. Los libros Defender la cultura es defender la Revolución, de Armando Hart Dávalos; Las concepciones sociopolíticas de Antonio Maceo y su fundamento ético-humanístico, de José Antonio Escalona Delfino; Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida, de José Luciano Franco; y Antonio Maceo: Las Ideas que sostienen el arma, de Eduardo Torres Cuevas. El ensayo Antonio Maceo: Ética y Cubanidad, de José Antonio Escalona Delfino, incluido en Memorias del Crisol IV. (Bayamo, Granma, 2004). Los documentos localizados en el Archivo del Centro de Información del Centro de Estudios Antonio Maceo Grajales. Fondo Familia Maceo Grajales, Legajo: Actas bautismales de la familia Maceo Grajales.

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Redaccion Cultura e Historia