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Publicado el 14 Enero, 2016 por Jessica Castro Burunate en Nacionales
 
 

ENVEJECIMIENTO: Del lado del cuidador

Potenciar el bienestar de quienes se dedican al cuidado de ancianos y discapacitados es un reto del presente, frente a una población cada vez más envejecida
Los estudios indican que para 2025 Cuba será el primer país más envejecido de Latinoamérica

Cuba es el tercer país más envejecido de América Latina y para el año 2025 se pronostica que será el primero

Por JESSICA CASTRO BURUNATE
FOTOS: JORGE LUIS SÁNCHEZ

La cotidianidad de Elena puede confundirse con la del resto, pero de cierta forma pesa más. En su caso, a los quehaceres diarios del hogar se suman otras tareas: lograr que mami tome el desayuno, cambiar las sábanas de la noche; luego, el baño, las curas, el almuerzo y la siesta; calmarle la agitación de la tarde, cuando más desorientada está, y los sobresaltos de la madrugada.

Con el aumento de la esperanza de vida, y de las patologías asociadas al envejecimiento, la cantidad de personas en estado de dependencia en Cuba aumenta por día. En la Isla casi un 20 por ciento de la población está en la tercera edad y entre las primeras causas de muerte figuran el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, así como los accidentes.

En tales condiciones, la figura del cuidador del adulto mayor –y sobre todo del adulto mayor enfermo– demanda inmediata atención.

Identificando el problema

El cuidador debe posponer muchos planes, en función de atender al anciano.

El aislamiento y la ruptura de proyectos futuros, son tendencias evidenciadas en los cuidadores

La disminución de la calidad de vida y del bienestar psicosocial de los cuidadores, es un proceso reconocido y estudiado. Cansancio, cefaleas, dolores articulares; trastornos depresivos y del sueño, ansiedad e irritabilidad, son algunas de las afecciones más recurrentes en quienes cumplen esa función.

Las frases “soy yo sola para todo”, y “ya no tengo fuerzas”, resultaron casi común denominador entre los entrevistados por BOHEMIA.

Un estudio de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana sobre el tema revela que la mayor parte de los cuidadores son mujeres, generalmente entre 40 y 60 años de edad, y sin vínculo laboral, circunstancia que provoca su aislamiento y un impacto negativo en la economía todavía insuficientemente valorado, según Taimara Alfonso y Ernesto Rojas, profesores de la institución.

La incorporación de los miembros más jóvenes de las familias a la vida social, y fenómenos como la emigración, hacen que el cuidado de los más ancianos sea asumido en muchos casos por otros adultos mayores, no siempre en la mejor condición de salud.

La entrega a esta tarea de personas en la tercera edad y con capacidades limitadas supone un mayor deterioro de su calidad de vida, y menores posibilidades para la atención, lo que a la vez entraña, o demanda, mayor responsabilidad y apoyo de las diversas estructuras sociales hacia ellas.

“Yo me ocupo de mi esposa con demencia, ahora debuté con diabetes y además padezco del corazón. Hasta a mí se me olvidan mis pastillas, imagínate. La doctora del consultorio me ayuda, pero el diario es lo que más pesa”, cuenta Manuel de 76 años.

Enseñando a cuidar

Quienes culminan el curso reciben un certificado que avala su preparación para ejercer como cuidadores estatales y en la forma de gestión no estatal.

Quienes culminan el curso reciben un certificado que avala su preparación para ejercer como cuidadores estatales y en la forma de gestión no estatal.

Las escuelas de cuidadores, de incipiente implementación, son una de las primeras iniciativas del Programa del Adulto Mayor expresamente dirigida a enfrentar este problema. Enfocadas en enseñar el manejo de ancianos dependientes, y en transmitir conocimientos a los cuidadores acerca de su autocuidado, buscan potenciar el bienestar de ambas partes.

El conocimiento de la demencia en el adulto mayor, la depresión, los trastornos de ansiedad y del sueño; la prevención de accidentes y los cuidados al final de la vida, figuran entre los contenidos de los planes de estudio de esas escuelas.

“Considerando su poca disponibilidad de tiempo, algunos cuidadores pueden acogerse a la modalidad semipresencial, y solicitar un educador en el hogar”, explica Julia Sosa, especialista en promoción de salud del Programa del Adulto Mayor en La Habana.

Aunque de convocatoria abierta, ese programa está pensado para la atención al adulto mayor, lo cual deja fuera a otras personas en estado de dependencia, como enfermos de cáncer terminal y quienes padecen determinadas discapacidades.

Y a mí, ¿quién me ayuda?

Centro de Investigaciones de Longevidad, Envejecimiento y Salud (Cited).

El Cited, centro vanguardia en las investigaciones sobre longevidad, está al frente de la preparación de los facilitadores que enseñarán en las escuelas

La red de apoyo, en la que se integran el centro de trabajo, la familia, las instituciones de salud y la comunidad, es esencial en la formación de un estado de bienestar para ambas partes, cuidadores y cuidados.

En Cuba, este es un trabajo multidisciplinario e intersectorial que incluye el examen periódico de salud en el consultorio del médico de la familia, la red de servicios de geriatría y la asistencia social a domicilio para quienes la necesiten.

Entre las acciones hoy en marcha se encuentran, además, inversiones en mantenimiento y reparación de hogares de ancianos y casas de abuelos –que siguen siendo insuficientes–, así como la preparación de un pequeño número de estas últimas para atender a personas en estado de dependencia, por demencia o por alguna otra discapacidad.

En la actualidad, el país cuenta con 281 profesionales de geriatría y gerontología y 44 servicios de esta especialidad, que también resultan pocos comparados con la demanda.

Los cuidadores por cuenta propia, legalmente autorizados en el sector no estatal, suman hoy 1 380, aproximadamente, según el registro oficial. Son una alternativa, pero inaccesible para muchas familias.

Brindar una atención con las condiciones necesarias, de calidad, es uno de los retos por resolver en el presente, de modo que no haya cuidadores que perciban a las instituciones de salud como “última alternativa”, en vez de opción válida de apoyo.

El doctor Humberto Arencibia, director del Centro de Investigaciones de Longevidad, Envejecimiento y Salud (Cited), advierte: “Esta es una red en desarrollo que todavía necesita perfeccionarse para cuidados a largo plazo; que requiere inversiones en recursos humanos y materiales, aprender de otras experiencias y profundizar en estudios”.

Pero –agrega– lo fundamental es la estrategia para lograr una imbricación más activa de los adultos mayores con el resto de la sociedad; potenciar su calidad de vida y fomentar una cultura del envejecimiento, que haga menor el impacto de este fenómeno.

Ayuda en casa

Centro de Investigaciones de Longevidad, Envejecimiento y Salud (Cited).

El Cited, centro vanguardia en las investigaciones sobre longevidad, está al frente de la preparación de los facilitadores que enseñarán en las escuelas

La asistencia social a domicilio se reserva para personas con discapacidad y adultos mayores en estado de dependencia que vivan solos, o con acompañante en condición similar, encamado o con movilidad restringida, y que no tengan familiares en obligación de prestar ayuda.

En esos casos pueden solicitarse dos modalidades de asistencia, una de cuatro horas y otra de ocho.

Excepcionalmente se considerará a cuidadores para aquellos que no cuentan con nadie más para atender a su familiar, o persona a su cuidado, y que tengan una ocupación profesional relevante para el desarrollo económico, científico o social del país, apuntó Yoe Majín Hernández, subdirector de Prevención, Asistencia y Trabajo Social, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).

Otro tipo de prestaciones, como la ayuda monetaria, también incluye la evaluación del nivel socioeconómico y de validez del solicitante.

En estos procesos resulta esencial la intervención de los trabajadores sociales para la evaluación y tratamiento de cada caso, según sus necesidades. De ahí que una de las políticas del MTSS, de cara al futuro, esté dirigida a perfeccionar la preparación de este personal, mientras ya ha sido aprobada la formación de técnicos medios en la especialidad.

Cómo trazar una política

El envejecimiento poblacional encuentra respuesta en el Lineamiento 144 de la Política Económica y Social, en la implementación del cual participan grupos de trabajo multidisciplinarios, incluido uno sobre políticas de cuidados.

Sin embargo, a consideración de los especialistas consultados, aún no se traza, más allá de acciones aisladas, una estrategia que evalúe e influya, de forma coordinada e intersectorial, en los problemas de los cuidadores, y no solo de los dedicados a la atención de ancianos dependientes.

Faltan estudios que exploren el bienestar de quienes se enfrentan diariamente al cuidado de ancianos y discapacitados, y acciones –incluso jurídicas–, que influyan favorablemente en los planos material, laboral y psicológico, señaló Rojas, investigador de este tema en la Facultad de Psicología, mientras la profesora Alfonso destacó que el componente educativo es fundamental en cualquier estrategia de esta naturaleza.


Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate