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Publicado el 27 Febrero, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Nacionales
 
 

Cuba-EEUU: mutua conveniencia

Cuba ha reiterado que recibirá al mandatario con la hospitalidad que caracteriza al Gobierno y pueblo cubanos y se alegra de que en esos días tenga una aproximación a nuestra realidad nacional, tantas veces desvirtuada por los enfoques políticos e ideológicos
(cdn.com.do)

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Con el paso de los días se aproxima la anunciada visita del presidente Barack Obama a nuestro país, que tiene trascendencia para el futuro de las relaciones bilaterales y ha sido asumida por ambas partes como de mutua conveniencia para los objetivos que cada una de las naciones persigue. Cuba ha reiterado que recibirá al mandatario con la hospitalidad que caracteriza al Gobierno y pueblo cubanos y se alegra de que en esos días tenga una aproximación a nuestra realidad nacional, tantas veces desvirtuada por los enfoques políticos e ideológicos.

La visita tiene su toque de simbolismo. El último gobernante estadounidense que vino a La Habana en 1928, hace 88 años, Calvin Coolidge, lo hizo a bordo de una cañonera en plena vigencia de la Enmienda Platt. Ahora lo hará Obama hacia una Isla soberana e independiente, que aspira a tener relaciones bajo el respeto a las diferencias y la igualdad, y acepta el reto de sus mensajes con el deseo “de ayudar al pueblo cubano a mejorar sus vidas”. Aunque mantenga las esencias de la política subversiva más sofisticada, que sostiene la necesidad de mejorar ciertas bases de las relaciones bilaterales para ejercer influencia.

El propio presidente Obama en su mensaje sabatino sobre Cuba lo reiteró: Mi visita será una oportunidad para seguir avanzando. Me reuniré con el presidente Castro para conversar sobre cómo seguir normalizando las relaciones, incluyendo facilitar el comercio y haciendo más fácil que los cubanos tengan acceso al internet y monten sus propias empresas. Como hice cuando me reuní con el presidente Castro el año pasado, le hablaré francamente sobre nuestras serias diferencias con el Gobierno cubano, incluyendo la democracia y los derechos humanos. Reafirmaré que los Estados Unidos continuarán defendiendo los valores universales como la libertad de expresión, asamblea y religión.

Las relaciones entre vecinos, sobre todo cuando es el más poderoso del planeta, tienen que basarse en el tacto y la diplomacia, pero con la firmeza y la ecuanimidad necesarias en la búsqueda del principio de la coexistencia. Opiniones de políticos norteamericanos a favor de mejorar esa vecindad parten del mismo esquema de ignorar la realidad cubana y pretender imponernos sus ideas y modelos.

No hay reticencia en la Isla al diálogo sobre cualquier tema y diferencias, sea de derechos humanos, democracia u otro, porque aquí cubanos también tenemos opiniones y experiencias.

Con tres millones y medio de turistas que se mueven por todas partes, conocen de nuestras virtudes y defectos, de nuestros problemas y dificultades, ¿qué tenemos que ocultar? ¿Libertad de religión, cuando vienen a la Isla no pocos jefes de las principales instituciones religiosas del mundo? ¿Sociedad civil y asambleas, con procesos participativos que involucran a la inmensa mayoría de la población?

Se han acelerado los contactos

Durante las últimas semanas los contactos entre ambas naciones se han acelerado. La visita a Washington a mediados de febrero de Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, sus diálogos con importantes estamentos del mundo político, económico, comercial y los medios de prensa norteamericanos, pusieron de relieve que Cuba está envuelta en profundas transformaciones de su modelo económico y lo haría más rápido si el presidente Obama adoptara medidas ejecutivas más dinámicas para facilitar el comercio y la inversión, dado que el bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo de la nación y ya los dirigentes republicanos aseguran abiertamente que no lo cambiarán.

La estancia de Malmierca fue muy productiva. Sostuvo encuentros con varios secretarios de la Administración: de Comercio, Penny Pritzker; de Agricultura, Tom Vilsack, y de Estado,  John Kerry –que también anunció un próximo viaje a Cuba-, el representante comercial de Estados Unidos Michael Froman y otros funcionarios del ejecutivo, así como con el gobernador del Estado de Virginia Terry McAuliffe. Igualmente, participó en la sesión inaugural de la segunda reunión de ambas naciones acerca del alcance de las regulaciones del bloqueo y lo avanzado para modificar algunos aspectos de su implementación.

También se reunió con Tom Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, con miembros del Consejo de Negocios EE.UU.-Cuba y con representantes de empresas estadounidenses interesadas en las oportunidades económicas que brinda nuestro país. Asimismo, intervino en la apertura de la conferencia anual del Consorcio Cuba, grupo que brinda seguimiento al proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, y participó en un intercambio de trabajo con la coalición Engage Cuba, organización comprometida con el levantamiento del bloqueo.

Durante sus intercambios con las autoridades y con representantes de diferentes sectores de ese país, ratificaron el interés creciente de establecer relaciones económicas y comerciales con Cuba, aunque algunos del gobierno no dejaron de subrayar el interés de estimular la empresa privada. Malmierca, además del tema del bloqueo, enfatizó sobre la necesidad de ampliar el alcance de las medidas adoptadas hasta el momento para modificar su aplicación.

“Si nosotros analizamos las medidas que ya en tres ocasiones Obama ha aprobado para tratar de aliviar los efectos del bloqueo, llegamos a la conclusión de que son medidas positivas, que van en la buena dirección, pero también tenemos que reconocer que no son suficientes. Los temas más esenciales del bloqueo se mantienen vigentes”, subrayó el titular cubano.

Un solo dato de esas contradicciones lo constituye el señalamiento que a manera de preocupación expuso Malmierca en los intercambios y es que, después del 17 de diciembre de 2014, agencias federales y estaduales de EE.UU. han aplicado seis multas a instituciones bancarias internacionales, por un monto total de más de dos mil millones de dólares. Más recientemente, el grupo petrolero francés CGG pagó más de medio millón de dólares en Estados Unidos para evitar una posible demanda por la violación del bloqueo a Cuba y una de esas transgresiones fue, por ejemplo, que en el año 2010 una de sus filiales realizó sondeos sísmicos en Cuba a pedido de una empresa cubana, según reconoció el Departamento del Tesoro, el cual impuso la multa.

Malmierca ofreció detalles del proceso de actualización de la economía cubana y las facilidades generadas para la inversión extranjera con un nuevo marco legal, mientras aseguró que hay entidades estadounidenses que han avanzado en las negociaciones con la parte cubana, hasta aproximarse a la firma de convenios, pero la vigencia del bloqueo les impide ir más allá.

Ahora es que el Gobierno de Estados Unidos autorizó a la primera empresa estadounidense a realizar inversión en la Isla desde el triunfo de la Revolución en 1959. La compañía productora de tractores Cleber LLC recibió el permiso de Washington para instalarse en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM). De acuerdo con la autorización del Departamento del Tesoro, la firma “puede construir de manera legal tractores y otra maquinaria pesada en territorio cubano”. Las autoridades cubanas estuvieron de acuerdo con el proyecto en noviembre pasado en la Feria Internacional de La Habana (Fihav).

Se firman otros acuerdos

También a mediados de febrero vino a La Habana una delegación de siete congresistas de ambos partidos para conocer los avances del proceso. “Necesitamos presión de grupos que entiendan que esto es importante para ellos, puede ser por intereses económicos, puede ser la Iglesia católica, cualquier grupo”, dijo el congresista republicano Tom Emmer en un encuentro con periodistas en Miami, tras su regreso, y estuvo acompañado de la demócrata Kathy Castor, junto con la cual impulsa un proyecto de ley en el Congreso para levantar el bloqueo

Igualmente, aconteció la visita del secretario de Transporte de Estados Unidos, Anthony Foxx, quien se reunió con el canciller Bruno Rodríguez para analizar el estado actual de las relaciones y el impacto que pudiera tener la implementación del acuerdo firmado en los viajes entre ambos países, que podrá ser aprovechado en toda su potencialidad una vez que se restituya la libertad de los estadounidenses de venir a Cuba.

El Secretario Foxx firmó junto al ministro de Transporte, Adel Yzquierdo, el memorando de entendimiento para reanudar el servicio aéreo civil entre ambos países, donde se refrenda el objetivo de aplicar, sobre la base del respeto mutuo y la reciprocidad, disposiciones para el transporte aéreo internacional, además de otorgar permisos a las aerolíneas de cada país para vuelos regulares y chárteres sobre las rutas acordadas.

Sus cláusulas disponen la posibilidad de realizar hasta 20 vuelos regulares diarios entre aeropuertos de Estados Unidos y La Habana, además de hasta 10 hacia y desde cada uno de las otras nueve terminales internacionales cubanas. De igual forma establece que las autoridades competentes podrán solicitar un incremento de las frecuencias en cada temporada, mientras las aerolíneas podrán concertar arreglos comerciales de colaboración. Además, reafirma el compromiso de proteger la seguridad de la aviación civil contra actos de interferencia ilícita, y reitera la voluntad de actuar de conformidad con los convenios internacionales de los cuales son parte.

Según las agencias, la apertura generó el interés de aerolíneas como American Airlines y JetBlue, que ya manifestaron su intención para presentar solicitudes a fin de operar vuelos entre los dos países. El Departamento de Seguridad Interna (DHS) estadounidense anunció de inmediato un cambio en las reglas oficiales que restringían los vuelos.

Otro relevante momento lo constituyó el intercambio sobre las formas de incrementar la cooperación bilateral en el área de ciberseguridad, donde ambos países coincidieron en la importancia de avanzar y suscribir instrumentos bilaterales. Acordaron continuar estos encuentros técnicos en el futuro, alternando las sedes.

En tanto, fue muy significativa la visita de la alcaldesa de Washington DC, Muriel Bowser, quien elogió el instante actual de las relaciones y la visita próxima de Obama a Cuba. Bowser, quien llegó a la Isla acompañada de una delegación de más de 40 empresas, inauguró un foro de negocios en el que participaron entidades de los sectores de turismo, construcción, seguros, banca, educación y salud, interesadas en hacer transacciones con La Habana.

La alcaldesa subrayó que Estados Unidos puede aprender de la experiencia cubana en mantener con recursos reducidos servicios como la educación, sobre todo en atención primaria, y en la salud.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina