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Publicado el 22 Marzo, 2016 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

Agua: Merced natural que aún no valoramos

Hoy es el Día Mundial del Agua y, en nombre de la ONU, Ban Ki-moon advierte que alrededor del 20 por ciento de las dos millones de muertes anuales vinculadas al trabajo, son resultado de las pobres condiciones de higiene y del agua potable
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Tanques de Palatino cuando la ciudad de La Habana no estaba tan afectada por la sequía.

En Cuba hace muchos años que el nivel de las aguas de los tanques de Palatino no alcanzan estos niveles

Por IRENE IZQUIERDO

Una nota que leí en la edición de Granma del 22 de marzo del año 2000 me preocupó tanto, que 16 años después la recuerdo: “Con el saldo de diez personas heridas y ocho monos muertos acabó una batalla por el agua entre simios sedientos y pobladores de una localidad al noreste de Kenia, asolada por la sequía. El incidente ocurrió cuando tres camiones cisternas suministraban el líquido a los habitantes de la comarca de Takaba, en la región de Mandera, cerca de la frontera con Etiopía.

“Una sedienta manada se lanzó al ataque cuando los pobladores recibían la ración correspondiente, saciando su sed tras poner a estos en fuga, a fuerza de arañazos, mordiscos y pedradas…”

Si no hubiera sido por el mensaje tan real y dramático de la noticia, hubiera comentado que era es obra de la ficción. Mas, era la evidencia de que la sequía lo daña todo, desde la tranquilidad de los seres vivientes, al saber que no tendrán con qué calmar la sed, hasta el control de los hombres sobre los animales.

Desde 1992 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que cada 22 de marzo se celebrara el Día Mundial del Agua. Hoy, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en su mensaje por la ocasión alertó sobre los vínculos entre ese recurso y el trabajo de los hombres, por lo que instó a mejorar su calidad y a protegerlo.

En el mensaje de este día se expresa que casi la mitad de  los trabajadores en el planeta, mil 500 millones de personas, laboran en sectores relacionados con el agua, mientras casi todos los empleos dependen de la disponibilidad de agua fresca.

Si observamos que en muchas partes del mundo este es un mal que afecta por años y ha adquirido dimensiones catastróficas, bien valdría la pena dedicar un tiempo a reflexionar cómo emplear más racionalmente un recurso catalogado como finito, pues su tendencia va hacia el agotamiento.

Según el secretario general de la ONU, pese a la estratégica importancia del preciado líquido para la supervivencia humana y la economía, este no recibe la atención requerida, y alertó acerca de que, alrededor del 20 por ciento de las dos millones de muertes anuales vinculadas al trabajo, son resultado de las pobres condiciones de higiene y del agua potable, porque hay ausencia total de una adecuada calidad del agua y de condiciones higiénico sanitarias.

Mi abuelo materno, hombre cuya apariencia era la de un africano, como sus ancestros llegados a Cuba de aquel  continente, siempre me pareció un sabio. Tenía refranes o respuestas para todas las circunstancias, y desde muy pequeña le escuchaba decir: “Cuando el pozo se seca nos damos cuenta del valor del agua”. La frase no era suya, sino del político norteamericano Benjamín Franklin, pronunciada hacia el año 46 del siglo XVIII, pero la repetía tanto –ante la bondad sin límites de mi abuela cada vez que desbordaba las vasijas de los vecinos asiduos al aljibe de su patio- que llegué a adjudicarle la paternidad. Pero en estos momentos,  cuando es manifiesta la gravedad, por la carencia universal del líquido indispensable, importa más la vigencia del enunciado, que saber quién la pronunció por primera vez.

Cuba, efectos de la sequía

Durante 2015 la Isla enfrentó una fuerte etapa de contingencia, ante una notable sequía que involucró a todas las provincias, de una u otra manera, debido a los efectos del clima. De más está hablar de todos los esfuerzos realizados en el país para garantizar el suministro, aunque sea mínimo a todos los hogares y centros de servicios.

En la más reciente reunión del Consejo de Ministros de la República de Cuba se analizó que, ante el fuerte impacto de la sequía, fe­nómeno que desde 1960 se ha hecho más frecuente y extenso, el máximo órgano del gobierno cubano adoptó un conjunto de medidas para mitigar sus consecuencias en la economía, la sociedad y el medio am­biente.

Una nota publicada en Cubadebate, el 21 de diciembre de 2015, según explicó la presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Inés María Chapman Waugh, “a diferencia de otros periodos, el actual afecta sensiblemente el abasto de agua a la población y al sector agrícola en todo el país”.

Al cierre de la primera quincena de diciembre, en el 47 por ciento del territorio nacional se registraban bajos índices de precipitación. Las provincias más afectadas fueron Artemisa, Mayabeque y La Habana. Hasta aquel momento, 137 municipios habían sido declarados en sequía, 37 en sequía moderada, 50 en sequía severa y 50 en sequía extrema. Los embalses acumulaban 4 810 millones de m3, para el 53 por ciento de la capacidad total.

Se adoptan medidas a corto plazo, entre las que se incluye actualizar los recursos hídricos aprovechables y disponibles, a partir de la incidencia del cambio climático; prever el financiamiento para la campaña de lluvia artificial desde abril venidero; instalar sistemas de riego con eficiencia de un 85 por ciento, inicialmente en cuencas que están en estado desfavorable y crítico; reordenar el servicio de distribución de agua potable mediante carros cisternas con la calidad sanitaria requerida.

La presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos ha informado que Cuba  continuarán la construcción de trasvases, invertirán en plantas potabilizadoras; desalinizarán el agua de mar con el uso de energía renovable; y captarán aguas subterráneas profundas, tomando como base de estudios realizados en la zona de Sierra de Cubitas, en la provincia de Cama­güey; en Los Arroyos, perteneciente a Hol­guín; en el Valle del Cauto y en la zona de Mai­sí, en Guantánamo.

Estas acciones, concluyó, forman parte de un plan hidráulico nacional, que abarca los próximos cinco años.

No en todo el mundo la voluntad política es igual; por eso Ban Ki-moon llama a la protección de los recursos hídricos, en el contexto de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, adoptada en septiembre pasado.

Los especialistas en publicidad pudieran recurrir a infinidad de frases, las más originales y diversas, a fin de lograr que los aludidos hagan suyo el mensaje: SI DESPILFARRAMOS, TENDREMOS MENOS. Pero resulta más beneficioso conocer el “foco rojo” que se activa con frecuencia cada vez mayor, pues la ausencia de precipitaciones constituye uno de los fenómenos climáticos que ha cobrado fuerza en Cuba desde finales del siglo XX.

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Irene Izquierdo

 
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