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Publicado el 1 Marzo, 2016 por Caridad Carro Bello en Nacionales
 
 

INPUD: Pensar y trabajar en grande

La legendaria industria cubana, con productos presentes en muchos hogares del país, requiere inversiones que eleven sus resultados
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Por CARIDAD CARROBELLO
Fotos JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

La UEB Prodal es el corazón de la industria; produce puertas, cocinas, ollas de presión tradicionales, ollas arroceras y multipropósito, la cafetera, los fregaderos y la cocina de kerosene.

Desde hace años la Industria Nacional de Productos y Utensilios Domésticos Primero de Mayo, más conocida por las siglas Inpud, trabaja en función de programas estratégicos del país, como las construcciones de viviendas, la política de cocción y el ahorro energético.

Así lo afirma su directora adjunta, Dora Rodríguez Díaz, mientras ojea documentos que detallan la lista de productos de esta fábrica villaclareña, inaugurada en 1964 por el Guerrillero Heroico Ernesto (Che) Guevara.

“El primero de los programas tiene un gran peso en nuestros volúmenes de producción, pues las puertas galvanizadas, tomacorrientes e interruptores, luminarias, cajas eléctricas y fregaderos, representan casi el 60 por ciento de la actividad de la industria.

“El cliente es la comercializadora Divep (División de Equipos y Partes), que tributa a la venta en los mercados industriales del Ministerio de Comercio Interior y para las viviendas edificadas por el Ministerio de la Construcción”.

Dirigido a garantizar la política de cocción, Inpud hace un artículo doméstico que, aunque a inicios del siglo XXI parezca rara avis, resulta aún necesario en Cuba. Se trata de la cocina de kerosene de una hornilla, destinada a zonas de bajo voltaje y a personas con bajos ingresos económicos. “Fue incorporada a finales de 2014, cuando la dejó de producir la extinta instalación habanera Estrella Roja, luego de un reordenamiento industrial.

“En función de este fogón realizamos un cambio tecnológico, a partir de aprovechar el mueble de la cocina eléctrica. En 2014 hicimos dos mil unidades de este tipo, y en 2015 fueron 41 mil. Por atraso de la materia prima, en el último trimestre del pasado año nos vimos precisados a redoblar los esfuerzos. Fue un reto bastante grande para nuestros trabajadores, que laboraron sin mirar nunca la hora de salida.

“En 2016 lograremos unas 25 mil, además de las piezas de repuesto para este tipo de cocina, así como para la de gas, de mesa”, detalla Dora.

Más para cocinar

Dentro de la política nacional de cocción está incrementar el uso de dos ollas eléctricas: la arrocera y la de presión. La Inpud desarrolló una línea de montaje para ensamblarlas en el país, luego de importar los kits. Las ollas salen litografiadas con la marca de la fábrica y son muy bien recibidas por los compradores.

“En 2015 no logramos cumplir el plan fijado, por problemas con la materia prima. Pero si en 2016 alcanzamos la estabilidad productiva, haremos 105 mil ollas”, plantea la directora adjunta de la entidad.

Entre los efectos electrodomésticos de cocción, aquí se hace la cocina industrial para biogás, de dos hornillas. Se entrega a la Empresa Porcina, del Ministerio de la Agricultura, responsable de su uso eficiente en lugares seleccionados. Tanto el año pasado como en el presente, fueron solicitadas 107 unidades.

La ingeniera Dora Rodríguez Díaz, directora adjunta, sueña con que Inpud sea un polígono industrial, como sugirió el Che al inaugurar esa industria en 1964.

Cuenta pendiente es la cocina de gas, de mesa y con dos hornillas, por demora de los aseguramientos y por problemas tecnológicos. “Este fue uno de nuestros productos líderes, así como la cocina de gas de cuatro hornillas y con horno, la cual prácticamente dejamos de hacer. Ambas las queremos rescatar en un futuro”, plantea la entrevistada.

Para lograr un mayor ahorro energético en las casas son fundamentales las juntas de los refrigeradores Haier, LG, Samsung, en distintos modelos. Inpud las produce, además de las hélices para ventiladores, piezas de repuesto de las ollas arroceras (asas, patas plásticas, agarraderas, tapas) y de las multipropósito (mangos y decoración de encima, botones de ajuste, barras conectoras), tan necesarias en los talleres de reparaciones de enseres menores.

Diversificación y futuros rescates

Laborar en una industria de tanto prestigio nacional conlleva retos y sacrificios constantes. En los años 90, durante el período especial, fue grande el esfuerzo de sus cerca de mil trabajadores para no cerrar los talleres, ni deshacerse de la tecnología y, sobre todo, preservar los conocimientos acumulados.

Como estrategia, la conocida planta villaclareña diversificó sus ofertas. Incorporó el ensamblado de ventiladores y, más recientemente, la producción de envases de cuatro y de diez litros para la industria alimentaria en unidades de La Habana y Villa Clara.

Además, en la entidad ubicada en el municipio de Fomento y perteneciente a la misma fábrica santaclareña, se hacen platos, vasos, tenedores y cuchillos desechables. Con la renovación de los moldes y una reparación de las máquinas herramientas, pretenden cubrir la demanda de la empresa ITH, abastecedora del Ministerio del Turismo.

Aumentar la variedad de productos es bueno para la economía de la industria, pero el personal que en ella trabaja tiene que vencer aún muchos retos desde el punto de vista tecnológico, dada la antigüedad de las máquinas.

Los innovadores del centro participan arduamente en la adaptación de algunos equipos y los fundadores ya jubilados –aún vinculados a estos talleres– también responden cuando se les llama.

“Prácticamente no hemos recibido inversiones tecnológicas; solo tuvimos pequeñas mejorías para varios productos. Aunque avanzamos en el área de inyección, todo el proceso de corte, conformado, maquinado y tratamiento superficial data de más de cinco décadas”, sostiene la también ingeniera industrial Dora Rodríguez Díaz.

Esta industria, con 52 años de creada, requiere la renovación tecnológica para elevar los resultados productivos, la calidad y diversificar más sus ofertas.

En la planta de moldes y troqueles, los técnicos e ingenieros no se animan a conversar ante la prensa. Ellos se enfrascan, eso sí, en hacer diseños de productos, pensar en el avance tecnológico y en el ciclo requerido para los posibles cambios a mediano plazo.

Según la directora adjunta, la Ley de Inversión Extranjera abre la posibilidad de convertir a la Inpud en un polígono fabril. “El Che, cuando inauguró esta fábrica, la concibió como un combinado industrial de alta complejidad. Por eso, junto con la firma Haier, de China, con reconocido espacio en el mundo y presencia en Cuba, proyectamos alcanzar un nivel superior de producción de electrodomésticos y diversificar los renglones.

“Queremos desarrollar equipos de refrigeración, las cocinas de gas, las cafeteras, ollas de presión convencional y las multipropósito, así como hacer varios modelos de ventiladores y dejar atrás el actual proceso de ensamblado.

“Esto sería a mediano plazo. De aprobarse la inversión -ahora en consulta-, comenzaríamos en 2017 el desarrollo de mayores prestaciones y productos de superior calidad. El socio extranjero nos ayudaría en el desarrollo tecnológico, y eso conllevaría un trabajo intenso en moldes y troqueles, así como en la preparación de personal que asegure la producción.

“Un estudio de mercado realizado por Tecnosime corrobora la demanda de varios artículos”, abunda la directiva. “Si logramos desarrollar lo tradicional e incorporar electrodomésticos como secadoras de pelo, planchas, batidoras, entre otros, nuestra presencia en el área del turismo y en el mercado nacional para el abasto a la población, será mayor”.

Las inversiones son indispensables para el desarrollo de esta industria y para elevar la calidad de vida en muchos hogares cubanos. Pero mayor sería el beneficio para la economía del país al sustituir importaciones de kits electrodomésticos adquiridos en el exterior, que hoy tienen un alto costo por concepto de fletes.

La Inpud, a sus 52 años de fundada, merece un desarrollo superior. En la planta Pradal, corazón de esta industria, el director del taller de montaje Ramón Cabello Ventura, asegura que se podrá contar con su gente. Este personal posee el conocimiento técnico y la experiencia de producción necesaria, para pensar y trabajar en grande.

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