0
Publicado el 29 Abril, 2016 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: Lo que nos une

(Yuliet Danay Acosta-La Calle del Medio)

(Yuliet Danay Acosta-La Calle del Medio)

Los cinco dedos tienen afinidades y diferencias, pero la condición natural humana los une en la mano hábil, poderosa y apretada en puño, más aún cuando se tiende solidaria para multiplicarse en capacidad de unir y crear.

Cuba, tal vez como nunca, se desborda este 1° de Mayo en plazas y calles con puños cerrados y firmes que defienden la obra y los sueños; también con manos tendidas al sincero abrazo martiano con todos y para el bien de todos. Impregnadas del mensaje vivificador y aliento unitario del VII Congreso de ese Partido que nos acerca, identifica y convoca al ideal de virtud y felicidad posible en dignidad plena.

Despiertan el entusiasmo y el activismo patriótico, estrechamente unido a la vanguardia revolucionaria y su dirección electa en el Congreso, el llamado a una preparación para el enriquecedor debate en el seno de la sociedad cubana no solo del Informe Central, sino de los proyectos de conceptualización de nuestro modelo de desarrollo socialista y las previsiones incluidas en el plan económico y social hasta 2030.

Pero no basta con fortalecer el pensamiento y encauzar mejor la acción de los convencidos. El desafío es de mucho mayor alcance. Se trata de llegar también a las conciencias desorientadas de quienes no tienen puesta la mente ni los actos en el propósito de continuar edificando la nación independiente, soberana, socialista, próspera y sostenible que merecemos, consecuente con el legado histórico y las justas aspiraciones de las grandes mayorías.

La realidad es que vivimos hoy en una sociedad más heterogénea y plural. La tendencia a cierta homogeneidad de criterios y sentimientos en torno a un gran propósito colectivo resultó favorecida en las peculiares condiciones propiciadas por los raigales cambios y creciente compromiso masivo que caracterizaron los primeros años de la Revolución. Y en parte, sin excluir altibajos coyunturales, fue así hasta las circunstancias anteriores al derrumbe del campo socialista y la inevitable entrada a un período especial y de heroicos esfuerzos por preservar lo esencial de las conquistas revolucionarias y el proyecto histórico de la nación cubana, bajo la guía certera de Fidel.

Con los pies y oídos pegados a la tierra, Raúl nos llama no solo a vigorizar la imprescindible ejemplaridad, combatividad, disciplina y eficacia de los más conscientes, sino a encontrar las vías y los códigos comunicacionales para atraer y rescatar a quienes se han dejado ganar por la fatiga, o ni siquiera pretenden trascender la apatía irresponsable. Hacer comprender lo que nos interesa y debe unirnos en el noble propósito común es la gran tarea de esta hora.

Ello es condición indispensable para consolidar posiciones y asegurar el avance hacia el país que queremos. El enemigo poderoso se cambia de piel y enamora con lenguaje seductor, sin ocultar que mantiene intenciones y actos encaminados a subvertir nuestra sociedad y retrotraernos a un pasado disfrazado de modernidad. Pretende de un modo u otro confundir y desviar a todos, pero prioriza los sectores que estima más sensibles a sus cantos de sirena. Una vez más se equivoca.

Como resultado de las actuales condiciones económicas, sociales, demográficas, migratorias, y de los propios cambios imprescindibles, existen diferencias sociales reales. Sin embargo, se procura aprender a lidiar con ellas, es propósito no dejar a nadie en el desamparo, ni permitir divisiones o exclusiones de ningún tipo en el entramado nacional. Este, por el contrario, tiene que integrarse y armonizarse a partir de los verdaderos intereses comunes.

Por eso, en el recién finalizado Congreso del Partido, Raúl advirtió que si lograran algún día fragmentarnos, “sería el comienzo del fin en nuestra patria, de la Revolución, el Socialismo y la independencia nacional, forjados con la resistencia y el sacrificio de varias generaciones de cubanos desde 1868”.

Nada ni nadie –que no sea un apátrida y contrarrevolucionario consciente– está ni puede quedar fuera del ámbito patrio que cada vez más debe unirnos en lo que a todos concierne: la mayor seguridad y fortaleza del mejor presente y futuro para Cuba.

La invitación a la unidad y a la marcha fue reiterada y explícita en las ideas y la voz del líder de la Revolución, Fidel Castro, cuando cerrando el Congreso aseguró que “perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible”.

(trabajadores)

(trabajadores)

 


Redacción Digital

 
Redacción Digital