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Publicado el 30 Abril, 2016 por Yamila Berdaye en Le contesta Bohemia
 
 

Salud psicológica

 

Procrastinación

Procrastinación, es diferir, aplazar. (Ilustración: Roberto Figueredo).

A menudo oímos la popular frase: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy y otras afirmaciones como: mejor lo hago después, lo haré mañana, expresiones que sin dudas, reflejan el significado de procrastinar; como acto de posponer tareas, situaciones necesarias y sustituirlas por otras, irrelevantes, agradables, placenteras.

La palabra procrastinación proviene del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro. Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar, con el cambio, dolor, incomodidad. Puede ser psicológico, en forma de ansiedad o frustración; físico, como el que se experimenta durante actos que requieren trabajos fuertes o ejercicios vigorosos e incluso intelectuales.

El término se aplica comúnmente al sentido de desazón que genera una tarea pendiente de concluir donde el acto que se pospone puede llegar a percibirse abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso, aburrido, estresante, entonces se autojustifica la tarea y se pospone para un futuro, donde lo único importante es la supeditación a lo urgente.

Los entendidos en el tema lo aprecian como síntoma de algún trastorno anímico, depresión o déficit de atención con hiperactividad y explican que tal costumbre puede generar dependencia de otros elementos externos, como pudiera ser navegar en la Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras.

Sin embargo, se enfatiza que el problema de salud no necesariamente está ligado al desánimo o baja autoestima. El perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores que pueden llevar a posponer algo.

Según diagnóstico, hay procrastinadores eventuales, con una actitud evasiva, que no se repite habitualmente y crónicos, donde la conducta de huida es constante, repetida en el tiempo. Es en el segundo grupo donde denotan los trastornos de comportamientos mencionados.

De cualquier manera el tema es controversial, algunos autores afirman que hay conductas adictivas que contribuyen al trastorno de evasión y se refieren, a adicciones que, según algunos expertos, existen a la televisión, computadora, teléfono móvil. Otros especialistas alegan que tales adicciones no existen; no obstante, pese a que ya hay propuestas de tratamiento para este tipo de problemas conductuales (terapia cognitivo-conductual, sobre todo), se trata de un tema nuevo, en el que aún se realizan investigaciones.

La procrastinación, problema de autorregulación y organización del tiempo.

La procrastinación, problema de autorregulación y organización del tiempo. (Foto: huffpost.com).

Por otra parte, puede ser también de este accionar, el llamado síndrome del estudiante, que lleva a muchos alumnos a posponer la entrega de trabajos con día y fecha límites o el estudio para el día antes del examen. Está presente igualmente en otros grupos sociales, que van con fecha límite para pagar cuentas, presentar declaraciones mensuales o anuales y por consiguiente las oficinas donde se llevan a cabo esos trámites (bancos, por ejemplo) se saturan de personas que asisten a realizar trámites en el último momento. Asimismo, es conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por ninguna en concreto.

Estudios recientes muestran de manera general que al parecer los procrastinadores no disfrutan de mayor bienestar en comparación con los que demoran menos tareas y actividades. De forma concreta se encontró que los más jóvenes son más proclives al trastorno, encontrándose las tasas más altas entre los 14 y 29 años de edad. Además, parece que hombres y mujeres tienen la tendencia por igual.

En cuanto a la relación con variables clínicas, se cree que la mayor tendencia al padecimiento se puede relacionar con estrés, ansiedad, depresión y fatiga. Además, en contra de lo que podría parecer natural, se le relaciona con una menor satisfacción de vida y con la ausencia de pareja o trabajo.

Se realizan investigaciones continuas para saber por qué se posponen las actividades; se trata de comprender mejor el fenómeno. Quizá, como consecuencia de estos estudios se pueda proporcionar ayuda a los procrastinadores, mejorando estados de ánimo, para hacer de cada tarea a realizar, deleite vital.


Yamila Berdaye

 
Yamila Berdaye