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Publicado el 25 Abril, 2016 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Un movimiento que intranquiliza

Este domingo en la noche se registró un nuevo sismo perceptible en Santiago de Cuba. No se reportaron daños humanos ni materiales, porque cada ciudadano sabe cómo actuar, porque la información y la preparación son dos armas siempre en ristre
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Hay que estar en constante monitoreo.

Por leves que resulten, estos movimientos intranquilizan. (Foto: Escambray.cu).

No por reiteradas, las informaciones de la red de estaciones del Servicio Sismológico Nacional Cubano dejan de poner sobre ascuas a todos los cubanos y, en especial a los de la zona oriental del país. La más reciente, de este domingo, dice que “se registró un sismo perceptible  a las 11:22 p.m., localizado en las coordenadas 19.69 de latitud Norte y los 76.11  de longitud Oeste,  a  50  Km  al  suroeste  de  la  ciudad  de  Santiago  de Cuba, a 7 Km de profundidad y una magnitud de 3.4 en la escala Richter.”

Y no se reportaron daños humanos ni materiales; no obstante,  se recibieron reportes  de perceptibilidad en varios sitios de la ciudad de Santiago de Cuba y en el municipio Songo-La Maya. Nada pasó, pero siempre asomaron los conocimientos que las experiencias vividas y la preparación aportan casi cotidianamente.

Existe una realidad: no puede descuidarse la vigilancia. Son muchos los terremotos que están destruyendo ciudades enteras y, si no es posible evitarlos, al menos, vamos a tratar de minimizar sus efectos. Nos duelen mucho los daños causados por los más recientes, en Japón y Ecuador.

Los cubanos fuimos testigos de la anómala situación telúrica vivida por la región oriental de la Isla entre el 17 y el 26 de enero pasado, período en el que los especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais) apenas tenían tiempo para el descanso, porque la situación lo demandaba.

En declaraciones a Prensa Latina, el doctor Fernando Guasch Hechavarría, coordinador del programa nacional para el Desarrollo de Investigaciones Sismológicas Aplicadas ha declarado a Prensa Latina, indicó a Prensa Latina que los sismos son fenómenos geológicos naturales causados por la geodinámica endógena y se manifiestan en la liberación súbita de energía confinada en zonas de debilidad tectónica, aunque su origen, desarrollo y ocurrencia obedecen a la acumulación en el tiempo de tensiones en el interior de la tierra.

Por sí mismos, los temblores no son generadores de desastres, sino las características de los escenarios, las cuales están en correspondencia directa con el impacto del terremoto y se relacionan con la densidad poblacional, el estado, tipo y uso del fondo habitacional y la voluntad política de las autoridades de cada nación de disponer de un plan para el conocimiento de las vulnerabilidades y riesgos y, muy ligado a este el de enfrentamiento a las situaciones de catástrofes.

Esto incluye “el desarrollo de los sistemas básicos de salud, educación y seguridad, la educación y resiliencia comunitaria, la capacidad de respuesta instalada, las medidas de prevención, preparación y mitigación y el estado de las líneas vitales de agua, electricidad, transporte y comunicaciones.”

No olvidar que en situaciones de contingencia determinan ostensiblemente el conocimiento del peligro, las vulnerabilidades y los riesgos preexistentes y el marco legal y jurídico con sus normas de construcción contextualizadas, sistemas de planificación, ordenamiento territorial y uso de suelos.

Los detalles alcanzarían para llenar páginas de inmensos textos, pero vale tener presente que el peligro existe, sobre todo en estos tiempos en que las profundidades de la tierra experimentan cierta “impaciencia” que a quienes están sobre la superficie solo les provoca intranquilidad.

 

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Redacción Digital

 
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