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Publicado el 24 Mayo, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Nacionales
 
 

CUBA-EEUU: Camino con muchos baches

No todas las posiciones son coincidentes, pero la reciente reunión en La Habana fue un nuevo intercambio productivo. El bloqueo no permite mayores avances
(FALCO)

(FALCO)

Por Lázaro Barredo Medina

La tercera reunión de la Comisión Bilateral entre Cuba y Estados Unidos, que tuvo lugar en La Habana a mediados de mayo, puso de manifiesto lo que dice el viejo proverbio de que “la puerta más segura es la que puede dejarse abierta”, cuando ambas partes consideraron que fue un intercambio productivo en la discusión de muchos temas, incluso en varios sobre los que no existen posiciones coincidentes.

“Lo importante es que hemos tenido la oportunidad de empezar a poner sobre la mesa muchos temas. Antes no teníamos esa posibilidad”, explicó Josefina Vidal, directora general de la Dirección de Estados Unidos del Minrex, quien encabezó la delegación cubana, mientras por la parte estadounidense lo hizo la consejera del Secretario de Estado, Kristie Kenney.

En sus comentarios a la prensa, Vidal reiteró los vaivenes contradictorios que están presentes en el camino de establecer los marcos de las relaciones bilaterales. Reconoció que ha habido un incremento de las visitas oficiales en ambas direcciones, así como encuentros técnicos sobre asuntos de interés común y de los instrumentos bilaterales suscritos para expandir una cooperación beneficiosa entre ambas naciones. Pero el bloqueo –dijo– no permite avances similares en la esfera económica, continúa afectando al pueblo cubano y los vínculos de Cuba con terceros países. Es el principal obstáculo para el desarrollo de la economía, pues son pocos los productos de la Isla que se permiten importar en ese país, no se autorizan inversiones estadounidenses excepto en las telecomunicaciones, como tampoco son normales las relaciones bancarias porque siguen las sanciones, comentó.

Como ejemplo del daño que provoca este último asunto, Vidal subrayó que en el sector financiero nuestro país sigue siendo objeto de sanciones que han producido el cese de operaciones y servicios, cierre de cuentas bancarias en terceros países, o el rechazo de transacciones financieras en otras monedas. Explicó que en seis meses hemos tenido esas dificultades con 13 bancos internacionales por la vigencia del bloqueo, y las multas que Estados Unidos ha impuesto a instituciones financieras internacionales.

“Eso ha tenido un impacto disuasivo en muchos otros bancos del mundo, que han preferido cortar o no continuar relaciones con Cuba por temor a ser sancionados por Estados Unidos”, señaló. También destacó como contradicción que “en los libros ya aparece una regulación que autoriza a Cuba a usar el dólar, pero solamente en sus transacciones financieras internacionales, no en sus transacciones con Estados Unidos”, lo que complejiza toda la relación.

Reiteró la necesidad de que sea devuelto a Cuba el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo y sean eliminadas otras políticas que imprimen a las relaciones bilaterales un carácter hostil, como la enorme discordancia de que por un lado el presidente Barack Obama diga que Estados Unidos no tiene ni la intención ni la capacidad para provocar cambios en Cuba, y que en todo caso le corresponde al pueblo de Cuba tomar sus propias decisiones, y sin embargo, existen programas de esta naturaleza, con enormes presupuestos –veinte millones de dólares cada año–, dirigidos a subvertir el orden interno.

El camino de la normalización sigue con muchos baches, pero el intercambio continuará en septiembre en Washington. Mientras tanto se acordaron los pasos que darán en los próximos meses con la conclusión de varios acuerdos de cooperación, la realización de visitas de alto nivel, así como de intercambios técnicos sobre variados temas, entre ellos el enfrentamiento al tráfico de drogas y de personas, y al fraude migratorio, sobre estos últimos asuntos hubo otra reunión en La Habana de los ministerios del Interior, Justicia y Relaciones Exteriores, así como de la Fiscalía General y la Aduana General de la República, con la contraparte norteamericana de los Departamentos de Seguridad Interna, Justicia, Estado y de la embajada en nuestra capital.

Hay voluntad cubana de seguir avanzando en la construcción de esas relaciones, aunque como aseveran no pocos expertos necesitaremos una terminal de contenedores de paciencia para transitar en el camino de la buena vecindad, porque son los políticos estadounidenses los que más necesitan cambiar la mentalidad para alcanzar la madurez en esta nueva relación.

 


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina