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Publicado el 20 Junio, 2016 por Prensa Latina en Nacionales
 
 

A debate en Cuba la prosperidad

Su mención, análisis y definición se sucede en cada una de las reuniones de consulta a las que desde el 15 de junio son sometidos dos documentos calificados de trascendentales
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(cubadebete.cu)

Por José Gabriel Martínez

La Habana (PL) Un tema cardinal del debate democrático en el que Cuba está inmersa hoy, y llamado a convertirse en elemento definitorio de la sociedad como resultado del proceso de actualización de su modelo socioeconómico, es la prosperidad.

Su mención, análisis y definición se sucede en cada una de las reuniones de consulta a las que desde el 15 de junio son sometidos dos documentos calificados de trascendentales.

Se trata de la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos. Ambos, discutidos y analizados por el séptimo congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado en abril, son ahora debatidos entre una amplia representación del pueblo del país antillano, un proceso impulsado por la organización política con el objetivo de que sean enriquecidos y perfeccionados.

Los documentos resultantes de la discusión popular, que se prevé culmine el 20 de septiembre, deberán contar con la aprobación definitiva del Comité Central del PCC, que luego lo enviará a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) de la isla, encargada de ratificarlo y darle valor legal.

Sobre ellos el Informe Central al reciente Congreso del primer secretario del PCC, el presidente Raúl Castro, explicó que son instrumentos abarcadores y complejos, que guiarán al proceso revolucionario cubano, su Partido y a la sociedad en el camino hacia la construcción de un socialismo próspero y sostenible.

Pero, ¿qué se entiende por próspero? ¿Cuál es la prosperidad a la que aspira Cuba? ¿Cómo se definirá y comprobará esta en los proyectos de realización socioeconómica de su pueblo?

Estas y más interrogantes, así como sus respuestas, son temas reiterativos en el proceso de consulta que ratifica, enriquece e incorpora metas y nociones a la prosperidad trazada en la cita partidista.

Una prosperidad que en la visión de la nación contenida en los importantes documentos, o lo que es lo mismo, en el estado de desarrollo que se desea alcanzar, se sintetiza junto a otros atributos como soberanía, independencia, socialismo, democracia y sostenibilidad.

Lo planteado en la Conceptualización

La Conceptualización del Modelo cubano plantea en su párrafo 49 que el objetivo estratégico de este es impulsar y consolidar la construcción de una sociedad socialista próspera y sostenible en lo económico, social y medioambiental.

Una sociedad comprometida a su vez con el fortalecimiento de los valores éticos, culturales y políticos forjados por la Revolución iniciada el 1 de enero de 1959.

Acto seguido, el documento explicita que la sostenibilidad del socialismo se define por el desarrollo alcanzado, y que en tal sentido precisa de ritmos y estructuras de crecimiento de la economía, garantes de una prosperidad con justicia social, armónica con el medio ambiente, y con la preservación de los recursos naturales y el patrimonio nacional.

Por ello, según se desprende de consecuentes párrafos, a Cuba le urge alcanzar un eficiente desempeño económico, que favorezca el sustento material imprescindible para una distribución socialmente justa de la riqueza y una consecuente elevación del nivel y calidad de vida material y espiritual del pueblo.

Dicha elevación, puntualiza el documento sometido a debate, objetivamente deberá ser gradual y sostenible, al tiempo que posibilitará la plena realización del ser humano y sus legítimas aspiraciones individuales y colectivas.

Sobre la forma para conseguir esa sociedad socialista próspera, en un contexto donde aún prevalece el grueso del cerco económico, comercial y financiero que Estados Unidos impone a la isla desde hace más de medio siglo, la Conceptualización del Modelo realza el valor del trabajo como creador de riqueza.

Asimismo, sitúa otros elementos clave como una profunda conciencia revolucionaria, sentido del deber, alta motivación y productividad, ahorro, eficiencia, y una certera aplicación de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Pero la prosperidad que la mayor de las Antillas se plantea hoy no responde solo a racionalidades económicas, sino también sociales.

En ese sentido, lo referente a las políticas sociales argumenta que estas tributan también a la prosperidad, relacionada con la capacidad de progresar y gozar de bienestar a nivel de colectivos, familias e individuos, en lo económico, social y cultural.

La prosperidad depende de muchos factores

Entre ellos, más allá de la creación de la riqueza y la participación en su justa distribución, sitúa a la eficacia de los sistemas de educación, salud, cultura, deporte, administración pública, vivienda y servicios básicos, orden público, seguridad ciudadana y disciplina social.

De igual forma, agrega que inciden valores alcanzados por la sociedad cubana como justicia social, igualdad de oportunidades, la no discriminación y los derechos de todos los ciudadanos, además de la preservación del medio ambiente, la comunicación social, y el nivel y calidad de vida material y espiritual.

Las nociones teóricas del modelo cubano adicionan asimismo que a la prosperidad contribuye la posibilidad real del pueblo de participar en los procesos culturales, de estar capacitado para disfrutar a plenitud lo mejor del arte y la literatura, a la vez que preparado para enfrentar críticamente todo lo nocivo de la industria cultural hegemónica.

Por último, especifican que el ideal de prosperidad de los ciudadanos se sustenta en perspectivas alcanzables de materialización de proyectos racionales de vida, individuales y colectivos.

Dichos proyectos, concluyen, deben estar en correspondencia con los valores de la sociedad cubana, y sustentados principalmente en los ingresos provenientes del trabajo, y los derechos constitucionales.

Variadas percepciones, un mismo objetivo

Producto de privaciones y carencias derivadas del citado bloqueo económico de Washington a La Habana, así como de desacertadas políticas económicas y un igualitarismo no correspondido con el ideal socialista, muchas de las nociones de prosperidad se erigen como metas a alcanzar.

Gracias a su Revolución, el desarrollo social de Cuba ciertamente podría constituirse en el medidor de lo próspero para otros países, mas desde una arista económica, el camino hacia la meta trazada se torna aún largo y no exento de obstáculos.

Esta divergencia reafirma la pluralidad de opiniones existentes en la isla con respecto al ideal de prosperidad que se fijará para la nación, el cual parte en el documento de criterios consensuados y representativos del sentir mayoritario, pero que puede enriquecerse tal vez aún más tras el proceso de debate.

Y es que no existe una única percepción de prosperidad. Para algunos se resume al bienestar material y a una tenencia ilimitada de bienes, mientras que para otros significa la posibilidad de vivir dignamente, acorde a sus necesidades básicas, mediante sus propios esfuerzos.

Sin embargo, a lo largo de la historia ese se plantea como el objetivo, cumplido o no, del debate y otros valores de la verdadera democracia: consensuar opiniones, visiones y anhelos en pos del bien común, ese que objetivamente debería beneficiar a toda una sociedad, libre de privilegiados, excluidos o discriminados.

Los criterios sobre la prosperidad a alcanzar en Cuba varían de una persona a otra. No obstante, la definición de una gran parte de ellas, que comparten el ideal socialista, tiene muchos elementos en común.

Las declaraciones de Flora Alicia Rodríguez, técnica de control de producción en una de las dependencias del Ministerio de Cultura, pueden referirse como muestra de una noción u opiniones promedio, al menos entre las personas a las que Prensa Latina sondeó.

Rodríguez afirmó sentir que su país ya es próspero en algunos aspectos y en otros no.

A sus 53 años percibe que ha ganado en desarrollo y no solo social, sino también económico aunque, recalcó, no es suficiente ni disfrutable por todos por igual.

Para ella, en el proceso de actualización del modelo socioeconómico cubano las conquistas sociales alcanzadas en materia de salud, educación, deporte y cultura deben mantenerse, pero bajo un continuo perfeccionamiento.

Este, aseguró, de conjunto con las mejorías económicas que esperamos arrojen las medidas internas aprobadas y otras que deberían aprobarse para que el crecimiento sea más rápido, hará que la máxima de nuestra Revolución de respetar la dignidad humana se fortalezca, obteniendo así la prosperidad que la mayor parte de los cubanos deseamos y merecemos.


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