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Publicado el 14 Junio, 2016 por Caridad Carro Bello en Nacionales
 
 

Cooperativas: Dar en el clavo

Al cierre de marzo de 2016 la entidad tenía confeccionados 10 592 juegos de clavos de herrar.

Gracias a las nuevas prensas, al cierre de marzo de 2016 la entidad tenía confeccionados 10 592 juegos de clavos de herrar.

Por CARIDAD CARROBELLO

Fotos: MARTHA VECINO ULLOA

A Placetas, Villa Clara, le caracteriza un constante ir y venir de carretones, coches y las llamadas “planchitas”, con mayor capacidad para el transporte de pasajeros.

En el municipio existen más de 11 mil caballos, de lo cual se alegra Vladimir Orestes Jiménez García, presidente de la cooperativa que lleva el apellido inicial de su familia. “Tenemos los clientes asegurados”, dice.

El entrevistado cuenta que no siempre fue así. Su padre, un hermano y él, empezaron en el conformado de metales obligados por los avatares del período especial en los años 90. “Mi viejo se había jubilado. Mi hermano Orlando Jiménez laboraba en la fábrica de fogones de la localidad, y quedó excedente al pararse la producción. Yo tuve que dejar los taxis al mermar la cantidad de combustible para ese servicio”, rememora.

La idea de convertirse en trabajadores por cuenta propia, fue del papá, Perfecto Orestes Jiménez. Atesoraba conocimientos empíricos de trabajar con el hierro, ya que había sido administrador de un taller perteneciente a la Empresa de Industrias Locales, donde se elaboraban hebillas de cintos, espuelas para montar caballos, bisagras y otros artículos.

Venta de clavos a clientes habituales.

Luego de probar la calidad de estos clavos de Los Jiménez, Jorge Luis Ruiz, herrero de Placetas, asegura que son los mejores.

“Con una prensa criolla, en el patio de la casa, empezamos a hacer aretes, pulsos, los cuales se vendían un poco y nos permitían ‘hacer agua y carbón’ para sostener a nuestras familias. Luego nos contrató Industrias Locales para fabricar útiles del hogar, como piezas para fogones, chuchos de corriente eléctrica, lo que se pudiera vender al vecindario y al municipio.

“Pero aquello no dio el resultado esperado. Entonces hicimos herrajes de monturas, gracias a otras prensas armadas con los yerros que aparecían. También elaboramos horquillas de aluminio para tender la ropa; como duraban tanto, la gente no tenía que volvernos a comprar, y se iba reduciendo el negocio”, afirma Vladimir.

No darse por vencidos

A finales de los 90, con el inicio de las Tiendas Recaudadoras de Divisas vino una mala racha para esta emprendedora familia villaclareña. La producción que hacían dejó de ser comercial, a la vez que escasearon los desechos empleados como materia prima.

Vladimir explica: “Nos preguntamos ¿y ahora qué? Sentados los tres en los taburetes del tallercito, empezamos a pensar, hasta hallar la solución: hacer con calidad aquello que más necesitaba el gran número de caballos existente en la localidad, los clavos de herrar.

“Esta producción llevó meses de prueba y error. Pero nunca nos dimos por vencidos, ni nos amilanamos ante la competencia de otros particulares que hacían sus propios clavos. Empezamos como trabajadores por cuenta propia, pero vimos que esa no era la mejor opción para obtener determinados recursos. Y entonces constituimos la cooperativa, en diciembre de 2013”.

Todas las elaboraciones de los Jiménez llevan detrás una especialización. Orlando trabaja en los troqueles; Vladimir se emplea a fondo en las reparaciones eléctricas y mecánicas; Perfecto, el padre, se dedica al envase del producto y al apoyo constante de nuevas ideas. “Dondequiera que nos surja un problema, ahí está mi viejo metido”, asegura el presidente de la cooperativa.

Venta de clavos a clientes habituales.

Quien utiliza estos clavos una primera vez, sigue siendo un cliente asiduo, dice Gerardo León Ferrer, pequeño agricultor.

La familia y los proyectos crecen

“Mi hermano Jorge acabó integrándose a la cooperativa, y con él se sumaron Cruz María García, Raquel Fernández, Lilia Rosa Concepción y Tamara Darias. Fuimos ocho los fundadores, pero ya somos 13 socios, al unirse al colectivo algunos vecinos y jóvenes egresados del Servicio Militar Activo.

“Tamara Darias García, la económica, es mi mano derecha, y también la izquierda, para llevar las cuentas y trámites necesarios. Y la periodista Miurel Ladrón de Guevara, en la emisora CMEP Radio Placetas, ha ayudado mucho a darnos a conocer”.

A la par, ha mejorado la tecnología disponible. “Hasta hace poco solo teníamos equipos armados por nosotros, que eran verdaderos Frankenstein. Por eso eran frecuentes las roturas. Una puerta abierta a las soluciones fue la fábrica de bicicletas Minerva, de esta provincia. Allí hicimos un contrato de arrendamiento de siete prensas en desuso, que nos han servido como anillo al dedo”, amplía Vladimir.

En planes está ampliar el taller. Con un crédito bancario la entidad prevé comprar el aire acondicionado, hermetizar y climatizar el espacio de trabajo.

“Ya mejoramos el techo para disminuir las altas temperaturas, pusimos luminarias y adquirimos medios de protección para los obreros. En cada transformación estamos cumpliendo con las orientaciones de la delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente del territorio, para reducir el ruido que molesta a los vecinos y afecta a los propios trabajadores nuestros.

“Para realizar gestiones con la Empresa de Derivados de Acero de Camagüey -el suministrador del alambre de 5.5 milímetros, con el grado de dureza necesario- y para las ventas al Grupo Empresarial de Logística del Ministerio de la Agricultura (Gelma), nuestro principal cliente, contamos con el servicio telefónico”, dice contento Vladimir.

Se trabaja con materia prima de calidad.

La materia prima, adquirida en la Empresa de Derivados de Acero de Camagüey, debe cumplir con los parámetros de dureza requeridos

La cooperativa Los Jiménez posee licencia para realizar operaciones en divisas, lo cual le permite adquirir determinados equipos y materias primas, en aras de aumentar la producción. Solo les falta lograr por esta vía la adquisición de un carro ligero, pues gran parte de las ganancias hoy las destinan a alquilar un transporte para las gestiones comerciales.

Bueno y barato

Esta peculiar cooperativa elabora diariamente 170 juegos de 24 clavos troquelados para herrar, o sea, más de 4 000 unidades. Vende cada juego a 20 pesos en moneda nacional.

En medio de la conversación con esta reportera, Vladimir entrega un paquete de su producto a Gerardo León Ferrer, pequeño agricultor. El cliente declara que otras veces ha comprado aquí, y seguirá haciéndolo porque hay garantía de calidad y buen precio.

“No solo hacemos clavos para caballos sino también para herrar mulos, más pequeños; mejoramos el diseño de la punta, teniendo en cuenta la característica del casco de todos estos animales”, asegura el entrevistado.

Un dato que refleja el interés por mejorar los resultados es la participación en los Fórum de Ciencia y Técnica del municipio. En 2015 la cooperativa obtuvo el premio de Trabajo Relevante en este evento. También está vinculada a la Universidad Central Martha Abreu, de Las Villas, en el proyecto GEPROY (Gestión de Proyectos) con ayuda de Noruega.

El presidente de Los Jiménez añade: “Estoy seguro de que podemos producir más y mejor. El ministro de Industrias nos propuso hacer tres turnos de trabajo, ya que se quiere potenciar nuestra oferta. En el país no hay ninguna otra entidad, ni estatal ni cooperativa, que contribuya a sustituir esta importación. Deseamos también elaborar grapas para cercas y horquillas metálicas, aprovechando los esquineros sobrantes de las ventanas metálicas hechas en el municipio”.

Ya tiene fijada la demanda de materia prima para 2017.

La demanda de materia prima de esta cooperativa, para 2017, fue fijada en la reciente ronda de negocios en Expocuba.

Este colectivo, que ha sabido crecerse en tiempos de tempestad, señala la existencia de algunos obstáculos: “Para que funcionen mejor las cooperativas no agropecuarias –dice Vladimir– es preciso resolver las relaciones contractuales entre nosotros y las empresas estatales. La legislación actual no hace precisiones claras, y cada cual la interpreta como quiere. Creo que detrás de cada disposición hay que comprobar su efectividad, en municipios y provincias”.

Antes de despedirnos de Placetas, vamos a casa de Jorge Luis Ruiz, con 34 años dedicados a herrar caballos. Este asegura que ha probado los clavos Vencedor, norteamericanos; los Corona, españoles; y también los traídos desde Suecia y México, “pero no hay mejores que estos de los Jiménez”.


Caridad Carro Bello

 
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