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Publicado el 16 Junio, 2016 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial: Debate con todos, en bien de todos

La consulta, antecedida por el estudio y debate entre militantes y no militantes de otros textos clave -como la intervención de Fidel y el Informe presentado por Raúl al VII Congreso, y sus conclusiones-, es con todos, en bien de todos

congreso-pccEl análisis de los documentos fundamentales del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que ya comenzó en la escala masiva anunciada, es una muestra más de democracia real, de aquello que el estadounidense Abraham Lincoln llamó “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

También es prueba del carácter incluyente de la Revolución cubana y de su sentido unitario, y ejemplo de esa vinculación estrecha con las masas en la que siempre ha insistido Fidel refiriéndose al PCC, el cual, por ser único y desempeñar el papel de fuerza dirigente superior de nuestra sociedad, tiene el deber de profundizar y perfeccionar cada vez más esa democracia; fortalecer el consenso y la unidad, dentro de la diversidad.

La discusión es, asimismo, de suma trascendencia para el presente y el futuro del país; de la nación y de la Revolución misma, por los temas que trata: la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista y el Plan nacional de desarrollo económico y social hasta 2030: propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos, según sus nombres oficiales.

Ambos constituyen entera novedad –por primera vez se presentan a un congreso del Partido– y se relacionan directamente, pues uno constituye el qué (el modelo) y el otro el cómo (el plan de largo plazo, del cual derivarán los de mediano y corto plazos), dicho en síntesis.

De la Conceptualización dijo el primer secretario del Partido, general de ejército Raúl Castro Ruz, en su informe central al VII Congreso, que “recoge las bases teóricas y las características esenciales del modelo económico y social al que aspiramos como resultado del proceso de actualización”, y acerca del Plan, que “aborda un asunto de alcance trascendental”, en tanto su cumplimiento contribuirá a alcanzar, en el largo plazo, dicho modelo.

Para realizar el análisis, que se extenderá del 15 de junio al 20 de septiembre, fueron distribuidos a las organizaciones de base del Partido, y puestos a la venta libre en todo el país, al precio de un peso, cientos de miles de ejemplares de un tabloide en el que aparecen ambos documentos, igualmente disponibles para descarga en sitios cubanos en Internet.

Los párrafos de cada texto están numerados, a fin de que puedan registrarse con precisión las propuestas de modificación, supresión o adición que hagan quienes participen en el análisis en cada lugar.

Es decir, la consulta no es formal, sino real, y se introducirán las modificaciones que de la misma resulten –como se hizo con los Lineamientos aprobados en el VI Congreso–, antes de someter los documentos a la aprobación del Comité Central del Partido, primero, y de la Asamblea Nacional del Poder Popular, después, como también lo acordó el reciente Congreso, que por tanto no cerró, sino abrió puertas al estudio nacional de asuntos de tanto valor.

La aprobación definitiva y el ulterior cumplimiento de la Conceptualización y del Plan, como se afirma en la presentación del tabloide, “formarán parte de la estrategia legada por la generación histórica de la Revolución a las nuevas, lo que contribuirá a la consolidación y fortalecimiento de nuestra Revolución, así como a la consecución de la nación a que aspiramos y que estamos comprometidos a defender hasta las últimas consecuencias”.

El proceso de consulta deberá realizarse en el plazo antes señalado, de unos tres meses, incluyendo julio y agosto, período en el que tradicionalmente los estudiantes y muchos trabajadores en Cuba salen de vacaciones, y la familia se prepara para el inicio del siguiente curso escolar.

Esa circunstancia, así como la responsabilidad de no descuidar ninguna otra tarea, imponen alcanzar un alto grado de organización y de eficiencia en el análisis de ambos documentos; de preparación de quienes deben conducir los intercambios y de convocatoria para lograr la mayor y más activa participación posible; una participación que debe darse por convicción, no por meta, y cuidando el derecho de todos a expresar sus opiniones, a proponer.

La consulta, antecedida por el estudio y debate entre militantes y no militantes de otros textos clave -como la intervención de Fidel y el Informe presentado por Raúl al VII Congreso, y sus conclusiones-, es con todos, en bien de todos.

 


Redacción Digital

 
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