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Publicado el 27 Junio, 2016 por Marieta Cabrera en Nacionales
 
 

Luces desde el fondo de una cueva

En Ciénaga de Zapata, un proyecto sociocultural se abre camino en defensa de la historia, la naturaleza, la cultura y las tradiciones del municipio sureño
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Iniciativas del proyecto Ksimba.

Durante la jornada por la cultura cubana, las iniciativas del proyecto sociocultural llegaron a cada comunidad de la ciénaga.

Por MARIETA CABRERA

Fotos: CORTESÍA PROYECTO KSIMBA

El sitio donde estaba un basurero que deslucía los alrededores del círculo social de Pálpite, poblado de la Ciénaga de Zapata, en Matanzas, es desde mediados de 2014, después de recuperado y remozado, un espacio dedicado a José Martí. Junto a la imagen del Apóstol, florecen varias plantas y resaltan los colores de la bandera cubana dibujada en el muro contiguo por niños de la localidad.

La idea fue una de las primeras iniciativas del proyecto sociocultural Ksimba, nacido el 14 de junio de 2014 con el propósito de defender la historia, la naturaleza, la cultura y las tradiciones del municipio sureño. Al decir de Efraín Otaño Gerardo, su coordinador, se trata de una propuesta integradora, que busca unir voluntades.

“En octubre último –ilustra– realizamos una actividad que nombramos La gesta de los cantares, coordinada con representantes de la Unión de Jóvenes Comunistas y de Educación en el municipio. En esa ocasión, 20 jóvenes destacados recorrieron todas las comunidades de la Ciénaga, a propósito de la jornada de la cultura cubana.

“Al frente de la columna iban instructores de arte. Se creó un movimiento que reconoció en cada lugar a federadas y cederistas destacados, al que tenía más donaciones de sangre, al mejor productor.

“Durante el día, el grupo se fragmentaba para realizar diversas actividades, pero en la noche todos se reunían alrededor de una fogata y artistas aficionados del barrio declamaban poemas y cantaban canciones. Uno de los objetivos principales de Ksimba es que la comunidad se convierta en protagonista del hecho cultural”, asegura el especialista de programas culturales de la Dirección Municipal de Cultura de Ciénaga de Zapata.

Entre las memorias del joven proyecto aparecen charlas con adolescentes y jóvenes relacionadas con la prevención del alcoholismo, festivales deportivos y actividades comunitarias por la victoria de Playa Girón. También están registradas lecturas de poesías de José Martí por parte de niños y jóvenes, así como las Fiestas de la Décima, tradición anclada en aquellos predios.

“Estamos comenzando”, dice Efraín. “Pero cuando uno ve que ese vecino apático a todas las tareas organizadas en el barrio decide un día coger la carretilla y empezar a tirar asfalto, el hombre está cambiando. Sin discursos, simplemente haciéndole saber que entre todos podemos transformar nuestra comunidad, nuestra cuadra”.

Ileidy Fraguela Fernández, coordinadora de la sala de televisión y video del poblado La Ceiba, da fe de la buena acogida que ha tenido Ksimba entre los lugareños. “En una ocasión, varios artistas estuvieron aquí dos días y enseñaron a los muchachos a hacer figuras de cartón, entre otras tareas manuales, y a ellos les gustó mucho”, recuerda.

El público infantil es la prioridad del proyecto, afirma su coordinador. “Con los niños y jóvenes hay muchas perspectivas. Por ejemplo, en los talleres de creación de la décima nos proponemos despertar su interés para que cultiven esa tradición cenaguera. De ahí que en las actividades que organizamos con artistas profesionales, siempre tratamos de que asistan poetas de primera línea”.

Obra de muchas manos

Casimba es una abertura muy común sobre todo el eje cársico que constituye el sistema espeleolacustre de la Ciénaga de Zapata. “Hoyo para buscar agua dulce en la playa”, define el Diccionario de la Lengua Española. Según los cenagueros es refugio de crustáceos y reptiles, y casi siempre una cueva de forma vertical. Para Efraín Otaño, “Ksimba, con K, es como un hueco donde cabe todo lo que se pueda aportar para el bien común”, de ahí que tomara esa referencia para nombrar el proyecto.

Relata que la idea de crearlo surgió a partir de un trabajo investigativo presentado por él en el Fórum de Ciencia y Técnica de Educación, cuando impartía clases en la escuela secundaria básica Eulogio Lobato González, de Playa Larga.

“El estudio abordaba los nuevos paradigmas asumidos por jóvenes y adolescentes del municipio, sobre todo del nivel secundario, a partir de múltiples influencias internas y externas relacionadas, por ejemplo, con el auge del turismo en la zona e incluso con la propia migración desde otras provincias del país hacia la ciénaga.

“En ese contexto nació el proyecto con la intención de minimizar o atenuar las influencias negativas del proceso de transculturación acelerado que hay en los últimos años”, explica el también profesor adjunto de la filial de la Universidad Camilo Cienfuegos, de Matanzas, en Ciénaga de Zapata.

Ksimba busca formar valores y dar a conocer la historia local de forma amena. En agosto pasado, ejemplifica Efraín, hicimos la Fiesta de la Décima y los poetas que vinieron –Aramís Padilla, Sergio Lima, Héctor Luis Alonso, Pedro Luis Falcón, entre otros reconocidos no solo en Matanzas y Mayabeque, sino en toda Cuba– plantaron 56 robles alrededor de una zanja que dos compañeros de Buenaventura limpiaron previamente porque estaba llena de basura y de maleza.

“Ese día, con el nacimiento del Bosque de los Poetas, conmemoramos el aniversario 56 de la cooperativa de Buenaventura, uno de los primeros poblados construidos en la Ciénaga por la Revolución”.

Cada mes, como norma, diversas propuestas sacan de su rutina a los habitantes de Soplillar, Pálpite, San Blas, El Helechal, Playa Girón, Cayo Ramona, Guasasa y otras comunidades del territorio. “La idea de realizar determinada actividad puede surgir de un individuo, pero se enriquece con las iniciativas que aportan todos los involucrados en el proceso de discusión. Ahí le empezamos a echar cosas a la Ksimba y mientras más personas participen, mejor es el resultado”.

Una muestra de esto salta a la vista en el entronque de Playa Larga. Se trata de la escultura de una cangreja, realizada por un artista plástico de Jagüey Grande. Según detalla Otaño, la obra surgió a partir de la gestión de trabajadores por cuenta propia del lugar, quienes aportaron financiamiento porque querían identificar de forma original el sitio donde viven. A estos se unió personal de las empresas municipales de comercio y gastronomía, forestal y eléctrica, así como constructores de la unidad empresarial de base del Poder Popular.

efrain-otaño“Integrantes del Conjunto Artístico Comunitario Korimakao también contribuyeron con su talento y entrega en la culminación del mural y de la escultura”, apunta Efraín. Aunque todavía no está totalmente satisfecho, le alegra ver que en los últimos tiempos más organismos se han sumado al proyecto, y resalta el apoyo recibido desde el inicio por la dirección del Partido y el Gobierno en el municipio.

Suleydi Plasencia Mejía, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Ciénaga de Zapata, es ciertamente una defensora de esta propuesta sociocultural, “a la que todos podemos contribuir con inteligencia para transformar la comunidad, ayudar a su desarrollo, y propiciar así el bienestar de la población”.

Invitación permanente

Como constancia gráfica del incesante quehacer de Ksimba en los últimos dos años, Efraín Otaño atesora varios álbumes de fotografías. Pero no se trata de un mero archivo de imágenes. Para él, confiesa, cada una de esas jornadas ha sido como una bocanada de aire fresco en su vida.

“Antes del surgimiento del proyecto, hubo un momento en que, emocionalmente, caí en un hueco. Me vi vendiendo croquetas en el portal de mi casa y por las tardes cuando no iba nadie a comprar miraba el pedazo de cielo que tenía delante, a veces azul, otras gris, y me preguntaba: ¿qué hago yo aquí? ¿Es esto lo que quiero? Ganaba entre 150 y 200 pesos diarios, pero me di cuenta que aquello no tenía que ver con mi personalidad y mi manera de pensar.

“Tengo una influencia artística que proviene del Conjunto Artístico Comunitario Korimakao, donde permanecí nueve años. Eran los tiempos iniciales del grupo, durante los cuales tuve la satisfacción de compartir con gente de muy buen corazón, como Ileana Chávez, Manuel Porto e Idael Faget, quienes me transmitieron valores humanos y me formaron como creador. Por eso, Ksimba ha significado también un alivio espiritual, la posibilidad de volver a hacer lo que me gusta”, subraya.

En los últimos meses el proyecto ha tomado un auge que ni él esperaba. “Trataremos de seguir demostrando que se pueden lograr cosas con pocos recursos”, asegura Efraín, y deja aquí también la invitación: “El espacio está abierto para todos los que quieran ocupar un pedacito en la Ksimba, la cual ya va teniendo luz”.

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Marieta Cabrera

 
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