0
Publicado el 17 Junio, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

Pelea guantanamera, contra el desierto, la sequía y la sal

sequia-guantanamol.PGPablo Soroa Fernández

Así como el exceso de grasa en la pared de los vasos sanguíneos obstruye  el paso de la sangre y ocasiona arteriosclerosis, por un proceso parecido las sales nocivas acumuladas en el suelo perjudican el metabolismo y otras funciones esenciales de las plantas.

En la provincia cubana más oriental, ese fenómeno afecta a más de 30 mil hectáreas, razón por la cual para los guantanameros el Día Mundial de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía, este 17 de junio, bien podía serlo también contra la salinidad.

Algunos la consideran tan nociva como la erosión y la  denominan colesterol de los suelos.

A la desertificación  la comparan con una enfermedad de la piel:  extensiones empobrecidas surgen a miles de kilómetros del desierto más cercano, crecen y se juntan para hacer desaparecer formas de vida florecientes.

Guantánamo es poseedora de otro nada envidiable privilegio: la única zona semiárida del país, que se extiende desde Caimanera a Maisí y entre los municipios de San Antonio del Sur se reafirma como el único semidesierto cubano.

En ese  ecosistema, el  más frágil del archipiélago,  las cactáceas y la falta de humedad campean por su respeto.

Podríamos añadir que separada del litoral por no muchos kilómetros de esa seca franja, se localizan las montañas del grupo Sagua-Baracoa y sus afamadas selvas tropicales lluviosas, pero no estamos en fecha, aunque sí para describir a otra antigua, nada deseable e insistente compañera de viaje de la provincia: la sequía.

Junto a las sales de sodio y la aridez,  ella conforma un trío de fenómenos naturales no fiable.
Es definida como una situación anómala del clima, un tiempo seco de larga duración, durante el cual el agua disponible de una determinada región geográfica se torna insuficiente para satisfacer las necesidades de los seres humanos, animales y plantas.

La sequía deviene una situación temporal a diferencia de la aridez que es la escasez de lluvias como característica permanente del clima de una región, por ejemplo en el litoral guantanamero,   asegura el Máster en Ciencias Mario Montero Campello.

Los científicos del Alto Oriente Cubano se han crecido, sin embargo, ante la pérdida gradual de la productividad de sus suelos, de la dilución de su cubierta vegetativa, debido a actividades humanas y variaciones climáticas, entre las que se incluyen- junto a la sequías prolongadas- las inundaciones.

El Centro Provincial de Suelos rectoró el paquete tecnológico que permitió a Cuba convertirse en 1999 en el primer país latinoamericano acreedor del Premio Mundial Salvando las Tierras Secas, instituido por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En el territorio se llevó a cabo el proyecto Medidas de mejoramiento y conservación de suelos y agua para mitigar el riesgo de vulnerabilidad alimentaria en la cuenca hidrográfica Guantánamo-Guaso.

La iniciativa la  sufragan el Estado cubano y  la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y ha calificado  de acción importante del  Programa Nacional de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía.

Ambos avances constituyen un gran aporte a los fines para los cuales fue instaurado el 17 de junio, por la Organización de Naciones Unidas, como efemérides universal en el combate contra ambos flagelos: impulsar la cooperación inclusiva para recuperar y rehabilitar los suelos degradados y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su totalidad. (ACN)


ACN

 
ACN