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Publicado el 5 Julio, 2016 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

Atacar el delito y la corrupción desde la raíz

La Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos debatió el informe presentado por la Contraloría General de la República en el que rindió cuenta de su gestión

 

Gladys Bejerano Portela, Contralora General de la República de Cuba, interviene durante los debates en la Comisión Asuntos Constitucionales y Jurídicos. (Foto: ACN)

Gladys Bejerano Portela, Contralora General de la República de Cuba, interviene durante los debates en la Comisión Asuntos Constitucionales y Jurídicos. (Foto: ACN)

Por LISET GARCÍA

“El primer interesado en tener un auditor debería ser el director de cualquier entidad, empresa o centro de trabajo. Es como tener a alguien que avise a tiempo de lo que anda mal para que sea corregido, pues no puede haber eficiencia económica, socialismo próspero y sostenible sin orden, disciplina y exigencia. Solo sobre tales basamentos se puede generar el ambiente de control, bienestar personal, laboral y social que necesitamos”. Así resumió Gladys Bejerano, Contralora General de la República, ante la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos del Parlamento la importancia de las funciones del órgano que ella dirige.

Al informar de lo realizado en los dos últimos años desde que rindiera cuenta de su labor ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, la también vicepresidenta del Consejo de Estado, respondió preguntas de los diputados acerca de las ilegalidades, la corrupción, el delito y otros males que afloran en Cuba, y que hace falta enfrentar decididamente.

Fortalecer las estructuras y la actividad del Sistema Nacional de Auditoría, el trabajo coordinado entre organismos como Fiscalía, Ministerio del Interior y Contraloría, fomentar una cultura de control y prevención en todas las instituciones del país, figuran entre las estrategias que se propuso desde su anterior rendición de cuenta.  Precisamente estas fueron, entre otras, las recomendaciones realizadas en aquella oportunidad, a fin de  mejorar el funcionamiento de las entidades e impedir que procederes negativos, fraudulentos y de corrupción proliferen.

Al abundar, Gladys Bejerano resaltó la urgencia de la supervisión y el control interno, al tiempo que se someta a escrutinio popular la labor de los directivos. Eso es salud para un director y la empresa que dirige, imprescindible para la adecuada gobernabilidad del país.

Debates en la Comisión Asuntos Constitucionales y Jurídicos. (FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS/ACN)

Debates en la Comisión Asuntos Constitucionales y Jurídicos. (FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS/ACN)

La corrupción, sus tendencias, causas y consecuencias, y modos de manifestarse por sectores, debemos atacarlos de frente, agregó. “Un hecho por pequeño o grande que sea siempre lleva a un mismo asunto: la conducta de cada cual; esa es la raíz del problema. Estas cosas suceden no por falta de preparación, sino por ausencia de honradez. Hay quien no sabe nada pero es honrado. Otros, a sabiendas, dejan pasar, aceptan cosas, toleran debilidades. Son también problemas que se encuentran en el tronco, en las ramas; a todos sin distinción, hay que irles encima”.

En el intercambio con los parlamentarios, la Contralora destacó que por eso la vigilancia y el debido control sobre los hechos económicos tienen que ser parte de la vida diaria. Cuando no sucede así y se dejan vacíos, el delito prolifera. “Hay directores que arguyen que los auditores piden demasiados papeles. Es que o no los tienen y los hacen a la carrera, o los mantienen engavetados para cuando llegue alguien a pedírselos. Si son auditados los usan, sin ver que todos los días son auditados por los trabajadores, por el barrio, por el pueblo”, apuntó.

José Luis Toledo Santander, presidente de la Comisión, dijo que la Contraloría es un órgano coherente, fuerte, que avanza en la búsqueda de mayor profesionalidad de sus integrantes, cuya labor ha devenido importante fuente de información para conocer cómo anda la salud de la economía y los sistemas financieros del país, y es una herramienta eficaz en el enfrentamiento a la corrupción y las indisciplinas.

 


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez