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Publicado el 20 Julio, 2016 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: La Historia nos lleva adelante

Convocado por Fidel a continuar, como Martí, Maceo y Gómez en marcha indetenible, y por Raúl a crecerse frente a las dificultades, el pueblo seguirá haciendo historia, pleno de confianza y sin el menor atisbo de derrotismo, igual que en el Moncada

 

fidel-moncada0713La historia de Cuba creció cuando los moncadistas no dejaron morir a José Martí en el año de su centenario. Por el contrario, el pensamiento del Apóstol renació en las heroicas acciones del 26 de julio de 1953. Ellas promovieron un liderazgo y métodos de lucha diferentes en la política cubana y de nuestra América.

Tras el ejemplo de vergüenza de aquella pequeña vanguardia martiana, continuado en la epopeya del Granma y el batallar rebelde en la Sierra y el llano, se fortalecieron las tradiciones combativas mambisas y obreras, y se fue elevando en el pueblo el espíritu de sacrificio y entrega por la libertad y el bien común de la patria, hasta el altruismo solidario internacionalista.

No podríamos saber adónde vamos sin mirar atrás, sin saber el punto de partida. Los jóvenes que se alzaron antes estuvieron inspirados en paradigmas gloriosos. Aquellos que se crecerán mañana tendrán el aliento de la historia, también gloriosa, que se escribe ahora. No de los que se encaracolan exclusivamente en su interés individual –que con conciencia o no de ello, asumen el dictado de conducta del enemigo–, y se vuelven incapaces de fundir su proyecto de vida al del país.

La mirada al pasado no puede ser acrítica. República neocolonial, injusticias, desigualdades, miserias y horrores, representan capitalismo obsoleto que ahora se ofrece con marketing de futuro emprendedor. Pero atrás están también la resistencia y la lucha, los años de Revolución, las glorias que impulsan hacia adelante y reafirman la convicción de seguir el avance en la construcción de una nación independiente que sintoniza su modelo económico y social con la sociedad socialista más democrática, próspera y sostenible que queremos.

Cientos de miles de compatriotas enriquecen con sus ideas los proyectos aprobados por el VII Congreso del Partido en torno a la Conceptualización del modelo de desarrollo económico y social, y el Plan hasta 2030, la propuesta de visión de la nación, los ejes y sectores estratégicos. Debate que es, al propio tiempo, construcción del consenso de hoy.

Con sentido del momento histórico y la voluntad de cambiar todo cuanto deba ser cambiado para una Cuba mejor, se impone ahora actuar en una coyuntura tan compleja como pocas. Antes, en tantas otras los cubanos han enfrentado y vencido, con similares razones y apego a su Revolución. Se ha curtido su resistencia en estos 63 años después del Moncada, los 60 desde el Granma y los 58 del triunfo popular definitivo. La historia sigue dando la razón a este pueblo. Cuenta con la privilegiada motivación de tener cerca la palabra de Fidel, guía para protagonizar las hazañas de hoy, sabiendo que su mirada de nueve décadas continuará alumbrando hacia el futuro.

El paso es seguro, en la estrecha coordinación del Partido y el Gobierno, y el apoyo de sus instituciones y una sociedad civil revolucionaria. A un ritmo de avance soberano y únicamente condicionado por la capacidad de hacer las cosas bien, que –como ha señalado Raúl– no siempre se ha logrado así. Sin subordinaciones de ningún tipo, solo con la determinación y la unidad de los cubanos con las manos puestas en la obra.

trabajadores-cubanosSería infundada y contraproducente cualquier sobrevaloración de los efectos benéficos del actual proceso de normalización de las relaciones con Estados Unidos, que sí deben transcurrir en forma civilizada entre países vecinos, y eso no es poco. Pero lo cierto es que el bloqueo se mantiene vigente con sus nefastos efectos para la economía cubana. Tampoco se ha hecho realidad la anunciada eliminación de la prohibición de utilizar el dólar en las transacciones financieras internacionales. Las más importantes y decisivas oportunidades están en la certeza de confiar en las propias fuerzas, en las potencialidades y la labor eficiente de los trabajadores y el pueblo.

En la reciente sesión de la Asamblea Nacional se explicó detalladamente la situación económica coyuntural, de restricciones financieras y contracción en los suministros de combustibles. Así como la necesidad de actuar con mucha energía, ecuanimidad, racionalidad y sensibilidad política al tratar de evitar en todo lo posible afectaciones a la población, en la reducción de gastos no imprescindibles, y aprovechar los recursos disponibles, sin detener los programas que garantizan el desarrollo de la nación, y preservar e incluso elevar, paulatinamente, la calidad de los servicios sociales.

Convocado por Fidel a continuar, como Martí, Maceo y Gómez en marcha indetenible, y por Raúl a crecerse frente a las dificultades, el pueblo seguirá haciendo historia, pleno de confianza y sin el menor atisbo de derrotismo, igual que en el Moncada.

 

 


Redacción Digital

 
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