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Publicado el 23 Julio, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

El coco, refrescante para el verano

Aún no se sabe de qué lugar es oriundo, aunque muchos científicos fijan su origen en el Caribe, área donde el cocotero, palmeras más cultivadas a nivel mundial, domina el paisaje y sus frutos son preferidos por multitudes
Es muy saludable beber agua de coco.

Es muy saludable beber agua de coco.

Por MARITZA PADILLA VALDÉS/ACN

Las altas temperaturas de este verano ardiente invitan a andar ligeros de ropa, a un baño en el río, a beber  una cerveza bien fría y bien podría incluirse en el listado de “refrescantes” al  coco.

Fruto muy abundante en la Isla, en su interior almacena el agua de exquisito sabor, capaz de mitigar la sed y hacerle olvidar el calor acompañante de esta estación.

Aún no se sabe de qué lugar es oriundo, aunque muchos científicos fijan su origen en el Caribe, área donde el cocotero, palmeras más cultivadas a nivel mundial, domina el paisaje y sus frutos son preferidos por multitudes.

Cuentan que como una práctica de cientos de años, en Hawái, las madres que no pueden alimentar a sus bebés los amamantan con agua de coco en lugar de leche de animales.

Entre sus propiedades destaca el contenido de sales minerales como cobre, zinc, hierro, ácido fólico y fósforo, mientras el mineral que proporciona más de la mitad de la concentración del agua de coco es el potasio.

Rico en vitamina E y las del grupo B, estimula el buen desempeño intestinal, en tanto combate la anemia, el agotamiento nervioso y adelgazamiento, entre otras muchas cualidades.

En esta porción del oeste cubano, quién no ha disfrutado el privilegio de degustar un saoco en el peculiar envase que proporciona la propia naturaleza, amén de que para muchos la mayor virtud de la planta radica en la masa blanca interna, muy dulce al paladar, carnosa y jugosa.

El coco figura en el listado de las más antiguas plantas útiles y su modo de explotación es variado. Por ejemplo, la pulpa seca nombrada copra, contiene entre un 60 a 70 por ciento de lípidos, mientras de ella se obtiene aceite, utilizado en la elaboración de margarina y jabón.

Específicamente los habitantes de la Polinesia, Kiribati y las Islas Marshall consumen la savia del cocotero fresca; fermentada, puede conservarse y convertirse en una clase de alcohol, llamado en inglés toddy, en tanto las fibras que rodea el fruto del coco son empleadas para hacer cepillos, colchones, y objetos artesanales, entre otros usos.

Pero el gracejo popular le ha conferido también otras funciones al fruto, el cual en la mayor de las Antillas ha pasado a formar parte de la lengua natal y de costumbres religiosas de origen africano.

Sin embargo, a pesar de sus aportes al hombre, el nombre del fruto es utilizado por muchas personas para asustar a los niños cuando cometen travesuras, de tal forma que resulta común escuchar a progenitores amenazar: “te va a coger el coco”

Y si la cuestión es de mucho pensar. Pues allá sale aquello de “tengo el coco echando humo”, aunque también ha figurado en composiciones musicales y hasta popularizado en programas humorísticos.

De una forma u otra, todo ello demuestra cierto protagonismo de la planta, quizás por sus preferencias, al no tolerar las grandes alturas, el frío, la lejanía del mar, los suelos duros y sobre todo por el placer de ser mecida por las brisas de esta Isla tropical.


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