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Publicado el 8 Julio, 2016 por Heriberto Rosabal en Nacionales
 
 

¿En qué vericuetos se pierde el control?

Las causas y condiciones que propician indisciplina social, ilegalidades y hechos de corrupción, y cómo enfrentarlas, fueron analizadas por legisladores de la Comisión de Asuntos Económicos
Trabajadores vinculados a la producción.

Los trabajadores son dueños, pero no propietarios individuales; ellos están en el deber de cuidar todos los recursos del colectivo. (Foto: escambray.cu).

Por HERIBERTO ROSABAL

Un amplio intercambio entre diputados e invitados motivó, en la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, la información acerca de la indisciplina social, las ilegalidades y la corrupción, expuesta por Alina Vicente, vicecontralora general de la República.

La invitada dijo que persisten los hechos de ese tipo pese a la prevención y el enfrentamiento de la Contraloría y de otros organismos. Remitiéndose a 2015 explicó que lo más típico es la sustracción de bienes de centros estatales para venderlos, a veces mediante redes dentro de una misma o de varias entidades, o extendidas a más de un territorio.

Los delitos se cometen contra inventarios, efectivo, materias primas y productos terminados; medios informáticos, combustibles, materiales de construcción; partes y piezas de vehículos y neumáticos, preferentemente. El valor de los daños que pudieron cuantificarse ascendió, ese año, a 130 millones de pesos.

Vicente reclamó mayor exigencia y transparencia en las inspecciones de los organismos estatales, pues muchas no descubren todas las ilegalidades allí donde se hacen, pese a la preparación que reciben los inspectores.

Señaló que la mayoría de los hechos se detectan por vías externas, lo que evidencia que el control interno sigue mal en muchos lugares. Agregó que el tráfico de influencias emerge con fuerza, principalmente en la entrega de tierras en usufructo y en el otorgamiento de subsidios a la población.

En cuanto a causas y condiciones señaló, en primer lugar, la pérdida de ejemplaridad e inobservancia de deberes funcionales, de los implicados y de quienes deben ver que los cumplan. Eso, junto a deterioro de valores, falta de previsión de riesgos, insuficiente exigencia de niveles intermedios y superiores; precariedad de los aparatos contables; fallas en la selección de cuadros, funcionarios y trabajadores, y en la entrega y recepción de cargos, así como excesiva formalidad en evaluaciones del desempeño.

La estrategia de la Contraloría frente a todo eso, explicó, va dirigida a elevar la ejemplaridad de los cuadros y su  rendición de cuenta, no administrativa, sino en relación con su actitud y conducta; también, a desarrollar estrategias de comunicación.

El héroe de la República de Cuba, Ramón Labañino, criticó la tolerancia que a menudo se observa, incluso entre los perjudicados por esa cultura del “tumbe”, entronizada con el periodo especial. Tenemos que recuperar en nuestra sociedad la cultura de la honestidad, y también, ante la falta de conciencia social, aplicar la ley de forma ejemplarizante. La prensa, añadió, tiene que jugar un papel más activo y contribuir a limpiar al país de estos males.

El viceministro primero de Finanzas y Precios, Alejandro Gil, explicó a los diputados que complejidades económicas como la dualidad monetaria requieren fiscalizaciones más allá de la ejecución del presupuesto, por ejemplo, donde no pueden apreciarse ciertos desórdenes en la gestión del gasto.

Armando Utrera, diputado por el municipio habanero de La Lisa, destacó la importancia de la contabilidad en el control interno, mientras Pastor Batista, de Manatí, Las Tunas, reclamó más información al pueblo, no solo sobre prevención, sino acerca de hechos concretos y medidas.

Reynol Pérez, vicecontralor general, apuntó que las relaciones entre empresas estatales y el sector no estatal está originando indisciplinas e ilegalidades, no porque la política al respecto esté mal, sino porque no se aplica bien. “Sin control -advirtió- no podremos asegurar con éxito la actualización del modelo”.


Heriberto Rosabal

 
Heriberto Rosabal