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Publicado el 22 Agosto, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

El verano y las gentes

ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS

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Marta Hernández

Santa Clara,  (ACN)  Aunque un viejo eslogan publicitario asegura que: “ Cuba es un eterno verano”, socialmente esa etapa coincide en la Isla con los meses de julio y agosto, período en el cual las vacaciones escolares cambian la fisonomía de campos y ciudades.

Es una etapa alegre, el sol brilla con intensidad, las calles se llenan de jóvenes con ropas cortas, vaporosas y ligeras, con las que se atenúan los sofocos que el calor tropical provoca.

Una arraigada tradición establece festejos populares en toda la geografía insular, nadie escapa al divertimento, no importa que habiten en montes, valles, montañas o ciudades, porque hasta los sitios más distantes llega la recreación.

Sombrillas y paraguas inundan las calles a manera de protección individual de los fuertes rayos del sol. También es común que las personas anden con pomos de agua para beber, una forma más de disminuir el efecto de las altas temperaturas.

Pero también aparecen los excesos, común resulta ver a hombres de diferentes edades y físicos mostrar sin reparo sus torsos, no importa donde residan ni siquiera que calles caminen.

Esa realidad afea la cotidianidad en un país donde la instrucción y acceso a la cultura lo diferencia de sus iguales en el Tercer Mundo.

Las noches isleñas durante el verano son diferentes, y sobre todo bulliciosas, parques, plazas, portales, balcones y aceras se llenan de vecinos que  escapan del calor.

Este espectáculo es agradable porque se percibe como las familias pasan el rato en franca camaradería e intercambian pláticas triviales mientras disfrutan de la brisa nocturna.

En estas tertulias las indisciplinas sociales y manifestaciones de mala educación aparecen con frecuencia para dar al traste con las buenas intenciones del encuentro espontáneo.

Casi siempre aparecen equipos de música que dejan escuchar por toda la vecindad, en decibeles insoportables, disímiles canciones, lo cual trunca el propósito de descanso y solaz perseguido por quienes viven en sus alrededores.

Otras de las acciones que ocurren ante los ojos de todos, son los juegos infantiles. Frecuente resulta ver como los niños corren y lanzan pelotas sin importar que en su curso rompan cristales del alumbrado público o de viviendas particulares, o sencillamente dañen y molesten a las personas.

Esta situación tiene como agravante que en un alto porcentaje ocurre ante la mirada de padres los cuales indolentemente permiten los hechos negativos de los menores.

Lograr una etapa vacacional feliz no solamente depende de las instituciones que velan por el buen hacer de sus integrantes, las normas de conducta adecuada, respeto al descanso ajeno, y cuidado de los bienes ciudadanos son acciones que deben distinguir a los cubanos para beneficio de la sociedad.


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