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Publicado el 21 Septiembre, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

¿Crisis en la familia?

familiaMagaly Zamora Morejón

Las épocas de crisis son también tiempos de definiciones pues ponen a prueba los valores morales del individuo y sus sentimientos más valiosos, y es entonces que todo lo superfluo se desvanece y sólo lo más fuerte llega a perdurar.

Así como vemos que  a nivel social muchos claudican en sus principios y emigran, también en la célula de la familia ocurren fenómenos similares que se reflejan en el desequilibrio emocional, la ruptura de la pareja y hasta el enfrentamiento agresivo entre miembros del hogar.

Al margen de las consecuencias que lleva implícitas un rompimiento de ese tipo, lo más preocupante resulta lo que ocurre a partir de entonces con los hijos de esas parejas, por el papel determinante que tiene la familia en la formación y educación de los niños y adolescentes.

Cual náufragos asidos a un madero en un mar revuelto, así quedan muchas veces los pequeños en medio de las emociones y sentimientos controvertidos que se les vienen encima.

En ocasiones, incluso, se le utiliza para herir o presionar al otro cónyuge o se le prohíbe su acercamiento, sin descontar que algunos se alejan voluntariamente y les escamotean a los infantes hasta la pensión alimentaria.

Por lo general, los hijos quedan al cuidado de la madre, quien ve así multiplicarse sus tareas y obligaciones con menos recursos.

La sociedad no puede impedir que un individuo reoriente sus sentimientos amorosos cuantas veces lo desee, pero sí está en el deber de contribuir a que cada hombre o mujer, al margen de su estatus civil, se ocupe y atienda a sus descendientes como ellos necesitan.

Ocurre con frecuencia que en los centros de trabajo, cuando se propone a un compañero para una responsabilidad, un estímulo o una tarea de importancia, se valora solo su comportamiento en el entorno laboral.

Pero sólo en casos excepcionales se cuestiona  qué relación mantiene con sus vástagos y si les da el apoyo que ellos requieren, cuando quizás debiera ser a la inversa.

Unamos nuestro comportamiento al empeño que realizan numerosas instituciones y organismos para contribuir a la orientación de la familia y a su preservación como célula fundamental de la sociedad.

Todas las provincias del país disponen actualmente de consultas de planificación familiar , para ayudar a que las parejas tengan el número de hijos deseado y en las mejores circunstancias posibles.

De igual forma las cátedras Para la Vida, creadas en algunos centros universitarios, y las Casas de Orientación a la Mujer, constituyen una buena fuente donde buscar un consejo útil.

No obstante, el primer paso corresponderá siempre  a cada individuo, en la medida en que tenga conciencia de su valor como ser social. (ACN)


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