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Publicado el 16 Septiembre, 2016 por Arsenio Rodríguez en Nacionales
 
 

El encanto solidario del Cijam

Miles de personas de todo el planeta han venido a Cuba repetidamente incluso, en casi medio siglo para mostrar su apoyo a la Revolución. En esta ocasión son otra vez latinoamericanos y caribeños

 

POR ARSENIO RODRÍGUEZ 

Fotos JORGE LUIS SÁNCHEZ

Vienen de todas partes con diferentes motivaciones, que van desde los sentimientos políticos más profundos hasta la simple curiosidad. No se conocen entre sí y en numerosas ocasiones les resulta difícil comunicarse porque hablan distintos idiomas, incluidos hasta dialectos; pero como por encanto, comienzan una vida en común, hacen labores agrícolas que muchos nunca hicieron… Sobre todo se acercan a una realidad, cuyo conocimiento se les había sido negado en sus respectivos países. No importa lo lejos o cerca que estén de este lugar humilde, que llama la atención y del que mucho se habla en los cinco continentes.

Los colombianos muestran su gratitud a Cuba por el papel jugado en las conversaciones de paz

Los colombianos muestran su gratitud a Cuba por el papel jugado en las conversaciones de paz

El atractivo del Campamento Internacional Julio Antonio Mella (Cijam) no es que sea un hotel cinco estrellas, cuente con piscina o aire acondicionado en las habitaciones, sino la hermandad que genera el intercambio humano entre quienes se identifican con la lucha por un mundo mejor, con Cuba, su pueblo y su Revolución.

Y por qué no, también saben de esta instalación hasta los enemigos del proyecto revolucionario, que se inició el primer día de enero de 1959 y hoy mantiene sus banderas en alto, con el objetivo de perfeccionarlo.

Esta instalación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) cumplirá el próximo año su aniversario 45 de fundada, precisamente cuando su creador, el líder de la Revolución, se acerque a los 91. Algo ha cambiado, para bien. Ya no son barracas de madera e instalaciones rústicas, aunque siempre tuvieron condiciones mínimas para la vida. Pero ahora se complementan con teatro, tienda, cafetería y espacios para la recreación, los cuales facilitan la permanencia de los visitantes.

Entre las actividades de cada día está el trabajo voluntario.

Entre las actividades de cada día está el trabajo voluntario.

Nació con el fin de albergar sanos sentimientos. Primero para aquellos que vinieron a ayudar en la construcción de escuelas y para los estadounidenses que, desafiando el bloqueo y junto con los cubanos, se enfrentaron a la dura tarea del corte de caña. Después empezaron a llegar amigos de otras partes. Cada vez fueron más, en la misma medida en que crecía el movimiento de solidaridad mundial con Cuba. Aquí, simples trabajadores, estudiantes, académicos, políticos e incluso artistas y miembros del gobierno en sus respectivos países han desempacado sus maletas y comenzado a vivir una experiencia que, según ellos mismos, les resultará inolvidable.

Ubicado en Caimito, Artemisa, en el campamento se han creado amistades perdurables y también ha surgido el amor. Allí la sorpresa inicial del encuentro dio paso a la convivencia entre compañeros, sin importar posiciones políticas o religiosas, hermanados en el surco o en los trabajos voluntarios, en conferencias que les permitieran conocer la verdadera Cuba. Finalmente, en el momento de la despedida, no han faltado lágrimas y el compromiso de volver y defender al pueblo cubano en sus naciones. Promesa que en ocasiones implicaría la posibilidad de enfrentarse a represiones, al pago de multas y hasta la cárcel.

Amor con amor se paga

Aunque la tendencia desde hace algunos años es la presencia mayoritaria de jóvenes en las diferentes brigadas internacionales de trabajo que nos visitan, permanecen aquellos que se reiteran, en muchos casos acompañados de sus hijos y también sus nietos. Ellos son los primeros que intercambian experiencias y hablan de momentos que vivieron en este lugar o en diferentes partes de Cuba.

A quienes vienen de diferentes países, un momento de esparcimiento les permite conocerse mejor.

A quienes vienen de diferentes países, un momento de esparcimiento les permite conocerse mejor.

Recuerdan las vicisitudes del período especial, los momentos de gloria ante triunfos políticos y deportivos en la arena internacional, de peligro ante las amenazas y agresiones del imperialismo, o las proezas de combatientes, en la guerra o frente a las enfermedades y la ignorancia, que para los más jóvenes pudieran constituir historia antigua, pero que ellos sintieron junto a los cubanos.

No resulta sorpresa entonces que al hablar con varios integrantes de la edición 23 de la Brigada Latinoamericana y Caribeña, coincidan en que lo más importante, con solo unos días de estancia, sea conocer a cubanos y de otros países, convivir con ellos y compartir horas de intenso trabajo o de momentos recreativos. Así se inicia el encanto que los llevará a crear amistades, ver el mundo de otra manera y no desde sus trincheras individuales, además de poder conocer de primera mano la resistencia de un pueblo ante todo tipo de amenazas y agresiones.

Aparte de los idiomas, los diferentes niveles educacionales, el color de la piel y los gustos y preferencias de cada cual, ha estado presente la culinaria internacional, en lo que han dado por llamar “la Noche de…”, dedicada a cada país en cuestión, en las que se pueden degustar alimentos preparados por brigadistas. Y también de su música y tradiciones. En esta ocasión, la Brigada Latinoamericana y Caribeña esperó el 13 de agosto con mucha alegría y celebrar así el aniversario 90 del nacimiento del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

OPINAN LOS ANFITRIONES

RAULRaúl González (Raulito), el director del campamento.

“El 24 de enero este campamento cumplirá 45 años de creado. La brigada que nos visitó en agosto tuvo como uno de sus objetivos fundamentales celebrar el cumpleaños de Fidel. Hicimos una fiesta latinoamericana para ello. Las brigadas constituyen una experiencia que se debe mantener por la enseñanza que traen para los jóvenes que vienen y quienes los reciben. Por las condiciones que crean, son una escuela para lo que debe ser un ciudadano latinoamericano o caribeño”.

 

IDANIAIdania Ramos Carmona, la responsable de la Brigada por el ICAP.

“La 23 brigada Latinoamericana y Caribeña de trabajo y solidaridad con Cuba la conformaron 175 brigadistas procedentes de 16 países. La delegación más numerosa fue la de México, con 57 integrantes, seguida por Colombia con 26. Hay una delegación de 23 estudiantes haitianos, importante, porque todos estudian relaciones internacionales en la Universidad de Haití. De República Dominicana vinieron ocho personas, de Martinica 10, de Guadalupe seis, de Perú siete, e igual cantidad de Québec, Canadá; además, una es de Cataluña y dos norteamericanas estudiantes de medicina social en su país”.

HABLAN LOS VISITANTES

COLOMBIADuban Vélez, colombiano.

“Soy dirigente sindical. Esta es mi quinta brigada. Me fascina Cuba, quiero mucho su proceso revolucionario y vengo cada año en solidaridad con los cubanos. Tenemos mucha gratitud con el pueblo por las conversaciones entre la insurgencia de las FARC-EP y el Gobierno colombiano. La paz tiene que ser un proceso de todo mi pueblo y le estamos apostando a eso, porque queremos que nuestros hijos y nietos tengan la posibilidad de vivir en una Colombia con mejores posibilidades. En mi país es muy difícil ser dirigente sindical. He sufrido varios atentados contra mi vida”.

guadalupeLisa Occhiali, de Guadalupe.

“Es la cuarta vez que formo parte de las brigadas, las cuales no existen en mi isla. Este contacto para nosotros es importante, constituye una revelación. El encuentro con los otros brigadistas es un momento de amistad muy fuerte. Por ejemplo, yo tengo amigos por todas partes en América Latina y en el Caribe. Pienso que si no salgo de Guadalupe no los tendría. A los cubanos les digo que estoy muy contenta por conocerlos, porque son personas muy fuertes. Es un pueblo que no tiene miedo de actuar y que gracias a la Revolución encontró la oportunidad de reafirmar su identidad”.

ECUADORCristhian Mora, ecuatoriano.

“Soy del Movimiento Alianza País, donde milito y trabajo permanentemente en el área de los gobiernos autónomos descentralizados. Para nosotros es sumamente importante estar presentes en estos espacios, que consideramos de solidaridad y reflexión, en lo que implica la nueva izquierda progresista en América Latina y las luchas sociales y políticas que se han venido dando en todos los territorios, y el valor del hermano pueblo de Cuba como un referente de esas luchas, de reivindicación de los derechos de los ciudadanos.

“Resulta también significativo poder compartir con diferentes organizaciones y sentar un precedente en cuanto a establecer un pensamiento y un propósito claro de definición política aquí en Latinoamérica. Es la primera vez que vengo a Cuba y resulta una experiencia maravillosa, el pueblo cubano es muy cálido, ferviente, y vemos que llevan la Revolución en sus corazones, en su sangre, y eso nos motiva a seguir adelante”.

MEXICOMaría Teresa López, de México.

“Vengo de México y en especial de la ciudad de Guadalajara en Jalisco. Llevo muchos años vinculada a la solidaridad con Cuba, desde que era estudiante. Junto a otros amigos fundamos una asociación de amistad con este país en la Universidad, en el año 1968. Este tipo de brigadas tiene muchísima importancia, porque desde aquellos años sabíamos que la Revolución Cubana significaba una victoria mediante la lucha armada para ir abriendo camino en lo que llamamos movimientos de liberación en América Latina. Consideramos que Fidel ha sido el hacedor principal, sin menospreciar a otros compañeros, de esta lucha, y hoy, a los 90 años, sigue con nosotros, acompañándonos en esta difícil tarea de lograr condiciones más dignas para nuestros pueblos. Con todo cariño le dedicamos esta brigada 23”.

Tania-torres-mexicoestadounidenseTanía Torres, mexicoamericana.

“Soy mexicoamericana y es la primera vez que vengo a Cuba. Nací en EE.UU., pero mis padres son mexicanos y yo también, a mucha honra. Desde chiquita escuchaba a mi papá hablar de Cuba y fue algo que me inculcaron. Él siempre tuvo interés por la historia y su importancia para poder comprender el momento actual. Después me motivé más, y siendo estudiante profundicé en el conocimiento de la historia latinoamericana. Solo por eso vale la pena haber venido. Vivir en Estados Unidos como mexicoamericana es mantener una lucha de identidad”.

 


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez