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Publicado el 2 Septiembre, 2016 por Jose Dos Santos en Nacionales
 
 

Ermita Monserrat: Atalaya de Matanzas

Casi inadvertida desde la cercana Vía Blanca, se yergue una remozada capilla que hoy constituye punto cimero de la capital yumurina y atracción por su historia y entorno
Ermita de Monserrate.

La Ermita de Monserrate con la representación de las cuatro provincias catalanas.

Texto y fotos: JOSE DOS SANTOS L.

A los amantes de la música tradicional cubana, Las Alturas de Simpson les son familiares por el danzón de Miguel Faílde. Para los matanceros, adicionalmente, significan hoy lugar de recreo y entorno perfecto para admirar un hermoso paisaje.

Allí está enclavada una sencilla capilla llena de historia, que trasciende creencias religiosas, y da nombre a ese elevado punto geográfico, desde el que se domina el exuberante valle de Yumurí, por un lado, y la ciudad con su amplia bahía, por el otro.

La Ermita fue inaugurada el 8 de diciembre de 1875.

6. El 8 de diciembre de 1875 se inauguró la Ermita, en cuyo interior se rinde homenaje a Cuba y Cataluña.

La Ermita fue inaugurada el 8 de diciembre de 1875, cuando la Sociedad Catalana de Matanzas, fundada tres años antes, la convirtió en lugar de peregrinación y sitio para mantener costumbres como la Fiesta de la Colla.

Los catalanes de entonces eran muy emprendedores, a pesar de que en 1871 era solo un 8.4 por ciento la población de origen español en Matanzas, la llamada Atenas de Cuba. Su primera fiesta en esos parajes data de ese año, a la que –según historiadores– concurrieron 10 mil personas, una cifra notable para la época. Desde aquella fecha, las Alturas pasaron a conocerse como Monserrat, en honor a la Patrona de Cataluña.

La construcción de estilo neoclásico colonial, erigida en el potrero de María Alonso de Armas, ha devenido lugar muy visitado, y a cuyas espaldas hoy se desarrollan diversas acciones recreativas en un ámbito con paisajes que forman uno de sus más preciados tesoros.

La imagen que preside su interior, obra de Juan Roig y Soler, fue tallada en boj, con un tamaño semejante a la que se encuentra en el Monasterio de Cataluña que lleva su nombre.

Valle de Yumurí.

El valle de Yumurí, lleno de leyendas y bellezas naturales.

Un resumen de su valor histórico lo dio el investigador matancero Ernesto Chávez al señalar que “las Alturas de Simpson, muy próximas a la ciudad de Matanzas, con su cima estrecha y alargada […] y desde donde se observa un paisaje de una belleza indescriptible […] evocaron a los catalanes su montaña de Monserrat, en la lejana Cataluña”.

De ser un lugar festivo en el pasado lejano lo atestigua, en edición del 6 de diciembre de 1887, el periódico La Aurora del Yumurí cuando vaticinó que “aquella explanada representará, metafóricamente hablando, un mar de personas de distintos sexos y clases serpenteando, moviéndose, agitándose como una ola inmensa que no tuviera orilla donde estrellarse”.

Ernesto Chávez, en su libro La Fiesta catalana, describió: “Con los años, las Alturas […] presentaban un cuadro indescriptible: numerosas tiendas de campaña adornadas con banderas y estandartes, con inscripciones alegóricas a las romerías y los escudos de distintas provincias convertían aquellos parajes campestres en una especie de arrabal español”.

Al fondo, la bahía matancera.

Entre el vigoroso verde de su arboleda, la bahía matancera.

Ya por entonces, en aquellas fiestas se bailaba lo mismo el pasodoble que bailes cubanos, como la danza y el danzón.

En 1938 llegó la electricidad a Monserrate y el salón de bailes era alquilado para almuerzos por instituciones sociales, religiosas y escolares. Se continuaban organizando romerías pero la entrada al lugar había que pagarla. En este período se construyeron servicios sanitarios y parques de recreo.

Los historiadores consignan que a finales de la década del 40 comenzó la decadencia de las verbenas y las obras de restauración y mantenimiento se hicieron mínimas. En la del 50 las romerías dejaron de ser oficiales. Ya en 1959 estas festividades no se llevaban a cabo. A partir del año 1981, como parte de las actividades por la semana de la cultura, se retomaron los festejos.

Tesoro cultural

El edificio es un inmueble con valor histórico y arquitectónico. Según documentos, “su arquitectura pertenece al orden dórico […] La fachada, con una puerta central, está coronada con un segundo cuerpo en forma de arte cuadrangular sobre la cual se eleva una especie de tímpano rodeado de una baranda de hierro, donde fue colocada una campana y rematado con una cruz y pararrayos”.

¡Buena suerte!

Los visitantes hacen sonar la campana que corona la Ermita, acción que da suerte, según la leyenda popular.

La Ermita forma parte del Patrimonio Cultural Tangible inmueble, así reconocido de hecho por el Decreto 55 de la ley 23 de 1979.

Adicional a los elementos culturales, sociales y religiosos que allí se desarrollaron, también le da relevancia que, en sus cercanías, el valle de Yumurí constituye “un sitio con formaciones geológicas, geográficas y biológicas” de importancia, además de haberse detectado en el sitio vestigios de cultura aborigen.

Actualidad

“Para que a la Ermita de Monserrate no le falten sus cuatro esculturas” titulaba un artículo el periódico Girón, en 1987; reclamo para preservar obras colocadas el 9 de noviembre de 1886 en la entrada de la Ermita, representando a las provincias catalanas: Lérida, Barcelona, Tarragona y Gerona. Ellas habían desaparecido del sitio y, con el concurso de escultores, e inspirados en fotos de las originales, volvieron a ocupar su lugar histórico.

Era una primera alerta que se repetiría hasta que el gobierno provincial, financiado por la corporación Cimex, enfrentó su reconstrucción y la de su entorno para convertir el lugar en un complejo recreativo, cultural y turístico.

Ranchón El Valle.

Presidiendo el ranchón El Valle, se explica la existencia de tan señalado sitio de la geografía matancera

Se propusieron –y lograron– que los visitantes hagan un recorrido hasta la iglesia y sus interiores, incluyendo un nuevo mirador para observar el valle de Yumurí y la ciudad de Matanzas (valle de San Juan). También allí se venden postales con paisajes cubanos y plaquetes y libros con temática matancera.

En el nuevo ranchón fueron mejoradas las ofertas con bebidas y comida criolla, con la presencia de tríos, un órgano y un grupo de jóvenes músicos que interpretan danzón, danzonete y la danza como en los tiempos de la fundación.

Se ha logrado, hasta el momento de la visita de BOHEMIA, la limpieza y embellecimiento tanto de las áreas verdes y las que animan a darle un vistazo al Yumurí. Todo ello se aprecia en las gráficas tomadas al finalizar 2015, que hacen de esa atalaya matancera un lugar digno de visitar.


Jose Dos Santos

 
Jose Dos Santos