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Publicado el 30 Septiembre, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

Siente Guantánamo los efectos de la sequía

Al agotamiento de las fuentes subterráneas y superficiales, se suma la falta de precipitaciones, que se comporta al 54, 6 por ciento del acumulado histórico hasta la fecha. La Yaya y Jaibo, los dos mayores embalses del territorio, continúan sin recuperarse
Embalses guantanameros deprimidos.

Crean todas las condiciones para garantizar, mayormente, el servicio a la población, en caso de mantenerse la ausencia de precipitaciones. (Foto: solvision.icrt.cu).

Las escasas precipitaciones del período húmedo (mayo-octubre), han transcurrido sin pena ni gloria para los guantanameros, cuyos embalses amanecieron hoy con 128 millones de metros cúbicos (m3): poco más de la tercera parte de la capacidad instalada.

Juan Carlos González, subdelegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) en el territorio, precisó a ACN que al agotamiento de las fuentes subterráneas y superficiales, se suma la falta de precipitaciones, que se comporta al 54, 6 por ciento del acumulado histórico hasta la fecha.

Aclaró que la mejor situación la reporta la represa Faustino Pérez, garante del abasto a esta poblada urbe, con reservas para seis meses en su vaso.

En contraposición, La Yaya y Jaibo, los dos mayores del territorio, continúan sin recuperarse, con la agravante para la primera de que su fuente de abasto, el río Guantánamo, nace en las serranías del municipio de Songo-La Maya, de Santiago de Cuba, provincia que ha construido varios tranques aguas arriba de la corriente fluvial.

Tal circunstancia, complicada por la sequía, obligó a Recursos Hidráulicos a prohibir la entrega de agua para el riego desde ese reservorio, el cual puede guardar de una sola vez 160 millones de m3, pero solo tiene hoy 31 millones.

La estrategia persigue garantizar el consumo del sector residencial, en caso de que se dilaten hasta límites imprevistos los aguaceros que desde el primer día de mayo se aguardan.

En Guantánamo, por sus condiciones climáticas “sui generis”, suele llover con más frecuencia en las postrimerías de la época húmeda, y en noviembre.

Durante el onceno mes del año, en 1993 y 1994, tuvieron lugar dos de los cuatro golpes de agua que en esos períodos causaron las crecidas de los ríos Guaso y Bano e inundaciones y cuantiosos daños a la ciudad de Guantánamo.


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