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Publicado el 24 Octubre, 2016 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

El voto de las cubanas

Los efectos del bloqueo se sienten hasta cuando respiramos. Pero no nos falta el aire, porque aquel que no está en la atmósfera, lo inventamos. A eso nos han enseñado los gringos desde el infausto 4 de septiembre de 1961, cuando el Gobierno de John F. Kennedy “prohibió todo tipo de asistencia al gobierno de Cuba...
Cuba contra el bloqueo

En todas las provincias cubanas las mujeres han alzado su voz para decir Sí al voto contra el bloqueo y No a la política injerencista de EE.UU.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: JORGE L. SANCHEZ, MARTHA VECINO Y YASSET LLERENA

¿Cuántas de nosotras puede despojarse cada día del peso del bloqueo, si no es con una carga de iniciativa que, a fuerza de reiterarse, se ha hecho habitual? ¿Cuántas nos hemos visto en la necesidad de “estirar” los productos de la canasta básica, para que sea menor el gasto en la compra de productos liberados? ¿Qué hacemos los días del cobro para garantizar los productos de aseo personal y de la casa? ¿Lleva alguna el record de las inventivas cotidianas para el desayuno y la merienda del niño que va a la escuela?

¿Sabemos qué cantidad de bisabuelas, abuelas, madres, hermanas y tías conforman las cifras de mujeres víctimas del injusto bloqueo?

No les bastante con las respuestas de los cubanos: insisten en el injerencismo.

No les basta con las respuestas de los cubanos: insisten en el injerencismo.

Estas son preguntas cuyas respuestas están en todos los hogares cubanos, en los que ninguna de las administraciones de Estados Unidos, con su genocida política, ha podido apagar el optimismo, y mucho menos, la alegría. “¡Somos magas!”, me comenta Pancha, la vecina cuando hablamos de qué preparar para el almuerzo o la comida de este o aquel día. Y sigue: “Pero mi gente siempre tiene un bocado”.

Los efectos del bloqueo se sienten hasta cuando respiramos. Pero no nos falta el aire, porque aquel que no está en la atmósfera, lo inventamos. A eso nos han enseñado los gringos desde el infausto 4 de septiembre de 1961, cuando el Gobierno de John F. Kennedy “prohibió todo tipo de asistencia al gobierno de Cuba”. Está claro que ya él andaba por el camino que antes le había desbrozado Dwight D. Eisenhower, quien gobernó en EE.UU. entre 1953 y 1959.

Entonces el presidente recibió luz verde para “establecer y mantener un embargo total sobre todo el comercio entre los Estados Unidos y Cuba”.

Destaca el sitio digital CubavsBloqueo que se prohibió la asistencia al gobierno de cualquier país a menos que el Presidente determinara que no estuviera dominado o controlado por el movimiento comunista internacional; a cualquier país en deuda con cualquier ciudadano de Estados Unidos por concepto de bienes o servicios ofrecidos cuando dicho ciudadano haya agotado todos los medios legales disponibles y la deuda no sea denegada o controvertida por ese gobierno.

El bloqueo se concibió como “único medio previsible para enajenar el apoyo interno, a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas”, dificultades que han estado ahí, sometiendo a la Isla a una constante prueba de resistencia. En la lista de presidentes que han intentado derrocar a la Revolución aparecen: Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, James Carter, Ronald Reagan, George Bush (padre), Bill Clinton, George Bush (hijo), Barak Obama.

Y seguimos aquí, en pie, con el voto de la mayoría de este pueblo de toda la Isla, en el que sobresale el voto de las cubanas.


Irene Izquierdo

 
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