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Publicado el 11 Octubre, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

Matthev: Mucho daño y poca agua para Guantánamo

guantanamo-embalsesPablo Soroa Fernández

Guantánamo,  (ACN) Solo 26 millones de metros cúbicos (m3) más reportan ahora  en su conjunto los embalses de Guantánamo, en relación con los días precedentes al paso del huracán Matthev.

La Dirección de Recursos Hidráulicos (RH)  en el territorio refleja en su reporte diario que una parte considerable de las discretas lluvias  a raíz del temible meteoro que azotó con fuerza a Baracoa, Maisí, Imías y San Antonio del Sur, descendió con fuerza sobre el valle de Caujerí, en la jurisdicción de este  último municipio.

El vertimiento de la represa Los Asientos y el trasvase diario de siete mil m3 del río Sabanalamar hacia la Pozo Azul, vital para el riego, es otra consecuencia  positiva de la humedad  en ese emporio hortícola visitado por Fidel en dos ocasiones: a principios de julio de 1977 y el 17 de mayo de 1981.

La avenida de la citada corriente fluvial trajo sin embargo más penas que glorias a San Antonio, en particular para quienes habitan en  la desembocadura, en cuyas viviendas se introdujo el río.

Algunos inmuebles fueron derribados por la fuerza combinada de la corriente y las lluvias remanentes del fenómeno hidrometeorológico.

Pero a Matthev también se “agradece”  el llenado del embalse Faustino Pérez,  fuente de abasto de la capital cabecera, luego de canalizar parte de su contenido hasta la cercana  micropresa Clotilde, comprometida con el  poblado de Jamaica, cabecera del municipio de Manuel Tames, donde ambos reservorios están enclavados.

En el occidente del territorio cubano más al este de La Habana, donde está ubicada  La Yaya, no conocieron el lado bueno de Matthev: la falta de lluvia mantiene casi al borde del volumen muerto a su principal obra almacenadora de agua, la cual guarda en su vaso la quinta parte de los 160 millones de metros cúbicos, para los que se diseñó.

Contra lo pensado, el río Guantánamo, tributario de esa obra hidráulica, no nace en la provincia de igual nombre, sino  en las serranías de Songo-La Maya (Santiago de Cuba) donde también los aguaceros brillaron  por su  ausencia e impidieron la recuperación de la principal fuente del municipio Niceto Pérez y del sur de la capital provincial.

También conspira contra su reanimación multitud de tranques aguas abajo del municipio santiaguero, los cuales obstaculizan el escurrimiento,  hacia La Yaya, de la corriente fluvial compartida por ambos vecinos territorios suroriental.


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