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Publicado el 29 Noviembre, 2016 por Heriberto Rosabal en Nacionales
 
 

Amor infinito a este pueblo valiente que seguirá defendiendo las ideas de Fidel (+ video)

Homenaje póstumo a Fidel castro Ruz.

(Foto: granma.cu).

Por HERIBERTO ROSABAL

¿Dónde está Fidel?, dijo el presidente de la República de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, al empezar su discurso, y la multitud reunida en la Plaza coreó: Yo soy Fidel.

En su estilo coloquial y fraterno, el mandatario expresó su dolor por la partida del Comandante en Jefe, que consideró tránsito a la inmortalidad, y dijo que “Fidel está en estos muchachos y muchachas, en esta juventud; viene creciendo con los niños, en la conciencia y en el corazón de las mujeres cubanas, de los obreros, agricultores, técnicos, profesionales y científicos; está en la conciencia de ese gigantesco capital humano que él forjó, con el pueblo de Cuba”.

Ortega rememoró el inicio de sus vínculos con la Revolución cubana y con su líder, desde 1967, cuando vino por el Frente Sandinista a la Isla, a un congreso latinoamericano de estudiantes. Entonces, recordó, fue invitado a un acto en esta misma plaza, donde estaba junto a Fidel, como invitado de honor, el presidente chileno Salvador Allende.

Añadió que aunque Fidel estaba convencido entonces de que el camino para la liberación pasaba por la lucha armada revolucionaria, le estaba dando todo su apoyo a un luchador socialista, a Allende, que apostaba por la vía pacífica, a pesar de que atravesábamos en nuestra región un periodo en que la lucha popular era muy heroica y digna, pero costaba mucho alcanzar la victoria.

En aquel tempo -continuó su reflexión el presidente nicaragüense-, Fidel, con Raúl, produjo el milagro de la primera revolución socialista de Nuestra América, a 90 millas de Estados Unidos, y se produjo el milagro: la batalla del pueblo de Cuba por la sobrevivencia de su revolución y el desarrollo del país en todos los campos.

Una batalla desigual, apuntó, con el imperio invadiendo, intentando asesinar e imponiendo ese bloqueo que es un crimen de lesa humanidad y debería estar siendo juzgado por la famosa corte penal internacional, en defensa del derecho de Cuba a desarrollarse.

Ahondando en la idea, evocó cómo Cuba, en medio del capitalismo salvaje, siguió promoviendo los principios humanistas de Carlos Marx y la formación de un hombre nuevo, en la que no solo les falta avanzar a los cubanos, sino a todo el planeta.

Se refirió a la solidaridad internacionalista de Fidel, expresada en el caso de su país en situaciones difíciles como la del azote del huracán Juana, que causó devastación pero no pérdidas de vidas humanas gracias a las medidas adoptadas a tiempo con la ayuda de especialistas cubanos.

Apuntó que se puede perder lo material y luego recuperarlo; lo que no se puede perder es la vida “y eso lo logramos entonces con los hermanos especialistas que nos envió Fidel”. Añadió que no olvida que durante la ayuda tras ese evento Raúl estuvo en Nicaragua y le dijo: “Nosotros estamos para compartir el pan”.

Esa es la esencia: los valores, la ética, la moral de Fidel hecha pueblo, y multiplicada luego en los pueblos del mundo, sentenció.

Fidel hoy está más firme que nunca en el corazón de este pueblo y también en el de muchos pueblos latinoamericanos y caribeños, de África, Asia, de Norteamérica y Europa.

Recordó también que después de la Revolución de Cuba fue la de Nicaragua, en 1979. Luego vino la desintegración de la Unión Soviética y para Cuba, el periodo especial, en cuya implantación -para superar la crisis sobrevenida-, bajo la conducción de Fidel, no existió la palabra concesión, ni rendición, ni el paso atrás, sino el afianzamiento de este proyecto hermoso, su avance heroico pese al bloqueo y el asedio constante.

Después, expuso, surgió la Revolución Bolivariana en Venezuela, con el comandante Hugo Chávez al frente, quien logró el triunfo por el mismo camino que Allende, la vía electoral. “A Chávez le intentaron hacer lo mismo que a Allende, porque las elecciones son buenas justas y democráticas cuando gana la derecha imperialista y servil, pero cuando gana la izquierda, hay que hacerle la guerra”, como hicieron entonces a aquellos dos líderes y hoy le hacen, en Venezuela, al presidente Nicolás Maduro.

En esas condiciones, expresó, vinieron iniciativas como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), Petrocaribe y la Operación Milagro, que fueron obras de Fidel y de Chávez, y empezaron cambios progresistas por vía pacífica en nuestra región. Ello, valoró, permitió concretar el sueño de integración latinoamericana de Bolívar, al crearse la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), pese a los intentos divisionistas del imperio.

Es cierto que ha habido reveses, dijo el mandatario, pero el cambio que ya se produjo en América Latina y el Caribe es cualitativo e irreversible, y no habrá amenazas ni sanciones que vengan a destruir esa unidad, que es nueva bandera de libertad y soberanía para los pueblos de Nuestra América.

Pidió a Dios que nos mantenga cerca a Fidel con su sabiduría y firmeza, hoy, cuando tocan tambores de guerra, para que podamos mantener el derecho de nuestros pueblos a su estabilidad y seguridad. Hoy nuestra unidad se hace imprescindible, más allá de ideologías, porque se trata de salvar la seguridad, la prosperidad y la soberanía de nuestros pueblos; todo lo que hemos logrado avanzar, alertó,

No hemos avanzado de manera totalmente satisfactoria, pero se ha avanzado y tenemos que salvar eso, unidos latinoamericanos y caribeños, persuadiendo a los gobernantes norteamericanos, con el apoyo de aquel pueblo, de que hacia atrás ya no se puede caminar, sino hacia adelante, construyendo paz, amistad y solidaridad.

A Raúl, a Dalia, a toda la familia de Fidel, y a toda esta gran familia de Fidel que es el pueblo de Cuba, les quiero manifestar todo nuestro amor, amor infinito, sin claudicaciones y con toda la solidaridad para este pueblo heroico, valiente, que estamos seguros seguirá defendiendo las ideas de Fidel, concluyó Daniel Ortega.

Descripción: Nuestra unidad es necesaria, más allá de ideologías, porque se trata de salvar la seguridad, y la soberanía de nuestros pueblos; todo lo que hemos logrado avanzar, dijo Ortega.

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Heriberto Rosabal

 
Heriberto Rosabal