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Publicado el 25 Noviembre, 2016 por Igor Guilarte Fong en Nacionales
 
 

EJÉRCITO CENTRAL: Forja verde olivo

Inspirados en sus mayores, los integrantes de este mando ratifican su vocación de estar en la vanguardia de la defensa del país, ante cualquier circunstancia
Es muy importante tirar y hacerlo bien.

Para sostener la invulnerabilidad del caimán antillano es clave que todos sepan tirar, y tirar bien.

Por IGOR GUILARTE FONG

Fotos: MARTHA VECINO ULLOA

El teniente coronel de la reserva Faustino Evelio Moreano Morales recuerda que cuando estaba fundándose el Ejército Central, él se hallaba en el Escambray, “con un fusil en la mano, en la lucha contra los bandidos” y por ese “simple” hecho –simple según su decir– hoy es considerado también fundador.

“Aunque mi labor de combatiente –aclara– empezó desde 1957, pues a los 17 años de edad me vinculé al Movimiento 26 de Julio y al Directorio Revolucionario, y también fui fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias y estuve en Playa Girón”.

En esa etapa inicial, recuerda, participó en una tarea muy importante llevada a cabo por el Estado Mayor del Ejército Central: la constitución de un órgano único en Cuba –solo existió en Santa Clara– denominado Comité Militar de Organización de las Milicias. Lo presidía un primer teniente llamado Joaquín Quintas Solá, hoy general de cuerpo de ejército y quien fuera jefe de este mando por más de 20 años.

Como sabía mecanografiar, Moreano tuvo la encomienda de conformar las plantillas de los batallones de milicianos que posteriormente formarían las unidades regulares del ejército. En esa actividad estuvo hasta la invasión mercenaria por Playa Girón, a donde se fue a combatir con el batallón 315.

“Tiempo después me llamaron pidiéndome que pasara a prestar servicio por unos meses en las FAR, y los meses se convirtieron en 30 años. Por lo tanto les he dedicado la mayor parte de mi vida y les debo lo que soy”, comenta el hoy historiador del Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara y del Mausoleo a los Combatientes del Frente de Las Villas.

El Ejército Central, constituido el 4 de abril de 1961 bajo la guía del comandante Juan Almeida Bosque, fue el primero de los tres mandos militares que como parte del proceso de organización de la defensa nacional, decidió crear entonces la dirección revolucionaria en las diferentes regiones del país.

EL trabajo previsor y cuidadoso caracteriza al Ejército en tiempo de paz.

EL trabajo previsor y cuidadoso caracteriza al Ejército en tiempo de paz.

Un par de semanas después, esa agrupación de fuerzas tendría su gran prueba de fuego, y su primera victoria, en las arenas de Girón. Inicialmente abarcaba las provincias de Camagüey, Las Villas y la porción este de Matanzas; hoy comprende los territorios desde Matanzas hasta Ciego de Ávila.

En la avanzada de la defensa

La Región Militar de Villa Clara se creó el 1º de mayo de 1999, con la agrupación de tropas existentes en esa provincia. A lo largo de estos años, reseña el coronel Henry Loweyri del Pozo, su jefe, este mando ha logrado resultados positivos como parte del constante perfeccionamiento de la preparación combativa y política de sus filas.

“Debemos destacar el mantenimiento y perfeccionamiento de la base material de estudio mayor y menor, así como la conservación de la técnica y del armamento, con una sensible inversión de recursos y esfuerzos desde tiempo de paz, que garantiza la conservación y disponibilidad de esos medios para tiempo de guerra”, subraya.

La repoblación forestal no es una tarea más y la seriedad con que la asumen permite cumplir los planes propuestos en la siembra de bosques de interés para la defensa. Eso incluye árboles maderables y frutales (guayaba, mango, guanábana, chirimoya, coco, entre otros) que contribuyen a la alimentación del personal. La idea es que en los campamentos no existan áreas libres de plantas.

Los soldados reciben un conjunto de materias que los dota de las habilidades indispensables para cumplir las misiones planteadas en campaña.

Los soldados reciben un conjunto de materias que los dota de las habilidades indispensables para cumplir las misiones planteadas en campaña.

Asimismo, cumplen de manera satisfactoria con los llamados al servicio militar, que garantizan el completamiento de las unidades de las FAR y del Minint, además de un apoyo importante a otras actividades de impacto socio-económico como la campaña antivectorial de salud pública, construcciones militares y educación.

“En cuanto al mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo, el Ejército Central realiza una labor sistemática e integral en los campamentos, dígase reparaciones de dormitorios, comedores, baños, oficinas, aulas, con la participación de los propios soldados, sargentos y trabajadores civiles, que son la mano de obra principal. Eso, sin dejar de cumplir las tareas habituales”, resalta.

Como ejemplos de remodelación cita la Escuela Provincial de Preparación para la Defensa, el Centro de Preparación Básica para nuevos soldados, la Escuela de Choferes; el Taller Integral, donde se reparan todos los vehículos de la región, la Base de Almacenes; las unidades de Lucha Radioelectrónica y Comunicaciones, así como otras tres, nuevas, de aseguramientos técnico y logístico; los sectores militares municipales de Santa Clara, Manicaragua y Sagua la Grande; la hotelera de 136 capacidades, donde hacen vida jóvenes oficiales, y el propio Estado Mayor de la Región, hoy en un campamento totalmente rehabilitado.

Sector Militar de Santa Clara.

El sector militar, a través de sus oficinas de registro, efectúa una permanente actualización de los efectivos para la defensa.

“Nuestra Región Militar se suma al plan de ahorro del país; concreta el concepto de guerra de todo el pueblo en los días de la defensa, y sigue enfrascada en el fortalecimiento de la preparación militar y psicológica, así como de la disposición combativa de las tropas, en correspondencia con el escenario internacional”.

Forjado en la carrera militar desde la escuela Camilo Cienfuegos (1972 a 1976), luego en la escuela de cadetes, y academias de las FAR y en Rusia, el coronel Henry James se considera un militar profesional. “Para mí es un orgullo participar en la vanguardia de la defensa de las conquistas de la Revolución, sobre todo cuando conmemoramos el aniversario 60 del Granma y día de las FAR. Es un sentimiento no solo mío, sino de todos los compañeros de esta tropa a los que se les plantean misiones a diario y las cumplen consecuentemente”.

Campo de tiro

Bajo el sol tórrido del campo de tiro, el soldado Robelio Carreras Rodríguez se anima a decir que los siete meses que lleva de servicio militar han influido drásticamente en él. “Sí, cuando entras de la calle hay un cambio rotundo; por ejemplo, hacer guardias. A todos nos gusta dormir la noche y no se puede; hay que estar de pie, sin recostarse, y además tienes la responsabilidad de portar un fusil con todos sus accesorios, pero con el tiempo uno se va adaptando. Aquí te crean nuevos hábitos, te enseñan que hay que ayudar a la familia e inculcan valores como ser responsables, más maduros. En casa dicen notar un cambio en mí y me apoyan en esta etapa”, cuenta el soldado de 18 años, oriundo de la Carretera de Maleza, en Santa Clara.

Fidelidad del Ejército Central a la Revolución.

Cincuenta y cinco años cimentan la combatividad y fidelidad a la Revolución del Ejército Central.

Del mismo llamado, y también santaclareño, es el soldado Randiel Villar Contreras. “El servicio me ha enseñado, he venido al terreno y he participado en maniobras donde aprendemos a tirar con fusil, cosa que nos prepara por si en algún momento hiciera falta. Aquí, más que nada, hay que tener disciplina y saber cumplir lo que te asignen”, opina.

Ambos muchachos integran una tropa numerosa que al momento del recorrido de BOHEMIA por el municipio de Manicaragua, entrenaba en el terreno. “Este es un centro de estudios donde se realizan los ejercicios de tiro cuando el soldado comienza el servicio militar”, explica el mayor Néstor Manuel Madrigal Valdés, jefe del Batallón de Infantería de tiempo de paz, de la Región Militar de Villa Clara.

Una vez que concluyen la preparación militar básica (conocida como previa), los soldados se incorporan a dicho batallón para recibir una especialización durante cuatro semanas. En ese orden se les instruye en las fases de escuadra, pelotón y compañía, incluyendo en estas últimas maniobras tácticas, y se les imparten algunas materias básicas, como preparación política, táctica y tiro.

Cada fase concluye con un ejercicio de tiro con armas de infantería, pues, como dijo nuestro Comandante en Jefe, todo cubano debe saber tirar, y tirar bien. Este tipo de adiestramiento genera disposición combativa, enfatiza el oficial.

Continuadores de un legado

La capital villaclareña posee un valor histórico y patriótico que es deber sagrado defender. Fue precisamente la sede fundacional del Ejército Central, y antes, escenario de la épica batalla donde se probó la maestría del Che como estratega guerrillero.

Al tanto de esos precedentes, los combatientes del sector militar municipal de Santa Clara son conscientes del reto de mantener siempre incólume la ciudad cuna de la insigne Marta Abreu y urna del Destacamento de Refuerzo (la guerrilla internacionalista de Bolivia, incluyendo a su jefe, el Che).

En la ciudad testigo de la famosa batalla liderada por el Che tenemos como misión la defensa permanente, alega el coronel Carlos Rafael García González, jefe del sector municipal santaclareño.

En la ciudad testigo de la famosa batalla liderada por el Che tenemos como misión la defensa permanente, alega el coronel Carlos Rafael García González, jefe del sector municipal santaclareño.

Conceptualmente, el sector militar es una agrupación territorial táctica de fuerzas y medios que se designa para preparar y organizar la lucha armada en el territorio del municipio, lo cual realiza de conjunto con las estructuras políticas, gubernamentales y administrativas locales.

“Teniendo en cuenta eso, desde tiempo de paz trabajamos en la organización y preparación para la guerra, siempre partiendo de la idea martiana de que, del pueblo es la guerra, y hay que ordenarla de modo que no defraude al pueblo. Además, porque mientras haya imperialismo existe un peligro inminente para nuestra patria y la Revolución”, reflexiona el coronel Carlos Rafael García González, quien lleva casi seis años al frente de este mando, subordinado a la jefatura de la Región Militar.

“Aquí el programa de instrucción del personal se verifica periódicamente en la realización de concentrados y en los diferentes cursos de la escuela de la defensa. Las vías fundamentales para la preparación del pueblo son el servicio militar y los días de la defensa”, explica.

Como parte de la preparación combativa, el sector militar cumple un papel esencial en la movilización de las unidades regulares y de las de MTT, pues desde allí se desencadena el aviso hacia las áreas de atención y grupos de apoyo.

Contamos con armamento modernizado y bien conservado; participamos de forma activa en la preparación del teatro de operaciones militares y en la repoblación forestal, ilustra el coronel.

“Con esfuerzo propio se mejoraron las condiciones de vida y de trabajo del sector, su comedor y áreas exteriores. El personal comprende que con el ahorro energético contribuimos a la economía del país, sin dejar de cumplir ninguna tarea.

“Algo distintivo de nuestro sector es la unidad entre sus componentes, lo que ha permitido cumplir las diferentes misiones por difíciles que sean”, indica con orgullo el oficial graduado en 1988.

Coronel Ricardo Murgas Pacheco, segundo jefe de Estado Mayor y jefe de operaciones de la Región Militar de Matanzas.

A partir de los conceptos de la Guerra de Todo el Pueblo y la guerra no convencional del enemigo enfocamos nuestras estrategias, apunta el coronel Ricardo Murgas Pacheco.

Región de la victoria

Para hablar de la actualidad hay que partir de la larga tradición patriótica que caracteriza al territorio. Esta geografía fue escenario de Triunvirato, de importantes batallas mambisas, de Juan Gualberto Gómez, de la gran derrota del imperialismo en Playa Girón que hoy es ejemplo para las nuevas generaciones, fundamenta el coronel Ricardo Murgas Pacheco, segundo jefe de Estado Mayor y jefe de operaciones de la Región Militar de Matanzas.

“Trabajamos seriamente en el teatro de operaciones militares, y mediante la creación de obras de alta protección garantizamos la conservación del material de guerra para enfrentar cualquier situación que se presente. A la par, mejoramos condiciones en dormitorios, áreas deportivas, recreativas y de instrucción, tratando de acercarnos lo más posible a la satisfacción de las necesidades del personal”.

En cuanto a la preparación y disposición combativas, amplía, se perfecciona el apresto de oficiales y soldados ante el nuevo contexto foráneo, se profundiza la preparación político-ideológica, se cumplen todos los ejercicios y entrenamientos que permiten consolidar los órganos de mando, los de dirección de las empresas y los fundamentos de la guerra de todo el pueblo.

“No podemos dejar de mencionar el papel de los jóvenes en la institución. Como dijera el General de Ejército, no hay un joven que tenga más responsabilidad que esos que están dentro del servicio militar activo. De ellos depende en buena medida la defensa de la Revolución, tarea que cumplen de modo ejemplar. Asimismo debemos reconocer que los logros de la Región Militar han sido posibles por el trabajo cohesionado con el Consejo de Defensa Provincial y el Minint. Esa unidad nos ha permitido organizar y fortalecer el trabajo defensivo en la provincia.

“En lo personal, llevo 30 años en las FAR, y continuar dentro de ellas, en el marco de este 60 aniversario, significa para mí un gran compromiso, porque las generaciones actuales somos continuidad de la Revolución iniciada en 1868, como dijera nuestro Comandante en Jefe, y por lo tanto continuadores del Ejército Libertador y del Ejército Rebelde. El orgullo mayor de todo revolucionario es continuar la obra y hacerla eterna”, acentúa el coronel Murgas Pacheco.

En el propio Estado Mayor, el coronel Pedro Gutiérrez Corrales, jefe del Comité Militar de la Región Militar de Matanzas, da detalles de la marcha del reclutamiento en la provincia. Según expone, esta es la actividad mediante la cual los ciudadanos que alcanzan los 18 años se incorporan al servicio militar activo, en cumplimiento de la Ley 75 de la Defensa Nacional.

Monumento a la rebeldía esclava.

El monumento de Triunvirato, en Matanzas, evoca la rebeldía esclava y la misión internacionalista en Angola, en donde participaron más de 300 mil cubanos.

Esa labor, agrega, la ejecutan comisiones que determinan, de manera individual, la situación de los prerreclutas. El objetivo final es garantizar el completamiento cualitativo y cuantitativo de las filas de las FAR y del Minint.

“El proceso se realiza en tres etapas: la primera es la preparación para el reclutamiento, que consiste en la asistencia de los jóvenes –cumplidos los 16 años– a las oficinas del Registro Militar, entiéndase áreas de atención, para formalizar su inscripción. En segundo lugar está el reclutamiento, mediante el cual se preparan para ingresar al servicio; este incluye la dispensarización que realizan los órganos de salud en el chequeo médico, el trabajo de las áreas de atención y del Comité Militar municipal, hasta que se define a qué unidad será enviado el joven. La última etapa comprende el llamado como tal, que conlleva la transportación del combatiente a la unidad donde ha sido asignado por la comisión.

“El servicio militar voluntario femenino es una forma de darles participación a las muchachas en las tareas de la defensa, a partir de que la mujer cubana cumple un papel fundamental dentro de la sociedad. También está relacionado con la baja natalidad, particularmente de varones, que está presentando el país. A los jóvenes se les da seguimiento constante, no nos podemos divorciar de ellos porque hoy son los prerreclutas, mañana son los soldados, y una vez concluido el servicio son los reservistas que retornan a sus lugares de origen y los empleamos en el completamiento de las unidades de las FAR.

“Es decir, durante el cumplimiento de toda esta etapa se desarrolla un trabajo continuo, que hace que los muchachos adquieran valores morales y éticos para su comportamiento dentro del servicio así como para su vida posterior; y no pocas veces la familia agradece los cambios adquiridos durante el cumplimiento del servicio”, certifica el jefe del Comité Militar matancero.

El coronel de la reserva Ciro Blanco muestra una “cuatrobocas” preservada en el museo del Ejército Central.

El coronel de la reserva Ciro Blanco muestra una “cuatrobocas” preservada en el museo del Ejército Central.

Historia viva

La historia y el desarrollo del Ejército Central hasta la actualidad aparecen reflejados mediante paneles y objetos exclusivos que se exponen en un museo –inaugurado en 1975– en la sede de su Estado Mayor, que radica hoy en Matanzas, en el campamento que albergara la Escuela de Responsables de Milicias, desde donde salieron los primeros refuerzos para enfrentar la invasión yanqui de abril de 1961.

El coronel de la reserva Ciro Blanco, director del museo, asume con admirable sabiduría y pasión su labor didáctica. Sin embargo, el también modesto guía no incluye en la explicación su condición de fundador. Enterados por casualidad, lo inquirimos: “Participé en la lucha contra bandidos en el Escambray y en Girón. Posteriormente ingresé al ejército como militar permanente, hasta que me jubilé en el año 2006.

“Estar en las FAR –afirma– ha sido una experiencia muy grande que he tratado de enseñar a mis subordinados, incluso me siento orgulloso de que un nieto me tomara de ejemplo y esté en la es-cuela de cadetes. La vida militar tiene su componente fuerte, como todas las cosas; hay que ser muy disciplinado, ordenado, pero el ejército es una escuela para las nuevas generaciones, de aquí se sale forjado y dispuesto a cumplir cualquier tarea, en nombre de la patria”.


Igor Guilarte Fong

 
Igor Guilarte Fong