0
Publicado el 30 Noviembre, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

Fidel Castro: Sancti Spí­ritus no podí­a ser una ciudad más

Por Tania Rendón Portelles

Fidel en Santi Spíritus, al paso de la Caravana de la Libertad, en 1959. (Foto: www.escambray.cu)

Fidel en Santi Spíritus, al paso de la Caravana de la Libertad, en 1959. (Foto: www.escambray.cu)

Sancti Spí­ritus, 30 nov (ACN) Cuentan los testigos de entonces que hace 57 años, en esta ciudad, el pueblo de la provincia de Sancti Spí­ritus aguardaba el paso de la Caravana de la Libertad bajo una llovizna finí­sima y un frí­o tremendo, aguardaban la llegada del Comandante en Jefe con alegrí­a y euforia.

Según recogen los archivos históricos provinciales, el parque Serafí­n Sánchez, del territorio espirituano, reuní­a una multitud de personas, quienes con impaciencia esperaban a los guerrilleros que vení­an desde el Oriente de Cuba.

El veterano del Ejército Rebelde Alcibiades Aguiar, quien formó parte de aquella marcha triunfal, recordó a la ACN que serí­an cerca de las dos de la madrugada cuando Fidel reconoció la valentí­a de esta localidad al expresar que fueron muchos los oficiales de la región que se habí­an distinguido en la lucha contra Fulgencio Batista.

Ese dí­a, Fidel se bajó de un blindado y lo subieron hacia el edificio de la Sociedad El Progreso -hoy Biblioteca Provincial Rubén Martí­nez Villena-, mientras todo el mundo gritaba: “¡Fidel!, ¡Fidel!”, y de la multitud enardecida salí­a un clamor tremendo, señala Aguiar.

Fidel en la antigua Sociedad El Progreso de Sancti Spíritus, el 6 de enero de 1959, a su paso hacia la capital del país. Foto: Escambray)

Fidel en la antigua Sociedad El Progreso de Sancti Spíritus, el 6 de enero de 1959, a su paso hacia la capital del país. Foto: Escambray)

Fue aquí­, ante la presencia de miles de personas, donde el lí­der histórico de Cuba anunció que la Revolución NO serí­a una tarea de un dí­a, ni de dos, ni de tres, que nuestros males no encontrarí­an solución de la noche a la mañana y que serí­a preciso trabajar mucho, dijo Oscar Alonso, el también integrante de la columna 7 Abel Santamarí­a Cuadrado.

Y es que precisamente el pueblo espirituano atesora aún el discurso memorable del Comandante cuando expresó: “Si las ciudades valen por lo que valen sus hijos, si las ciudades valen por el espí­ritu y la moral de sus habitantes, por el fervor de sus hijos, por la fe y el entusiasmo con que defienden una idea, Sancti Spí­ritus no podí­a ser una ciudad más.

De acuerdo con Aguiar y Alonso esos momentos fueron inolvidables, porque todo lo que prometió Fidel, la Revolución lo cumplió con creces.

Ese amanecer se caracterizó por los ví­tores de triunfo revolucionario, por los brazaletes de rojo y negro en representación al Movimiento 26 de julio y, sobre todo, por el apoyo incondicional de Sancti Spí­ritus a la Revolución.

“Esta vez -y eso es lo que comprende el pueblo al cabo de cuatro siglos-, por primera vez un pueblo manda; por primera vez los hombres que tienen las armas en la mano se inclinan reverentes ante el pueblo de Cuba”, dijo Fidel en aquella madrugada frí­a de 1959, palabras que siempre defendió al apostar por la unidad del pueblo cubano y al poner la disposición de todos servicios imprescindibles como la educación y la salud.

Para llegar al centro de la ciudad espirituana desde el municipio de Jatibonico, la caravana tuvo que desviarse en la zona de El Majá, en el municipio de Jatibonico, hasta la Ferrolana, actual municipio de La Sierpe, utilizando la carretera de El Jí­baro, ya que el puente de la Carretera Central sobre el rí­o Zaza habí­a sido dinamitado.

En la comunidad Dalia, cerca de Venegas, en Yaguajay, Fidel se suma al team pelotero del pueblo, juega un partido y después les envía un traje nuevo a los equipos. (Foto:www.escambray.cu)

En la comunidad Dalia, cerca de Venegas, en Yaguajay, Fidel se suma al team pelotero del pueblo, juega un partido y después les envía un traje nuevo a los equipos. (Foto:www.escambray.cu)

Con un grito de ¡Qué viva Cuba libre! concluyeron las palabras del lí­der de la Sierra Maestra en esta ciudad, y la caravana siguió rumbo a Santa Clara para demostrar la inquebrantable confianza que tení­a la naciente Revolución en todos, y que siguiendo los preceptos del Apóstol, ésta triunfaba por y para los humildes, un sueño que se hizo  realidad.

Desde aquel 6 de enero de 1959 cuando Fidel Castro afirmaba que ” se ha cerrado un largo proceso de humillación y se inicia la definitiva dignidad de la Patria”, también vaticinaba lo que más tarde se harí­a realidad en aquel hermoso sitio: la apertura de la biblioteca Rubén Martí­nez Villena.

Con un acervo consistente en libros, folletos, publicaciones periódicas y fotografí­as al servicio de la cultura y la educación, la institución que este primero de diciembre volverá a ser testigo del paso del eterno Comandante en Jefe Fidel Castro en su tránsito hacia Santiago de Cuba es admirada por sus visitantes por sus valores patrimoniales neoclásicos que datan de principios del siglo XX.

Las altas columnas, los enormes espejos, las escaleras de mármol, la biblioteca toda está de luto desde este 25 de noviembre cuando Fidel partió hacia la eternidad.

 


ACN

 
ACN