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Publicado el 28 Noviembre, 2016 por Marieta Cabrera en Nacionales
 
 

Fidel: la luz en el camino

El pueblo acude desde horas tempranas de este 28 de noviembre para rendirle homenaje póstumo al líder de la Revolución cubana

 

Por MARIETA CABRERA

Fotos GILBERTO RABASSA

El dolor sobrecoge, punza en lo más hondo. Sin pudor, un hombre deja correr las lágrimas por su rostro, mientras lanza con la mano un beso a la imagen de Fidel, esa que lo muestra de cuerpo entero, con su uniforme guerrillero, el fusil al hombro y la mochila en la espalda. “Si me dijeran que Fidel va a vivir una hora más yo le daría mi corazón, mi vida entera”, dice una mujer sollozando mientras abandona con paso lento el recinto del Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, donde personas de todas las edades acuden desde horas tempranas de este 28 de noviembre para rendirle homenaje póstumo al líder de la Revolución cubana.

Una fila que parecía interminable aguardaba el momento de rendir tributo a Fidel

Una fila que parecía interminable aguardaba el momento de rendir tributo a Fidel

Al filo de las nueve de la mañana comenzó el tributo del pueblo al Comandante en Jefe Fidel Castro. En silencio, con la tristeza desbordada, la gente formada en una fila interminable entra en una de las tres salas habilitadas. La pared está cubierta por una cortina color malva y a ambos lados de la fotografía legendaria hay dos pancartas: en una se lee: el Partido Comunista de Cuba es el único heredero legítimo del legado y la autoridad del compañero Fidel; en la otra, su concepto de Revolución, el que definió con claridad meridiana el primero de mayo del 2000, cuyas ideas ahora el pueblo se compromete a seguir defendiendo.

Decenas de rosas blancas se trenzan en las ofrendas florales a nombre del Partido y del Pueblo de Cuba que permanecen en el lugar, junto a las medallas que mereció en vida. Lo custodian, de forma permanente, una guardia de honor civil y militar integrada por dirigentes del Partido y el Gobierno, de organismos, de organizaciones de masas y estudiantiles, entre otras.

Muchos de los que pasan junto a la imagen del guerrillero invicto le hacen un saludo militar, toman fotografías, le dicen adiós… Algunos portan banderas cubanas, otros, alguna imagen de Fidel, esa que han guardado quizás durante años como quien atesora un recuerdo familiar.

Junto al maestro, el homenaje a su mejor discípulo

Junto al maestro, el homenaje a su mejor discípulo

Han transcurrido poco más de 48 horas desde que la noticia de su muerte nos dejara consternados, una certeza que todavía nos cuesta admitir. Para el Comandante Julio Camacho Aguilera, compañero de luchas del líder de la Revolución cubana, “Fidel no se nos va, Fidel se queda. Físicamente podrá marchar, pero jamás desaparecerá. Igual que Martí, igual que Maceo”, afirma con absoluta convicción y convoca a los jóvenes a estudiar el pensamiento del Comandante en Jefe.

Aleida Carrillo Monal, profesora de Español y Literatura del Instituto Preuniversitario Saúl Delgado, también confía en que “nunca lo vamos a despedir, va a estar con nosotros todos los días”, asegura la maestra con voz entrecortada. “Él me enseñó que no hay obstáculo que no se pueda superar, con inteligencia y tesón, que los revolucionarios no pueden descansar jamás y que es preciso luchar por cualquier causa justa en el mundo.

“Yo le decía a mi hijo de 18 años que las nuevas generaciones no tienen el privilegio de haber nacido con la Revolución y haber visto a Fidel desde esos años, en toda su magnitud. Sus enseñanzas hay que inculcárselas a los jóvenes”, dice la profesora y agrega que el presidente Raúl Castro bebió de la sabiduría de Fidel, “y es sabio también”.

Al mediodía, cientos de cubanos, amigos y visitantes de otras partes del mundo, esperaban en la fila para decirle hasta siempre a Fidel. Entre ellos, un hombre de unos sesenta años apretaba contra su pecho una gorra con la bandera cubana dibujada en el centro, como quien se aferra a lo más sagrado.

 


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera