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Publicado el 9 Noviembre, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

Las voces de Imías durante el huracán Matthew

Todo el colectivo de Radio Playitas participó en esa difícil y riesgosa tarea, ejecutada en medio de fuertes lluvias y vientos de elevada categoría, pero al decir de sus compañeros: “Julio Antonio fue el más consagrado, el que mayor tiempo le dedicó y mayor cantidad de entrevistas y reportes obtuvo”
Colectivo de Radio Playitas.

Este colectivo dejó testimonio del paso del huracán Matthew y como nunca antes lo habían hecho, trabajaron en condiciones de contingencia. (Foto: ACN).

Por PABLO SOROA FERNÁNDEZ/ACN

Los muchachos que a principios de la pasada década de los 70 practicaban el béisbol en un solar yermo de la céntrica barriada de Imías, denominaban “pilotines” a los postes del tendido eléctrico que anunciaban la irrupción del importante servicio en ese municipio costero- montañoso guantanamero, uno de los más afectados por el huracán Matthew.

“A fuerza del uso la comunidad se quedó con el nombre”, declara a la ACN Julio Antonio Terrero Borges, uno de los adolescentes que hizo su primera y ­mera incursión en el deporte nacional en el improvisado campo deportivo.

En la juventud de su madurez, sigue viviendo en Los Pilotines, y ejerce el periodismo en la emisora local   Radio Playitas, uno de los primeros medios de prensa en brindar al resto de la provincia y el país los pormenores del paso del temible meteoro por el territorio.
Sus compañeros coinciden en que en esa efectiva e inmediata divulgación, reconocida por el Consejo de Defensa Municipal y el pueblo,  sobresalió Terrero Borges, este licenciado en Historia del Arte,  quien canjeó la docencia por el reporterismo, y que para poder cumplirlo a plenitud, “en el mayor reto de su carrera”, predicó con el ejemplo:

“Desde la fase informativa -dijo- aseguré la cubierta de mi vivienda, deposité numerosos sacos de arena en su parte más vulnerable, y dejé en las buenas manos de mi familia y los vecinos a mi nonagenaria mamá”.

Todo el colectivo, incluidos locutores y programadores, participaron en esa difícil y riesgosa tarea, ejecutada en medio de fuertes lluvias y vientos de elevada categoría, pero al decir de sus compañeros: “Julio Antonio fue el más consagrado, el que mayor tiempo le dedicó y mayor cantidad de entrevistas y reportes obtuvo”.

Relata el protagonista de estas líneas que confeccionaron una programación especial que incluía enlaces en vivo con las diferentes emisoras del territorio y la nación, “72 horas antes de que Matthew, tocara suelo cubano, en Punta Caleta, a unos 30 kilómetros de Imías, aunque perteneciente a Maisí”.

Junto a la redactora Osmary Rodríguez Frómeta, rindieron  partes diarios a la cadena provincial de radio de Santiago de Cuba y a las emisoras   La voz del Sol, de Maisí­; la Voz del Toa (Baracoa); Radio Bahía, de Caimanera; y otras radicadas en Nuevitas, Cabaiguán, Moa, Jobabo, Morón y Las Tunas.

“La prisa por reportar las orientaciones del Consejo de Defensa, las labores de evacuación y asistencia, la protección de los medios, las viviendas e inmuebles que iban cediendo a la furia de los vientos, nos obligó a trasmitir sin editar, añadió.

Julio Antonio Terrero Borges Terrero Borges, uno de los más consagrados.

Julio Antonio Terrero Borges, uno de los más consagrados. (Foto: ACN).

Yo conversaba por un teléfono con un locutor de determinada emisora -ejemplifica- y por el otro mis compañeros hablaban con Radio Rebelde y las emisoras que estaban en cola, porque con Baracoa no había comunicación, y nosotros la teníamos, gracias al Grupo Electrógeno. “La electricidad había colapsado y el transmisor de radio también”, asegura.

Recuerda que la tarde noche del cuatro de octubre, cuando la estación meteorológica de Punta de Maisí­ registraba vientos superiores a los 245 kilómetros por hora, perdieron todo tipo de comunicación.

Por medio de un celular supieron que el presidente de la UPEC en Guantánamo, José Llamos Camejo, había trasmitido la primera información en las redes sociales, “sobre nuestra propia tragedia; es decir, la de todos los municipios al Este de la capital Provincial, desde San Antonio hasta Baracoa y Maisí­.

“Entonces nos transformamos en radio base, y por medio de dos amplificadores, de respetable potencia, alertábamos a la población sobre las medidas que debía seguir en la fase de alarma ciclónica.

“Al otro día -añade-, el amanecer fue dantesco. Árboles arrancados de cuajo y recostados a las viviendas, o dentro de ellas, techos que volaron hacia circunscripciones lejanas, y el desánimo en el rostro de la gente, incluso de la que había salido indemne”.

Relata Terrero Borges que a la jornada siguiente un equipo fue hasta Boca de Jauco, una localidad que pertenece a Maisí­, y cooperaron en el traslado de alimentos a esa zona, muy cercana a Punta de Caleta, por donde entró el centro del huracán.

Aclara que a esa comunidad se trasladan por lo general los habitantes de otra que se denomina El Guanal y es atendida en circunscripciones pertenecientes a Imías, que les quedan más cerca que Maisí­, como son Río Seco y Cajobabo.

“Allá­ redactamos y grabamos nuestras primeras historias de vida, subraya, que era el encargo principal que teníamos”.

UNAS HISTORIAS DENTRO DE OTRA

Los periodistas de Radio Playitas no conocen al dedillo sus apellidos, ni siquiera el nombre. Infieren que debe llamarse Francisco, porque le dicen Pancho, y tiene 83 años de edad.

Vive en Boca de Jauco -relatan los colegas- y tradicionalmente se refugia en cuevas, como la mayor parte de los habitantes de la costa, después de Playitas, pero nos confesó que esta vez pensó que ni bajo la tierra estaba seguro. Tal era el susurro de los vientos y el pánico, que decidió meterse debajo de la meseta de la cocina; otros optaron por ponerse a resguardo en un “vara-en-tierra”, y en Veguita del Sur, la osadía fue superior.

En ese último poblado imiense, al pie del viaducto La Farola, 17 personas se resguardaron en una cisterna, y todavía no se han puesto de acuerdo entre ellos, para determinar quiénes fueron los participantes en la decisión que, por sus resultados (ningún lesionado), resultó acertada a la postre.

A un mes del paso del temible huracán por la zona donde, según escribió José© Martí­ en su Diario de Campaña, “la noche bella no deja dormir”, Pedro Rodríguez, el historiador de la localidad bromea: “Aquella del cuatro para el cinco de octubre pasado desveló a todo el mundo, pero no por su belleza”.

La faz del municipio ha cambiado, con el concurso de sus propios habitantes, la cooperación mutua, las orientaciones del Consejo de Defensa Municipal y la Defensa Civil, y el auxilio de brigadas de la capital provincial y otras provincias y territorios no afectados.

Aunque las heridas ocasionadas por Matthew tardarán algún tiempo en cicatrizar, la normalidad ha ido ganando terreno y las lluvias y los vientos del fenómeno atmosférico, se van convirtiendo en una pesadilla cada vez más lejana.

Conscientes de que al sueño de peor naturaleza sigue inevitablemente el despertar, y de que la Revolución los seguirá amparando, los imienses luchan contra los efectos del huracán, conscientes de que vencerán, y de que alguna dosis del triunfo corresponde a su emisora comunitaria, Radio Playitas, y al colectivo de periodistas, locutores y editores que se creció en ese instante crucial.


ACN

 
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