EJÉRCITO ORIENTAL
De la talla del Turquino
En un recorrido por varias jefaturas y unidades militares del oriente cubano, BOHEMIA palpó la heroicidad cotidiana de los defensores del territorio donde tuvo cuna y fragua la Revolución
El proceso de perfeccionamiento de la estructura del Ejército Oriental facilita tener en disposición combativa un elevado número de personal y material de guerra modernizado.
Por IGOR GUILARTE FONG
Fotos: MARTHA VECINO ULLOA
“Si salvamos a Oriente, salvamos la Revolución”, le dijo el Comandante en Jefe al entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), comandante Raúl Castro, mientras le confiaba constituir la defensa de la importante provincia.
Obra de la extraordinaria visión estratégica de Fidel -en tiempos de agudización de agresiones enemigas-, así como de la capacidad organizadora del fundador del Segundo Frente Oriental Frank País, nació el Ejército Oriental, el 21 de abril de 1961, cuando aún estaban calientes los cañones, el aire olía a pólvora y coraje, y los corazones palpitaban de alegría por la victoria de Playa Girón.
A lo largo de su historia el Ejército Oriental se ha caracterizado por la constante preparación político-ideológica, la disposición combativa de sus tropas, el internacionalismo, el perfeccionamiento de sus estructuras, el apoyo a la economía y la unidad con el pueblo en acontecimientos cumbres de la Revolución.
Al inicio, las condiciones materiales y de vida fueron difíciles, austeras, más los combatientes orientales supieron afrontar las adversidades con el mismo espíritu de resistencia y convicción que sus padres del Ejército Libertador y del Ejército Rebelde.
Hoy, sentirse herederos de la legendaria combatividad de aquellos es parte del pensamiento y de la actuación cotidiana de jefes, oficiales, soldados y trabajadores civiles de este mando militar, dicho sea de paso, el de mayor extensión geográfica del país.
No sorprende que así sea. Las seis provincias bajo su jurisdicción fueron campos de batalla en las distintas etapas de lucha. Tierra cuna de héroes y heroínas que trascienden épocas, como Céspedes, Agramonte, los Maceo, Mariana Grajales, Calixto García, Frank País… Escenario de hechos simbólicos como el alzamiento de la Demajagua, el incendio de Bayamo, la primera carga al machete, la protesta de Baraguá, el grito de Baire, el Moncada, el alzamiento del 30 de noviembre y el desembarco del Granma, que dio cauce al destacamento guerrillero origen de las actuales FAR.
Conservar y aceitar el material de guerra en tiempo de paz, asegura tener los medios de combate listos para tiempo de guerra.
En la sede del Señor Ejército
Justamente, perpetuar esa rica tradición patriótica y combativa es uno de los objetivos medulares del Ejército Oriental. Así lo expresa el mayor Alexander Tornés Terrero, quien dirige el trabajo de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) a nivel del ejército:
“Reforzamos el conocimiento de la historia en las nuevas generaciones buscando que sepan primero la historia local y luego la de otra provincia. Visitamos sitios patrimoniales como la Demajagua, Las Coloradas, el Segundo Frente, el Moncada, Birán. Participamos en subidas al Turquino para vivir las vicisitudes que pasó el Ejército Rebelde; coordinamos conversatorios con la Asociación de Combatientes para conocer sus experiencias de lucha y en la creación de las unidades militares.
“Acentuamos la motivación y educación de nuestras filas juveniles con la idea de que las FAR sean una escuela forjadora de ciudadanos. Perfilamos talleres relacionados con los valores y la actitud para enfrentar la labor subversiva del enemigo dirigida especialmente contra nuestra juventud, y es que no podemos separar a los jóvenes de las FAR del resto. En Cuba hay una sola juventud, todos somos parte de ella y como tal compartimos preocupaciones, inquietudes, pero sobre todo el optimismo y la certeza de que lo fundamental es consolidar la Revolución cada día más”, alega el oficial de 35 años.
De los fundadores hallamos a Isidoro Pita Rodríguez, quien a sus 79 años todavía irradia ganas de seguir dando batalla, ahora en el frente de la producción de alimentos. “Integré la División 59, participé en la Crisis de Octubre, con el seudónimo Montaña estuve con el Che en el Congo, ingresé al Batallón de Seguridad, entre otras tareas. Al cabo de los años es para mí un regocijo haber cumplido el deber y regresar a este Estado Mayor donde inicié, para aportar mi trabajo en el módulo agropecuario”.
Aunque el Estado Mayor inaugural del Ejército Oriental se estableció en Santiago de Cuba, desde hace años radica en la ciudad de Holguín. “Desde Camagüey hasta Guantánamo las diversas unidades se subordinan a este Estado Mayor, donde cada arma tiene su puesto de mando específico, se monitorean las principales actividades, se dirigen la guardia y las misiones combativas en tiempo de paz. Además, emitimos las disposiciones para desencadenar el aviso y la movilización de las fuerzas regulares y la población en tiempo de guerra”, explica el teniente coronel Alejandro Sera Cruz, jefe del Puesto de Mando.
“No tenemos otra alternativa que vencer, esta es la tierra de los Maceo y somos hijos de ese legado”, asume con orgullo el coronel Beckles Ferry, jefe de Estado Mayor de la Región Militar Santiago de Cuba.
El pueblo: Antídoto contra el enemigo
El coronel Juan Pedro Beckles Ferry parece nacido de un árbol de ébano, pero a juzgar por sus modales, cultura y juicios tras el uniforme verde olivo de campaña, se puede afirmar que en las FAR no solo imperan el rigor, la marcialidad y la destreza estrictamente militar.
La Región Militar de Santiago de Cuba, nos dice el jefe de Estado Mayor, es como las demás, una agrupación de tropas y medios que tiene la misión de defender la geografía que abarca la provincia. Desde su fundación ha cumplido las misiones encomendadas y actualmente vence una nueva etapa de la Tarea Alejandro, proceso de perfeccionamiento de la estructura que se ajusta al actual panorama mundial y a modernos métodos de guerra no convencional.
“De ahí se ha derivado una estructura más ágil, una optimización de las unidades, siempre con apego al concepto primordial de Guerra de Todo el Pueblo, según el cual este es el mejor antídoto contra el enemigo.
“Hablamos de un pueblo que trabaja, se divierte y construye su Patria, pero que ante situaciones excepcionales o tiempo de guerra se convierte en un gran soldado, elevando la capacidad combativa de las fuerzas regulares para responder de conjunto a una agresión. El principio es que somos la misma gente. Esto se evidenció tras el huracán Sandy, cuando en la recuperación de Santiago el pueblo pudo contar con la humilde y denodada colaboración de los integrantes de esta Región Militar”.
En situaciones de desastres como sismos o huracanes, se trabaja para reducir vulnerabilidades, elevar los niveles de previsión, el aviso, la capacidad de respuesta, la evacuación, la protección de la técnica militar y de objetivos socioeconómicos. “Estamos comprometidos con la preparación para la defensa, el impulso de la economía, la seguridad y el bienestar del pueblo”, apunta el coronel Beckles.
La repoblación forestal no solo es vista como una operación estratégica para la defensa, sino como una necesidad global.
A su juicio, el país tiene un orden que lo imbrica todo: las empresas tienen su sistema organizado para adoptar otra disposición en tiempo de guerra, están las Brigadas de Producción y Defensa que aportan los aseguramientos y protegen los objetivos; y el pueblo que deviene arma cardinal. Esa máxima coordinación se va alcanzando en las escuelas de preparación y los días de la defensa.
Asimismo, enumera las medidas para mejorar las condiciones de vida y de trabajo en el ejército; el cumplimiento de los planes de reforestación, y los avances en materia de conservación y actualización del armamento.
“Es una modernización muy criolla –explica–, expresión de ingenio, madurez y participación de los integrantes de las FAR, que complementa sus niveles de preparación y disposición combativas, pues no basta con ejercitar, sino que se requieren medios de combate a la altura de las circunstancias. Llevar adelante esta tarea nos ha permitido ganar alcance, maniobrabilidad, durabilidad e impetuosidad en la ofensiva, y ser menos vulnerables.
“Una vez el Comandante en Jefe pidió que en Santiago siempre nos esperara un 1o de Enero. Así que al cumplirse el aniversario de las FAR, los miembros de esta Región Militar ratificamos que no defraudaremos, y que estaremos a la altura del pueblo de Maceo. Aquí siempre nos aguardará la victoria”.
La Unidad de la Guardia de Honor a José Martí reafirma el deseo de los cubanos de honrar a su Héroe Nacional.
Guardianes del Apóstol
Aunque desde 2009 está en la Unidad de la Guardia de Honor al Héroe Nacional José Martí, el capitán Arnaldo Martínez Musart comenta que nunca deja de emocionarse al presenciar un cambio de guardia. En la entrevista, que transcurre de pie en las proximidades del imponente mausoleo donde reposan los restos del Apóstol, en el cementerio de Santa Ifigenia, el joven oficial confiesa que lleva a Martí en el corazón.
Esta unidad surgió a propuesta del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, por eso es considerado su padre fundador. La idea se materializa el 2 de mayo de 2002 y el día 19 soldados procedentes de la División (hoy Brigada) de Baraguá, efectúan la primera guardia de honor al Maestro.
La custodia, explica el instructor político, comienza a las ocho de la mañana y concluye con el ocaso, a las seis. Es realizada por dos soldados que son conducidos por un sargento profesional hasta la cripta, donde se produce el relevo cada treinta minutos. Hay cinco fechas en el año (28 de enero, 24 de febrero, 19 de mayo, 10 de octubre y 2 de diciembre) en que se hacen guardias de honor especiales, con la participación de estudiantes de las instituciones docentes de nivel superior de las FAR y Camilitos de todo el país.
El acto del relevo es sumamente vistoso y despierta siempre la atención de quienes visitan el cementerio. “El desplazamiento por la senda se hace a paso de ceremonia, que difiere del paso de revista usualmente aplicado en infantería porque el pie se eleva más alto, a 90 grados, y la cadencia es un poco más lenta; armonizada en este caso con la Elegía a José Martí, música que Almeida compusiera para la ocasión”.
Aclara el capitán que para ingresar a esta tropa se tiene en cuenta, primero, la voluntariedad y luego debe vencerse una rigurosa selección. Son jóvenes del servicio militar a los que se les mide condiciones morales y deben ser confiables por la responsabilidad que asumen. Existen requisitos físicos adicionales como la estatura, o sea, el joven no debe medir más de 1.74 metros para que no choque con el techo a la entrada de la cripta, concebida a semejanza del tamaño del Apóstol y con el fin de que el concurrente hiciera una especie de reverencia ante los sagrados restos.
La atención a los ambientes de vida y de trabajo permite que los combatientes presten servicios en mejores condiciones.
“Luego verificamos que no tengan ningún problema ortopédico porque deben marchar un largo tramo con marcialidad impecable, pisando fuerte contra el piso, y permanecer 30 minutos de pie, en postura estática. Por ello la preparación sistemática es lo más importante. Los jóvenes que llegan pasan un curso de especialización de cinco semanas, en las que no hacen la guardia y solo practican el programa, porque es una tarea de mucha profesionalización.
“Para hacer más óptima y verídica la instrucción, en la Unidad Permanente se construye actualmente una réplica de la senda que recorren en el cementerio, con las dimensiones exactas, escalones, igual número de pasos y hasta la música. La preparación es dura. Realizan ejercicios físicos, sobre todo de elasticidad, y mucho trabajo psicológico. Reciben terapias grupales, técnicas de relajación, concentración y autocontrol para que sobrelleven la tensión que genera la faena”, precisa el político, quien es psicólogo de profesión.
Puede pensarse que para las mujeres es fuerte, sin embargo, muchas veces son las que más rápido dominan los procedimientos. Igual son fundadoras de la unidad, gracias a que Vilma Espín planteó que en ese homenaje a Martí no podía faltar la mujer cubana; entonces se trajeron las primeras muchachas de la Brigada de la Frontera. Asimismo, en 2013 se aprobó la entrada de jóvenes de provincias vecinas, pues hasta esa fecha se admitía solo a los de Santiago.
Desde Media Luna, en Granma, llegó en enero de este año Haydée Anaya Figueredo, de 19 años. “Me incorporé al servicio voluntario femenino y tuve la suerte de que me escogieran para ceremonia. Es verdad que el entrenamiento es fuerte, igual que marchar de ida y vuelta a la cripta, pero si haces lo que te gusta no te sientes mal. Una vez que te acostumbras, esa media hora en firme pasa rápido. Martí es único, universal, vienen personas del mundo entero a ver. Y saber que lo tienes detrás, que lo estás cuidando, es un honor grande”.
Desde el puesto de mando (Daafar) en el Estado Mayor del ejército se mantienen vigilantes para cuidar la soberanía de nuestros cielos.
Amiga suya desde la previa y pareja de guardia es Yesenia Mendoza Montoya. Menos locuaz que su colega, la soldado de 18 años y vecina del santiaguero reparto Altamira, hace un esfuerzo para hablar de las condiciones con que cuentan: “No nos falta nada, la alimentación es buena, los dormitorios son confortables, participamos de actividades recreativas fuera, tenemos computadora con juegos para relajarnos, y también con materiales para estudiar a Martí y la historia de Cuba”.
“Tenemos presente –asume el capitán Martínez Musart– que son cientos los jóvenes que anhelan participar de esta ceremonia. Nuestros muchachos tienen bien claro el compromiso de representar a esa juventud cubana. Para ellos, tanto como para sus familias, es un orgullo y una satisfacción estar aquí. Todo lo que hagamos para honrar a José Martí es poco.
“Es una actividad diaria, incluso, cuando el huracán Sandy destrozó el cementerio en menos de 72 horas restablecimos el servicio, y recuerdo que los soldados pasaban por encima de los troncos de árboles y palmas caídos, sorteando los obstáculos para montar la guardia al Maestro. Sin minimizar a nadie, decimos que aquí cumplimos una misión igual o mayor que la de cualquier uni-dad combativa, porque esta guardia la hacemos representando a millones de hombres y mujeres. No es una tarea exclusiva de las FAR, es una tarea de Cuba”.
Trinchera antimperialista
De féminas están colmadas las FAR, en donde cumplen el servicio con el mismo rigor que los hombres, asisten en la decoración y embellecimiento de las unidades. Ejemplo vivo del papel que desempeña hoy la mujer cubana en la defensa nacional se palpa en Guantánamo.
A ese escenario llegó en 1993, desde el Santiago natal, la teniente Tania Sánchez Limonta. Hoy ostenta el grado de teniente coronel y desde hace cinco años ocupa el cargo de segunda jefa de la Brigada de la Frontera. “Siempre soñé cumplir misión internacionalista, sueño que de cierto modo pude satisfacer al llegar aquí. Esto ha sido mi Angola”.
Los principales cometidos que cumple la unidad, significa, son los servicios de guardia y seguridad en el perímetro divisorio en torno a la base naval yanqui que ocupa ilegalmente parte del territorio cubano allí. “Para la mujer es un verdadero reto estar aquí porque cumplimos misiones en las mismas condiciones que los hombres. A todas les digo mis muchachitas, así tengan 50 años. Las llamo así teniendo siempre presente el ejemplo y el cariño con que Vilma nos trataba”, refiere.
Cuentan los fundadores que al momento de nacer la unidad, en la década del 60 del siglo anterior, dormían en hamacas, no tenían la atención diferenciada, la alimentación ni el movimiento cultural-recreativo de hoy, lo que quiere decir que las condiciones de vida han mejorado como fruto del empeño conjunto del Minfar, del Ejército Oriental y de la propia jefatura de la brigada. Cuando los muchachos terminan el servicio militar allí, algunos se van incluso con ojos llorosos, por sentir que dejan aquí una familia.
“Hacemos ejercicios de tiro y maniobras como todas las unidades, para fortalecer la preparación y disposición combativas, estamos a tono con el proceso de perfeccionamiento integral de la institución, y la repoblación forestal constituye un objetivo primordial. El pueblo de Cuba, y en particular el de Guantánamo, sienten un gran respeto por esta brigada (Orden Antonio Maceo y de la Gloria Combativa José Maceo).
La teniente coronel Tania –izquierda- y la primer teniente Yaisis, desde sus respectivos puestos en la primera trinchera antimperialista, dignifican el nombre de Vilma y, en general, de la mujer cubana.
“Con vistas a nuestras próximas conmemoraciones revalidamos la voluntad de ser fieles a Fidel y de velar por la seguridad de la patria”, concluye la oficial, orgullosa de que ejemplo personal haya dado fruto también en el hogar, pues su hija ingresará pronto al servicio en esta trinchera antimperialista.
También santiaguera aplatanada en la tierra del Guaso es la primer teniente Yaisis Isaac del Río, de 28 años y madre de dos niños. “En 2010, luego de graduarme en la especialidad de instructora política en la Escuela Interarmas General José Maceo, de Santiago de Cuba, vine a prestar servicios como segunda jefa de pelotón en la compañía femenina del sector este”, evoca.
Las muchachas de la brigada custodian una posta en cada sector, cumplen los mismos horarios y cantidad de guardias que los hombres, y confrontan los riesgos y tensiones de estar cara a cara con el enemigo. Pero no por eso pierden el sello femenino, al contrario, contribuyen a reforzar el vigor de sus compañeros porque, donde hay mujeres que avanzan, no hay hombres que retrocedan.
“Este colectivo, vale destacar, es mayoritariamente joven. La edad promedio oscila entre los 17 y 25 años. Vienen jóvenes de toda Cuba. La captación es muy rigurosa, y se tienen en cuenta las cualidades políticas y morales, el espíritu de sacrificio y la entrega que deben tener quienes prestan servicio en una unidad de este tipo”, esclarece la primer teniente, hoy oficial organizadora de la UJC en la brigada.
Entre las principales actividades juveniles, agrega, podemos citar los intercambios con militantes de la vida civil; con estudiantes, para que conozcan cuáles son las tareas que cumplen los jóvenes en la frontera, por qué existe esta brigada, por qué se reclama la devolución de ese espacio de nuestra tierra ocupado ilegalmente por la base yanqui.
Para su funcionamiento, agrega, la UJC en la brigada cuenta con el Movimiento Juvenil de la Vanguardia Combativa Ramón López Peña –mártir insigne–, y apoya las acciones que mejoran las condiciones de vida y de trabajo del personal, y el esparcimiento.
“Además del aniversario de las FAR este es un año especial para nuestra brigada, porque el 9 de noviembre cumple 55 años de su creación oficial, de ahí que ratificamos la decisión de mantenernos firmes y vigilantes frente al enemigo desembarcado en un territorio que nos pertenece y ante el cual, en esas postas, somos el rostro de millones”.
El teniente coronel Eyerlande Leyva, jefe del Regimiento de Artillería de Guantánamo, no duda en poner rodilla en tierra para explicar los procedimientos a sus subordinados.
Baluarte inexpugnable
Garantizar la defensa de la provincia donde está enclavada la ilegal base naval yanqui, también es la misión esencial de la Región Militar de Guantánamo, donde el afán es seguir trabajando con mayor esfuerzo y eficacia en todos los órdenes, para que cada vez esté más fortalecida y preparada para ser un bastión inexpugnable.
También han sido prioridades –señala– la elevación de la calidad de vida y de trabajo, de manera que hoy disponen de campamentos más confortables y con mejor imagen, en los que logran positivos índices en la administración de los recursos y en el ahorro energético.
Otra tarea, en todas las unidades, es la repoblación forestal, mediante la que se incentiva la creación de viveros de condimentos y la siembra de árboles maderables y frutales (como coco, mango, aguacate, guayaba) que ubicados en las proximidades de los campamentos son de utilidad estratégica tanto para el consumo de frutas frescas como para el enmascaramiento, señala el general.
Atención especial dan a los jóvenes, tanto a los que transitan por el servicio militar como a los bisoños oficiales, pues son el relevo. En tal sentido hacen intercambios de experiencias, resaltan los valores positivos y trabajan para suplir las carencias, con el fin de que, una vez que concluyan el servicio en la unidad, posean una preparación integral. Esta región cumple con el llamado de varones al servicio militar y se distingue por ser una de las que mejores resultados tiene en el servicio voluntario femenino.
El polígono de Casimba, en donde se instruyen los exploradores de la artillería, cuenta con reconocimiento a nivel nacional como base material de estudio.
Polígono como un cañón
En el poblado de Casimba, municipio de Manuel Tames, a varios kilómetros de la sede de la Región Militar, ejerce sus funciones como jefe del Regimiento de Artillería de Guantánamo el teniente coronel Eyerlande Leyva. “Trabajamos en el perfeccionamiento de la base material de estudio así como en los recursos de guerra, lo que eleva la disposición combativa. Entre los elementos principales de nuestra unidad está el polígono de exploración, reconocido por altos jefes del Minfar como uno de los más completos del país para este tipo de adiestramiento”.
Hay que tener en cuenta que la exploración es los ojos de la artillería, acota. Por eso el polígono cuenta con diversidad de componentes que permiten a los exploradores cumplir su función en condiciones reales. El soldado que concluye el servicio militar lo hace con plenos conocimientos de lo que es ser artillero, o sea, es un reservista capacitado para servir en la defensa del país, si fuera necesario.
- Empleo de simuladores
- Guardia de Honor a José Martí
- Brigada de la Frontera











