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Publicado el 1 Diciembre, 2016 por ACN en Nacionales
 
 

El adiós a Fidel desde tres generaciones de camagüeyanos

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 Vigilia de acompañamiento a las cenizas de Fidel en la Plaza Ignacio Agramonte. (Foto periódico Adelante)

Vigilia de acompañamiento a las cenizas de Fidel en la Plaza Ignacio Agramonte. (Foto periódico Adelante)

Lianet Leandro López   Fotos: Periódico Adelante

Foto: Periódico Adelante

Foto: Periódico Adelante

Camagüey, 1 dic (ACN) La lluvia que amenazaba con convertirse en feroz aguacero no logró que Berta Soto, la primera que llegó a las inmediaciones de la Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte de esta ciudad, abandonara un puesto privilegiado para despedir a su Comandante en Jefe.

Con un estoicismo reivindicado en las arrugas de 80 años en su tez negra y aniñada, la antigua alfabetizadora llegó apenas pasado el mediodía, pues si vino a verlo cada vez que estuvo en Camagüey, ahora para despedirlo y rendirle honor ella no podía faltar, aun cuando la cojera de su pierna enferma bastaría para hacerla claudicar de tantas horas de pie a la expectativa.

fidel-plaza-camagueyBerta fue testigo en primera fila, con lágrimas en los ojos, de la llegada del cortejo fúnebre a la base del monumento a Ignacio Agramonte, donde por esta noche reposarán los restos de Fidel Castro, en la tierra que él una vez soñó convertir en un modelo para la construcción del socialismo en Cuba y el mundo.

Vio cómo los camagüeyanos sacaron sus celulares encendidos, pues todos querían regalarle al Comandante un pedacito de su luz para que lo acompañara en su camino final hacia la gloria, y cuando espontáneamente se entonó el Himno Nacional, su voz hasta entonces quebradiza se tornó más fuerte y vigorosa.

A diferencia de Berta, Jade Diego y Shiry Elen González apenas comienzan a andar por la vida, pero con sus cinco añitos y su inocencia fueron ellas las que pusieron el entusiasmo para sacar a sus madres de la tristeza y traerlas a la plaza con flores, banderas y carteles de Yo soy Fidel.

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El Salón Jimaguayú acogió las cenizas del Comandante en Jefe.

Desde que se anunció el recorrido de la caravana supe que iba a estar aquí, porque mi gran sueño fue conocerlo alguna vez, pero el sentimiento de dolor hoy se trastoca en una emoción honda al ver cómo las niñas, casi sin conocerlo todavía, estaban tan motivadas por este homenaje, explicó Dayana Cabrera, la mamá de Jade.

El estudiante de Periodismo Alfred Avello llegó para despedir a un maestro, a un padre, a un hermano, pues como aseguró, aun con sus 90 años cumplidos, Fidel siguió siendo ese joven irreverente, firme y decidido que se alzó para ofrendarle a su tierra la libertad que tanto anhelaba.

Berta, Jade y Shiry Elen, y Alfred, cuatro personas entre los cientos de miles de camagüeyanos que en el fervor de su congregación hicieron más lento de lo habitual el paso de la caravana por esta urbe, representan tres generaciones distintas pero unidas por un objetivo común: la de perpetuar el ideal revolucionario que se sintetizó en la figura de Fidel.

Esta noche, los artistas camagüeyanos ofrecerán al Comandante una velada cultural, y mañana el cortejo tendrá una breve parada en la Plaza de la Libertad, donde el cuatro de enero de 1959 pronunció un discurso en un alto de la Caravana de la Libertad, y partirá hacia el oriente de Cuba.

 

 

 

 

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