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Publicado el 1 Enero, 2017 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

INFANCIA

La felicidad tiene muchos nombres

En Cuba, el derecho a una niñez plena dejó de ser una quimera hace más de medio siglo

La infancia en CubaPor LILIAN KNIGHT, CLAUDIA MARTÍNEZ y DELIA REYES

Después de una inquietante espera, al fin se escucha el llanto del bebé. Vida, una joven de unos 20 años, permanece jadeante en la camilla del hospital Eusebio Hernández, en el municipio capitalino de Marianao. “A ver, a quién de la familia salió este principito”, dice Marivil Regalado, la obstetra que atiende el parto. Segundos después, coloca al niño en el regazo de la madre. “Se llamará Jorge Enrique”, nos asegura ella, casi sin fuerzas.

La noticia del nacimiento llena de alegría a la familia que aguarda impaciente fuera del salón. Minutos antes, también abrieron sus ojitos al mundo dos preciosas criaturas, Emily del Carmen y Jade. Otras, como Melody y Angeline, ya disfrutan del pecho materno.

A estos pequeñines, desde que comenzaron a crecer en el vientre de sus madres, se les mantuvo un estricto seguimiento. “El cuidado de las gestantes es priorizado dentro del Programa de grafico-infanciaAtención Materno Infantil, implementado en Cuba desde 1970 por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) y elaborado por obstetras, neonatólogos y pediatras del país. De su efectividad depende la salud y la calidad de vida de nuestros niños y futuros adolescentes”, enfatiza la doctora Berta Lidia Castro Pacheco, jefa del Grupo Nacional de Pediatría y profesora consultante de la Facultad Finlay-Albarrán, del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez, ubicado también en Marianao.

Ese programa garantiza que el 99.9 por ciento de los partos ocurran en instituciones hospitalarias, con una tasa baja de mortalidad infantil (4.3 por mil nacidos vivos) y un índice de supervivencia alto en los primeros cinco años de vida. “Estos no son números fríos, indican desarrollo humano”, refiere la también experta en cuidados intensivos de pediatría y asesora del Minsap.

En Cuba los niños nacen con la garantía de la inmunización contra importantes enfermedades causantes de miles de muertes en otras naciones. Entre ellas, la poliomielitis, parotiditis-rubéola-sarampión, difteria, tos ferina, Hepatitis B, tétanos, Haemophilus influenzae tipo B, tuberculosis… Algunas de estas patologías no se reportan en el país hace varios años.

A la familia se le considera el elemento básico para el desarrollo de las niñas y los niños.

A la familia se le considera el elemento básico para el desarrollo de las niñas y los niños.

Entre los logros de la atención médica cubana resalta igualmente la eliminación de la trasmisión materno-infantil del virus del VIH/sida y de la sífilis congénita, primer país en obtenerlo, reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

La protección de la infancia es prioridad del Estado cubano desde 1959, cuando se extendió la educación y la atención médica gratuita a toda la población y los maestros y galenos llegaron a los lugares más recónditos del país, mediante el servicio rural. También fueron creados los hogares maternos, para las gestantes residentes en lugares lejanos o con riesgos en el embarazo.

Cuba firmó la Convención de los Derechos del Niño, inmediatamente después de promulgada, en 1989.  La doctora Berta Lidia Castro recuerda que muchas de las medidas tomadas en el país para proteger la infancia fueron propuestas por Fidel, en particular el plan del médico y la enfermera de la familia, piedra angular del sistema de salud cubano, y la red de cuidados intensivos de pediatría.

Con desvelos

La pequeña de tres años Cataleya Machado Naranjo ingresó el 15 de diciembre en la sala de cuidados intensivos del hospital Juan Manuel Márquez. “Tiene neumonía. Los médicos y las enfermeras están haciendo todo lo posible por que mejore. Esperamos estar de alta antes que termine el mes”, dice su mamá Daymara, mientras enjuga una lágrima.

La infancia en Cuba.

Solo el hospital pediátrico Juan Manuel Márquez, en Marianao, cuenta con 210 pediatras especializados para atender a los pequeños.

En otra cama, un grupo de especialistas trata de salvarle la vida a un bebé de cuatro meses afectado de insuficiencia hepática. Las puertas de terapia se abren, los camilleros entran con otro pequeñín, intervenido quirúrgicamente en la cabeza.

“Esta es una unidad polivalente, atendemos los casos más críticos que llegan al hospital”, explica el pediatra Mario Callejo Fernández, fundador de esta atención especializada a los infantes.

La doctora Berta Lidia explica que después de la epidemia de dengue hemorrágico ocurrida en Cuba en 1981, también a propuesta de Fidel, surgió la red de cuidados intensivos en hospitales pediátricos y maternos, para la atención al niño gravemente enfermo. “Hoy disponemos de 32 unidades de ese tipo, con la tecnología adecuada y el personal capacitado”, precisa.

Al hablar de los derechos de la infancia, la especialista subraya que el respeto por los seres humanos “no termina en la frontera de esta pequeña isla caribeña. Va mucho más allá y llega hasta los confines del planeta. Nuestros médicos han salvado cientos de vidas en los lugares más remotos, algo que también debemos a las inspiradoras enseñanzas de Fidel”.

Entre cartillas mágicas

Lainfancia en Cuba.

Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que no presenta desnutrición infantil severa, de acuerdo con el reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Educar a los niños desde las primeras etapas de la vida es un privilegio y a la vez un reto. “Requiere mucho amor, paciencia, entrega y consagración”, expresa Aimée Nicot García, subdirectora del círculo infantil Los Compañeritos, ubicado en 23 y P, en el Vedado capitalino.

Estas guarderías se crearon en Cuba en 1961. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), hoy existen en el país 1 078 instituciones de ese tipo, que acogen a más de 124 000 hijos de madres trabajadoras, entre el primer y el sexto año de vida.

“Contamos con personal calificado para cuidar de los menores. Hay una enfermera que vela por su estado de salud. Se cuida que reciban una alimentación adecuada, duerman las horas necesarias y sobre todo que jueguen entre ellos, dada la importancia del juego para establecer relaciones, aprender y desarrollarse”, asegura Nicot García.

Además de los círculos infantiles, en la enseñanza preescolar existen otros programas para el desarrollo de los más pequeños  como el nombrado Educa a tu Hijo, que funciona en todas las localidades del país, así como aulas de ese nivel en escuelas y círculos infantiles, donde se prepara a los niños para su paso a los grados superiores.

La infancia en Cuba

Ellos nacen para ser felices.

La educación primaria y la secundaria hasta 9no. grado, derecho de todos en Cuba, es obligatoria. A lo largo y ancho del país existen 9 432 escuelas primarias que acogen a casi 700 000 menores entre los 6 y los 12 años de edad, y 1 123 secundarias, con más de 417 mil adolescentes. Según la última encuesta realizada por la oficina de la Unicef en Cuba, los niños alcanzan altos niveles de desarrollo integral en la primera infancia, lo que tiene un impacto positivo en su preparación para la escuela y en el rendimiento académico posterior.

Otros dos estudios regionales sobre los logros del aprendizaje en los alumnos y la calidad de la educación en América Latina y el Caribe, realizados por la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco), demostraron que los niños cubanos de tercero y sexto grados, tienen un desempeño superior a los del resto de la región en matemáticas, lenguaje y ciencias naturales.

“Todos asistimos a escuelas, donde aprendemos a leer, a escribir, a amar la historia de nuestro país y los principales valores que los seres humanos debemos tener. Nos enseñan también a apreciar las artes y a practicarlas”, opina Alberto Martínez Machín, pionero de sexto grado, de la escuela primaria Juan A. Triana, ubicada en el municipio habanero de Plaza de la Revolución.

En estos centros educacionales, los pequeños se forman además con el estudio de asignaturas como Educación Musical, Artes Plásticas y Educación Física, las cuales favorecen su desarrollo integral, sin hablar de las escuelas especializadas en estas materias.

La infancia en Cuba.

Los niños con alguna discapacidad física o mental en Cuba tienen derecho a una educación especializada, además de practicar deportes, instruirse en las artes y las ciencias de la computación.

La atención educacional a los menores de edad con alguna discapacidad física o mental en Cuba es igualmente prioritaria y cuenta con 363 centros. El país forma personal para atenderlos y asegura los recursos necesarios para que puedan estudiar en centros especializados. Cada vez se trabaja más en la inclusión socio-educativa, con la incorporación de estos infantes a las aulas de enseñanza regular.

Según datos del Ministerio de Educación (Mined) y de la Unicef, en Cuba hay, además, alrededor de 49 centros destinados al cuidado de unos 400 niños, entre 0 y 18 años, sin amparo familiar, viviendo en condiciones similares a las de un hogar, atendidos por el Mined.

Para estos niños el país prioriza una alimentación balanceada, productos de aseo personal, atención médica permanente, transporte para asistir al círculo externo y un estipendio que varía de acuerdo con las edades.

El Estado cubano no escatima recursos humanos ni financieros para que la estancia de los pequeños que allí viven sea lo más placentera y provechosa posible. Para ellos, como para todos los demás niños en el país, el derecho a la educación, a la salud, a la vida, es tan natural como el aire que respiran.

(Principal fuente estadística: ONEI)


La infancia en Cuba

Uno de los derechos asegurados en todo el país es la inscripción de los niños en el hospital donde nacen, mientras en el mundo uno de cada cuatro infantes menores de cinco años nunca ha sido registrado, según revela Unicef.

Para nunca olvidar

Antes de 1959, las familias pobres venían con sus hijos enfermos desde lugares intrincados, y la mayor parte de ellos morían sin ser asistidos y eran enterrados por sus padres en las laderas de las montañas, rememora la doctora Berta Lidia Castro Pacheco.

“Esos niños no tenían certificado de nacimiento y después fallecían sin un certificado de defunción. Eran invisibles. Más del 60 por ciento de los partos eran extrahospitalarios y no existía una política sanitaria establecida ni un programa de vacunación nacional”, agrega la pediatra.

Aquella situación llevó al joven Fidel Castro a denunciar, en 1953, en su histórico alegato La Historia me absolverá: “La sociedad se conmueve ante la noticia del secuestro o asesinato de una criatura, pero permanece criminalmente indiferente ante el asesinato en masa que se comete con miles y miles de niños que mueren todos los años por falta de recursos, agonizando entre los estertores del dolor y cuyos ojos inocentes, ya en ellos el brillo de la muerte, parecen mirar hacia lo infinito como pidiendo perdón para el egoísmo humano y que no caiga sobre los hombres la maldición de Dios”.


Más de 855 000 niños entre cero y seis años son protegidos por los programas de salud y educación del Estado cubano.

Más de 855 000 niños entre cero y seis años son protegidos por los programas de salud y educación del Estado cubano.

 Primera infancia en Cuba

La encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados 2014, realizada por la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas de Salud del Minsap y la Unicef, arrojó entre los resultados más notables sobre el desarrollo de la primera infancia en Cuba los siguientes:

  • Acceso a educación preescolar y a servicios de salud universales y gratuitos.
  • Programa de educación con énfasis en la formación artística, musical y física.
  • Tasa de mortalidad infantil de 4.3 por cada mil nacidos vivos.
  • El 98 por ciento de las embarazadas reciben atención de personal calificado de salud antes, durante y después del parto.
  • El 89 por ciento de las gestantes están protegidas contra el tétanos y el 93 por ciento ingirió suplemento de hierro.
  • Más del 96 por ciento de los menores de tres años están vacunados.
  • El 76 por ciento de los infantes de 36 a 59 meses asiste a un programa educativo para el desarrollo de la infancia temprana.
  • El 100 por ciento de los niños son registrados al nacer.

Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia