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Publicado el 13 Febrero, 2017 por Ariel Trujillo en Nacionales
 
 

Acuicultura: Cuando pescar es vocación

La espirituana Unidad Empresarial de Base Acuiza es una de las más productiva de su tipo en el país gracias a la meritoria labor de sus trabajadores
La tenca es el pez que más abunda en la presa Zaza.

La tenca es el pez que más abunda en la presa Zaza.

Por ARIEL TRUJILLO VARELA
Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

A unos 10 kilómetros al sudeste de la ciudad de Sancti Spíritus se encuentra el mayor embalse del país. La presa Zaza, desde su creación a principios de la década del 70 del siglo anterior, no solo ha beneficiado a la región central en el abasto de agua, imprescindible para impulsar la actividad agrícola, sino también ha contribuido enormemente con la industria pesquera nacional, gracias a su capacidad de almacenamiento de poco más de mil millones de metros cúbicos.

Celia Torres, bióloga de la Unidad Empresarial de Base (UEB) pesquera Acuiza, encargada del cultivo extensivo de peces en toda la provincia espirituana, con brigadas en municipios como Jatibonico, Taguasco y Cabaiguán, refiere que las primeras capturas en el embalse fueron en 1977, de tilapias fundamentalmente, y para 1984 se incorporaron los ciprínidos (familia de peces entre los que se encuentran la amura, la tenca blanca, la carpa y el labeo) cuya mayor redada fue en 1999.

“Esta UEB fue capaz de producir más de cuatro mil toneladas de pescado en 2015; en esa ocasión rompimos récord de producción”, comenta Pedro Plasencia, al frente de la unidad. “Nuestro trabajo –agrega– se concentra en cinco embalses fundamentales, pero la presa Zaza, con más de 2 000 toneladas capturadas en ese año, es el corazón nuestro, de ahí sale más del 80 por ciento de lo que acumula en cultivo extensivo nuestra empresa provincial Pescapir”.

Acuiza es, además, la UEB de ese sector que más produce en Cuba. A nivel nacional aporta siempre entre el 18 y el 25 por ciento, asegura el directivo y agrega que Sancti Spíritus se encuentra entre las primeras provincias en ese sentido, junto a Camagüey.

Pedro Plasencia se siente satisfecho por los excelentes resultados de su UEB.

Pedro Plasencia se siente satisfecho por los excelentes resultados de su UEB.

Un promedio calculado desde 2004 hasta 2015 indica que los índices de producción se mantuvieron siempre sobre las 3 340 toneladas por año. “Si nosotros incumplimos, incumple Cuba. En dos recientes ocasiones se nos ha entregado la bandera de Vanguardia Nacional, en reconocimiento a una labor que ha contribuyó a que se le haya otorgado a nuestra provincia la sede del acto nacional por el 26 de Julio”, expresa orgulloso Plasencia y asegura que en 2016, a tono con la alta eficiencia, también se propusieron sobrecumplir el plan, el cual se pronosticaba, en el momento de la realización de este reportaje, para un 120 por ciento, de continuar con el buen ritmo de trabajo, amenazado por la intensa sequía de los últimos meses.

Hombres de presa

Pero estos destacados resultados serían imposibles sin el sacrificado quehacer de 77 pescadores que diariamente suben a los botes con las mismas ganas y entusiasmo. Muchos tienen más de 20 años de experiencia en el sector. Uno de ellos, al que todos llaman Correa, dice que en un año su barco capturó 400 toneladas. “Un mes de 60 es muy bueno, como en abril, que hicimos 62, pero 40 es un buen acumulado también”.

Por cada barco laboran tres hombres: mientras uno descansa cinco días, los otros dos trabajan 10, en una rotación que incluye los fines de semana. El veterano Correa señala que sobre las seis de la tarde salen los botes y se decide en qué zona de pesca van a estar. Luego de comer, y ya fresca la noche, empiezan a poner el paño, sobre las 11:00 p.m. aproximadamente, para entre las tres y cuatro de la madrugada comenzar a recogerlo.

Explica Plasencia que, como medida de seguridad y dada la enorme extensión de la presa, los pescadores indican en el punto de control a qué zona van a dirigirse, y “se llevan celulares, además, para avisar y poder encontrarlos, en caso de que se requiera”.

Mario Ibarra es un joven de 21 años y desde hace poco ocupa el puesto de guardia. “A mí la pesca me encanta, lo mismo tirando el paño que utilizando otras técnicas. Cada día se aprende algo nuevo, con la ayuda de mis compañeros y de mi padre, que trabaja aquí desde hace más de 20 años”.

Cuestión de especies

Hombres y botes de Acuiza, en diario bregar para sacarle los peces a la presa mayor del país.

Hombres y botes de Acuiza, en diario bregar para sacarle los peces a la presa mayor del país.

Según la bióloga Torres, “esta presa tiene una buena base alimentaria para los ciprínidos”, factor importante que contribuye a elevar los índices productivos. “Hemos tenido un ritmo creciente durante estos años: 2015 fue mejor que 2014, y ese, a su vez, mejor que el anterior.

“El ciprínido se crea en laboratorios porque son especies que no se reproducen”, explica. “Todos los años se siembra un volumen de alevines en los embalses para incrementar la fauna marina, aunque la sequía no ha permitido esparcir las cantidades planificadas”.

A juicio de los trabajadores de Acuiza, ante la sequía que impide la siembra, y aunque la sobreabundancia de agua sea un obstáculo para pescar, siempre es preferible que llueva, pues así se multiplica la fauna, lo cual es muy ventajoso a largo plazo.

“En 2012 la presa se limpió y se volvió a llenar, en 2013 se mantuvo estable y en 2014 abrimos el año con 800 millones de metros cúbicos”, refiere Plasencia. “En verano hay un pico productivo y enviamos a veces entre 400 y 450”, precisa.

Entre las principales especies de ciprínidos que abundan en el lugar se encuentran la amura, la tenca blanca y la manchada, el labeo y la carpa dorada, de origen chino. Estos peces habitan generalmente en agua dulce, templada y estancada, son ovíparos y, aunque su alimentación es variada, se nutren principalmente de insectos y microorganismos.

En el momento del intercambio entre los pescadores y los reporteros de BOHEMIA se aproximaba a la orilla un bote con unos 600 kilogramos de pescado. Eudi Cedeño, con vasta experiencia en la actividad, dice que traen principalmente tenca: “Miden unos 30 centímetros y pueden pesar hasta cuatro kilogramos”. Luego levanta uno de los ejemplares y apunta: “Este es el labeo, tiene buen sabor, mejor que el de la tenca. También puede haber tilapia, exquisita, aunque habita en pequeñas cantidades”.

Plasencia agrega que todos los años se producen más de dos mil toneladas de tenca, especie más abundante. “La empresa nuestra está preparada para procesarla y convertirla en conformados: croquetas, chorizos, mortadella, picadillo condimentado, entre otros. En cuanto a la tilapia, al cierre del primer semestre teníamos un acumulado de solo tres toneladas”.

Todos los días los pescadores salen a trabajar a las seis de la tarde y regresan temprano en la mañana

Todos los días los pescadores salen a trabajar a las seis de la tarde y regresan temprano en la mañana

La bióloga destaca que, aunque en la presa pueden encontrarse especies depredadoras como la claria y la trucha, el daño que pueden provocar al resto de la fauna es mínimo, ya que su cantidad es insignificante.

“Nosotros criamos la claria mediante cultivo intensivo en granjas, y la empresa tiene prevista para 2017 una producción de mil toneladas; ya en 2015 llegamos a las 600. Y en cuanto a la tilapia, también estamos creciendo en ese sentido”, refiere la especialista.

A la par con la acuicultura en el país se desarrolla la industria pesquera mediante inversiones con las cuales se pretende aumentar capacidades para recibir mayores cantidades de peces. Para Plasencia, “sucede que muchas operaciones como picar pescado se siguen haciendo manualmente, todavía no ha entrado la técnica que necesitamos para agilizar las actividades”. Se trata de un proceso costoso que avanzará gradualmente.

 


Ariel Trujillo

 
Ariel Trujillo