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Publicado el 21 Abril, 2017 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

DESPUÉS DE SANDY: Cuando el techo apremia

Afectaciones en el fondo habitacional siguen dando quehacer en la provincia santiaguera, donde hay mucho ajetreo por resolverlas
Después de Sandy: Cuando el techo apremia.

Los santiagueros siguen empeñados en borrar las secuelas del huracán y recuperar su patrimonio.

Por DELIA REYES GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

La ciudad de Santiago de Cuba rejuvenece en cada amanecer. La limpieza de las calles e instalaciones públicas, el colorido de las edificaciones y del boulevard, los parques bien cuidados, son apenas algunos de sus atractivos. Quizás resalta aún más la alegría de su gente, altamente contagiosa para cualquier recién llegado.

Pero, en la memoria de sus habitantes están presentes aquellos días de octubre de 2012, cuando el huracán Sandy azotó la urbe con rachas de 220 kilómetros por hora y dejó en ruinas casas, escuelas, centros asistenciales, sembrados, hoteles, tendidos eléctricos, viales, acueductos.

Pocos meses después, las autoridades locales notificaron daños por 4 700 millones de pesos, fundamentalmente en el fondo habitacional. Tras el paso funesto de Sandy, muchos santiagueros miraron hacia las cimas de la Sierra Maestra, desde donde les llegó un susurro, que pareció decirles: “recuerden su estirpe”.

Cuando a Georgina Ceballos Estévez le informaron que tendría una nueva vivienda en el Reparto Abel Santamaría, se llevó las manos a la cabeza: “¡Alaba’o, qué lejos queda eso! Antes de que Sandy derrumbara la casa –recuerda– vivíamos alquilados en el centro del municipio de Santiago de Cuba, en la calle Aguilera, entre Carnicería y Calvario. Todo lo teníamos cerca, en particular la escuela de mi hijo Javier. Al principio de mudarnos, en febrero de 2015, él estaba contrariado. Pasado un tiempo, nos sentimos a gusto; no hay nada como tener un techo propio y seguro”.

Muchos otros coterráneos de Georgina, afectados también por la furia del meteoro, todavía no duermen igual de tranquilos. A juicio de Mariana Denis Rojas, directora provincial de Vivienda, “este es uno de los principales problemas en el territorio, pues las necesidades superan los inmuebles que podemos ir construyendo.

Después de Sandy: Cuando el techo apremia.

Mariana Denis Rojas, directora provincial de la Vivienda, estima que la recuperación se extenderá más allá de 2025.

“La provincia cuenta con un fondo habitacional de 355 506 casas, de las cuales resultaron dañadas por el huracán poco más del 50 por ciento, con 15 899 derrumbes totales y gran cantidad de afectaciones parciales en inmuebles y cubiertas, fundamentalmente en el municipio cabecera”.

A ello se suma, precisa Gilberto Romero Saunder, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial (CAP), un déficit de casi 95 000 viviendas debido al crítico estado técnico del propio fondo y al crecimiento demográfico.

Tras la devastación de Sandy, la dirección del país y de la provincia trazaron una estrategia de desarrollo, como parte del plan de ordenamiento urbanístico de la provincia, explica Denis Rojas. Así, hasta 2025, se prevé la construcción de unas 29 400 casas. En función de eso, asegura la también ingeniera civil, hoy se ha resuelto el 70 por ciento de las afectaciones a las viviendas, la mayoría por esfuerzo propio de la población.

Lagunas a flote

En la Laguna de Flores, reparto también conocido como Zanjón de la Malaria, Yaisa Delis Casamayor, enferma de asma crónica, vive junto a sus dos hijas menores, una de ellas operada de pulmón. El huracán fue inclemente con su modesta casita. “Desde entonces, como pudo, levantó una instalación temporal donde guarecerse, y esperó la ayuda del Gobierno. Hasta ahora la situación de ellas es muy crítica”, asegura Elizabeth Negret, delegada de la circunscripción 128, donde radica la familia.

El talón de Aquiles de la recuperación está en los pocos derrumbes totales de viviendas a los que se les ha dado solución mediante el plan estatal de construcciones o por otras vías, reconocen directivos de Vivienda y del CAP entrevistados por BOHEMIA. De las 15 889 casas destruidas, solo se han levantado 3 506; queda pendiente el 70 por ciento de las afectaciones, aclara Denis Rojas.

Según la directora, el plan estatal de viviendas este año será de 1 800 para esos y otros casos que viven en condiciones precarias. En la provincia se mantiene la bonificación del Estado al 50 por ciento del precio a los materiales de construcción destinados a los damnificados; el pago en efectivo o mediante créditos, y las bonificaciones adicionales o subsidios.

Después de Sandy: Cuando el techo apremia.

Varias fuerzas constructoras tanto del territorio como de provincias cercanas participan en la ejecución del plan de viviendas.

Pero la demanda está muy por encima de los recursos materiales disponibles, abunda. “Por ejemplo, tenemos aprobados en la provincia 1 267 subsidios para beneficiar a quienes tuvieron derrumbes totales y solo se han terminado 493 células habitacionales básicas; y lo mismo sucede con los destinados a recuperar parte de los inmuebles y techos.

“Todos los años pasa lo mismo, porque el balance de recursos que presenta Comercio nunca llega a cubrir todas las necesidades. La otra dificultad es con los surtidos; algunos, como los aceros de tres y cinco octavos, el alambre de amarrar cabillas y la poliespuma con malla electrosoldada para cubiertas, no se comercializan en la red minorista”, ilustra.

Aunque la provincia es una de las de mayores volúmenes de ventas de materiales a la población, con unos 290 millones de pesos anualmente, no solo tienen que atender a los subsidiados, acota Romero Saunder. También cuentan los créditos bancarios y ventas en efectivo para los damnificados.

Con experiencia al frente de la vicepresidencia de Economía en el CAP, Madelaine Cortés Barquilla asegura que en efecto las mayores limitaciones no están en los recursos financieros. “Para los créditos y subsidios se han destinado unos 900 millones de pesos. De las ventas minoristas se ingresa una parte al presupuesto de la provincia. Pero se requieren volúmenes grandes de materiales y Santiago de Cuba no es la única afectada por ciclones”.

Otros pendientes

La vida cambió para Elia Martínez Hung y su familia desde julio de 2015, al poder disfrutar de la nueva vivienda entregada por el Estado en el Reparto Abel Santamaría. “Antes vivíamos en el Van Van del Salado, un barrio insalubre, en condiciones muy precarias, que las autoridades decidieron eliminar totalmente”, comenta Elia.

Dentro del programa de la vivienda estatal en el municipio cabecera no solo se benefician quienes perdieron sus casas por causa de Sandy. El Gobierno aspira, además, a reordenar -o erradicar en algunos casos–, más de 70 barrios y focos insalubres, así como las 579 cuarterías o ciudadelas, donde viven miles de personas en condiciones infrahumanas, explica Romero Saunder.

El también vicepresidente de inversiones y construcciones en el CAP, estima que darle solución a este problema les llevará al menos una década, “porque en esos barrios hay unas 11 000 viviendas, y más de la mitad carecen de documentación legal”, enfatiza.

Igual de complejo será encontrar soluciones habitacionales seguras a quienes permanecen albergados, muchos ya por varios años. El municipio cabecera cuenta con 32 centros de tránsito, donde conviven más de 1 300 personas y es el único lugar de la provincia donde existe este tipo de instalaciones.

“A los albergues –precisa Romero Saunder–, no se les dieron mantenimientos preventivos y otras atenciones constructivas, y por eso están hoy muy deteriorados. La responsabilidad es del Gobierno que no ha podido hacerlo”.

Para paliar el déficit habitacional, en el territorio también se han buscado otras alternativas, más allá de las nuevas construcciones. “Esto era un albergue que se rehabilitó, ahora son 25 casas independientes y vivimos más de un centenar de personas en buenas condiciones”, reconoce Sumaily Castellanos Calderón, vecina de los Altos del Reparto 30 de Noviembre.

Después de Sandy: Cuando el techo apremia.

Nuevas y confortables viviendas resurgen en las áreas afectadas.

Obras son obras

A todo tren trabajan los obreros de la Empresa Constructora de Obras Ingenieras (ECOI) número 11, en el Reparto 13 de Marzo. Con tecnología GPS (Gran Panel Soviético), ya tienen casi listos dos edificios de 20 apartamentos, en menos de tres meses.

“Conocemos las afectaciones que tiene la provincia y de nuestro esfuerzo depende la felicidad de mucha gente”, dice Fidel Couce Arias, ejecutor principal de la obra. Pero el ritmo productivo no siempre marcha como estos trabajadores quisieran y Santiago de Cuba necesita. Ahora mismo estamos parados porque nos falta una grúa para levantar las estructuras de un tercer edificio y también los bloques ligeros del interior”, asegura Couce.

Romero Saunder no puede explicar por qué suceden estas interrupciones. “Si les faltan una grúa y bloques es un problema de gestión. Diariamente a las 5:00 p.m. se hace un consejillo en la dirección provincial del Ministerio de la Construcción para ver los equipos y recursos que requiere cada lugar. Las fuerzas constructoras de ese organismo son las responsables de ejecutar la mitad del plan de viviendas”, sostiene.

A pocos metros de donde trabajan los constructores de la ECOI 11, la secuencia productiva fluye mejor. Apertrechados con grúas y trompos propios, las brigadas de la Empresa Constructora del Ministerio del Interior en la provincia han terminado seis de los nueve edificios planificados para damnificados del huracán. En total serán un centenar de apartamentos, explica el ejecutor Javier Igarza.

Además de estas empresas que impulsan los planes de viviendas, complementa la ingeniera Denis Rojas, laboran las del Poder Popular, la de Materiales de la Construcción del territorio y otras de organismos autofinanciados, que construyen para sus trabajadores.

La proyección constructiva de la provincia para eliminar las afectaciones del huracán Sandy contempla el empleo de otras tecnologías como Forsa, Vichoa, Titán Steel, Petrocasa, Ferrocemento, Sandino y las convencionales, para las cuales se requiere un incremento del equipamiento y especialización de la fuerza de trabajo.

Dentro de las pautas urbanísticas de las construcciones se destacan: lograr asentamientos con altas densidades de población, rehabilitar lo edificado, con énfasis en la ciudad fundacional; promover zonas de desarrollo y aprovechar instalaciones existentes.

Después de Sandy: Cuando el techo apremia.

La falta de equipos de izaje y otros suministros en las obras compromete la terminación de las viviendas por algunas empresas.

Entre azares

Los ajustes en el plan estatal de construcción de viviendas en los dos últimos años obligan a un replanteo de la estrategia de desarrollo hasta 2025.  “Habíamos propuesto edificar unas 3 000 anuales, pero esa cifra disminuyó. Para 2017 serán 2 129, lo que necesariamente extenderá el tiempo de recuperación de las afectaciones de Sandy”, evalúa Denis Rojas.

El financiamiento aprobado para levantar estos inmuebles es de 122 millones de pesos, pero no es suficiente. “Ya comenzamos a discrepar con el Micons, porque no alcanza, faltarían unos 38 millones más. Con las condiciones que tiene la provincia, las construcciones tienen que ser antisísmicas.

“Por ejemplo, si en La Habana hacen un edifico Forsa, las paredes son de 10 centímetros y tienen una sola malla, aquí deben ser de 15 con doble malla. Por eso las obras nuestras llevan más financiamiento, materiales y tiempo de ejecución. El Ministerio aseguró que mandarán una comisión técnica para evaluar el presupuesto en cada una de las obras”, asegura Romero Saunder.

A su juicio, a pesar de los derrumbes totales pendientes de solución y del fondo habitacional muy deteriorado, el programa de la vivienda ha tenido un impacto positivo. Además de las inversiones antes mencionadas, después de Sandy rehabilitan anualmente unos 170 edificios. De los más de 1 800 que tiene Santiago de Cuba, alrededor de la mitad ha recibido acciones de conservación en las cubiertas, carpintería y pintura de los exteriores. “La gente siente que habita en un lugar bonito”, acota.

El vicepresidente del CAP asegura que en el distrito José Martí, con una alta concentración de este tipo de inmuebles, a más de 11 320 apartamentos les fueron cambiadas las redes hidráulicas. Pero con las cuencas de abasto de agua deprimidas a causa de la sequía, muchos no han podido disfrutar todavía de ese beneficio.

Después de muchos años quejándose de las molestias de subir y bajar por las escaleras, los inquilinos de unos 1 500 apartamentos en los edificios más altos de la ciudad ahora sienten alivio, porque más de la mitad de esos inmuebles ha recibido ascensores nuevos.

La ciudad se ve reanimada, aun con asuntos pendientes de solución, valora la directora provincial de Vivienda. Las construcciones de nuevas casas son como un motor, cada vez que abren un asentamiento, detrás llega la urbanización y eso mejora la imagen de una ciudad que nunca más quisiera volver a vivir una pesadilla como la de Sandy.

Después de Sandy: Cuando el techo apremia.

Recuperadas totalmente las cúpulas de la majestuosa catedral santiaguera ante la cual Sandy no se detuvo. (Foto: JORGE LUIS GUIBERT).

Huellas de un huracán

Si alguien dudara de que fue brutal el azote del Sandy en Santiago de Cuba, valga recordar estos datos: solo de escombros fueron recogidos más de cuatro millones de metros cúbicos y de árboles derribados, dos millones 500 000 metros cúbicos.

Fueron afectadas, además de las viviendas, 2 000 instalaciones agropecuarias, más de 1 400 entidades de Comercio, 628 instalaciones de Salud y 1 381 de Educación. El 37 por ciento de las líneas telefónicas quedaron dañadas, principalmente en la ciudad santiaguera. Más de 1 100 postes eléctricos y 1 622 telefónicos, 14 torres de alta tensión y 11 de transmisión de radio, 309 transformadores y 19 antenas de trasmisión, sucumbieron ante los vientos.

Sufrieron daños más de 3 233 kilómetros de viales, vías férreas, puentes, alcantarillas, jardines y parques; y más de 80 instalaciones de Turismo. Quedaron sin servicio eléctrico las estaciones de bombeo de agua y 14 acueductos vieron afectadas sus estructuras.

 

 

Multiplicar experiencias

Los conocimientos adquiridos por los santiagueros para enfrentar las secuelas del huracán Sandy les permitieron actualizar y renovar procedimientos y formas de actuación ante fenómenos naturales de gran magnitud.

“Aunque la práctica es siempre más rica que la teoría, en la provincia de Guantánamo, después del paso del huracán Matthew, validamos muchas de las cosas que propusimos al Consejo de Defensa Nacional”, precisa Madelaine Cortés Barquilla, vice-presidenta del Consejo de la Administración Provincial.

Uno de los aspectos de mayor interés sometidos a ese máximo órgano es la estrategia de trabajo de los linieros de la Unión Eléctrica ante estos eventos. Es muy importante, comenta Cortés Barquilla, capacitar primero en todo el país a las personas que se moverían hacia los territorios afectados y apoyarían en el levantamiento técnico de las afectaciones. La respuesta a los damnificados depende en buena medida de la calidad y agilidad en este proceso.

 


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia