0
Publicado el 10 Abril, 2017 por ACN en Nacionales
 
 

Un viaje con olor y sabor a salitre por casi 170 años

5deseptiembre.cu

Onelia Chaveco

Cienfuegos,  abr (ACN)  Zarpar desde el muelle de pasajeros en la bahía de Cienfuegos, en busca del Castillo de Jagua, es un recorrido que a pesar de peinar canas a sus casi 170 años, no deja de ser singular y atrayente.

  La historia de los barquitos de pasaje como se le llama popularmente, comenzó en 1848  cuando apareció en las aguas de la ensenada cienfueguera la primera embarcación que se nombró El Jején, dedicada a la carga de mercancías y pasajeros, al tiempo que hacía las veces de remolcador.

 Ya en 1851 se construyó en Cienfuegos el casco del vapor Damují, con 100 pies de eslora y 30 de manga, el cual navegaba a la velocidad de cinco millas.

  Como tal la travesía por mar se estabilizó desde Cienfuegos al Castillo en 1874 con la embarcación Adela, la cual tenía viaje diario y costo en el pasaje de un peso por ida y vuelta.

 Pasarían 13 largos años para que se hablara entonces de una línea de barquitos con fines turísticos, desde el Muelle Real hasta el Castillo, con viajes especiales tres veces a la semana.

  La lista creció con otros barquitos que surcaron la bahía en diferentes épocas hasta los más recientes recordados por la población cienfueguera como el Cayo Carenas y Rancho Luna, pero sin duda el más emblemático fue el Juraguá que se mantuvo un siglo en funcionamiento y fue el preferido de los habitantes de esta ciudad.

  Incluso sobre el maderamen del Juraguá hubo nacimientos, como el de Omar Vigo, que después se convirtió en carpintero de rivera y construyó una de las pocas réplicas del “Juraguá”.

  Hoy se mantienen dos lanchas en el enlace de Cienfuegos al Castillo, y aunque el viaje dura una hora, muchos lo prefieren para disfrutar de la vista exclusiva de ese itinerario.

   El recorrido pasa muy próximo a los cayos de la ensenada, a las boyas de seguridad, al aletear de las aves marinas, el poblado de pescadores del Perché y a esa estela blanca que dejan las lanchitas en el añejo surcar de la bahía.

  Más que un servicio a la población, los barquitos de pasajes son una tradición marinera adosada a la historia de un Cienfuegos con proa a su bicentenario el 22 de abril de 2019.     


ACN

 
ACN