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Publicado el 1 Junio, 2017 por Heriberto Rosabal en Nacionales
 
 

ASAMBLEA NACIONAL: Debate “en la cerca”

En el estribo de la discusión de documentos que definirán el rumbo del país, reverdecieron dudas y opiniones sobre el tema posiblemente más controvertido: el riesgo de concentración de la propiedad y la riqueza
Asamblea Nacional: Debate “en la cerca”

En la economía cubana –dijo Marino Murillo-, las formas no estatales tienen un papel complementario. Si la tierra, en vez de darla en usufructo, se vendiera, el productor de más ingresos compraría la del de menos ingresos, y rápido tendríamos otra vez el latifundio.

Por HERIBERTO ROSABAL

Foto: MARCELINO VÁZQUEZ HERNÁNDEZ

La primera solicitud de palabra en la Sala 3 de Palacio defraudó la expectativa de quienes pensaron que aprobar la Conceptualización y las modificaciones a los Lineamientos sería puro trámite para los legisladores de las comisiones permanentes de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, Asuntos Económicos y Atención a los servicios, allí reunidos.

Pastor Batista Valdés, diputado por Manatí, Las Tunas, rompió el hielo luego del pase sin comentarios de unas cuantas páginas de la Conceptualización. Llamó la atención sobre el párrafo 120, referido a la regulación de la “concentración de la riqueza material y financiera de personas naturales o jurídicas no estatales, para no permitir que se contrapongan a los principios de nuestro socialismo”.

Comparó que en otro párrafo, de los Lineamientos, se plantea que “en las formas no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad y la riqueza”. En consecuencia, propuso dejar escrito en ambos documentos que se regulará y no se permitirá.

También preguntó, directamente al diputado, vicepresidente del Consejo de Ministros y presidente de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, Marino Murillo Jorge, si la percepción es que esa concentración sobrevendrá, o ya está aquí; qué se hace para evitarla; cómo es, o será, la regulación. La población, añadió, tiene el tema entre sus preocupaciones, lo comenta…

Luego de confirmar que ningún otro legislador, de momento, quería hablar, Murillo Jorge, en su estilo profesoral sin melindres, discrepó del diputado tunero. No hay contradicción entre los dos documentos, dijo, “lo que pasa es que los Lineamientos son más específicos, para un tiempo más corto”.

Tampoco son, estos documentos, los que definen el cómo de la mentada regulación. Este todavía está por definir, afirmó Murillo, principal conductor del análisis en la sala.

Ampliando, recordó que en la Conceptualización se habla de diferentes formas de propiedad: estatal, cooperativa, de inversión extranjera, y privada, que incluye mediana, pequeña y microempresa. Estas configuran un modelo multisectorial que busca el desarrollo de las fuerzas productivas.

Ante tal planteo hay que entender que una cosa es la propiedad y otra su gestión, y que lo que se da en arriendo -inmuebles, por ejemplo- para que una o varias personas lo gestionen como propio, sigue siendo propiedad estatal, no es privada.

También debe comprenderse que puede haber concentración de riqueza, sin concentración de propiedad, aun siendo esta estatal, dada en usufructo, agregó el presidente de la Comisión de Implementación, quien reconoció que este “es uno de los temas más discutidos y uno de los riesgos más grandes que estamos corriendo en la actualización del modelo, porque está claro que, donde hay propiedad privada, hay acumulación; lo que el Estado tiene que definir cómo regula”.

En la economía cubana, las formas no estatales tienen un papel complementario. Si la tierra, en vez de darla en usufructo, se vendiera, el productor de más ingresos compraría la del de menos ingresos, y rápido tendríamos otra vez el latifundio, reflexionó, mediante ese ejemplo.

Murillo admitió la ocurrencia de “fenómenos negativos”, ante los cuales -agregó- hay que perfeccionar el trabajo por cuenta propia, sin dejar de tener en cuenta que quien tenga cinco caballerías de tierra en usufructo y contrate fuerza de trabajo, tendrá también un excedente económico. “Esa es una realidad -sentenció- y así está concebido el modelo”.

Una paladar con nueve o 15 trabajadores, ejemplificó además, mejor es convertirla en microempresa, para que realice sus operaciones a través del banco y como personalidad jurídica se someta a otras regulaciones.

También hay que ver qué es, en Cuba, concentrar riqueza y considerar, en la redistribución de esta, como elemento “muy, muy, muy importante” las políticas tributarias, el régimen impositivo.

Entre los “fenómenos negativos” mencionó los que afloran en cooperativas no agropecuarias, a las que por su carácter colectivo -en cuanto a propiedad, y producción y reparto de la riqueza creada- se les estableció una carga impositiva menor. Aunque así se ha hecho, explicó, algunas son cooperativas en su inscripción legal, pero funcionan como empresas privadas. Refirió que en una el anticipo de los operarios era de 1 500 pesos, mientras el del presidente era de 20 000. Hay que poner normas, insistió.

Cuando parecía que todo estaba dicho, y se iba a votar la propuesta del diputado tunero, otra legisladora, Ivón Arzuaga, de Niquero, Granma, persistió en la moción de su colega; argumentó y reargumentó, antes de una nueva intervención, más breve, de Murillo, y otra más, de Luis Toledo Santander, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos. Finalmente: tres votos a favor de la modificación y el resto -mayoría- en contra.

El diputado Ariel Ovidio, de Media Luna, Granma, planteó dudas en cuanto a los límites entre lo gubernamental, lo estatal y lo empresarial. Al respecto hubo aclaraciones conceptuales y el acuerdo de atender al uso adecuado de los términos, tanto en la Conceptualización como en los Lineamientos. También, en cuanto a las empresas, la precisión de que el Estado ha decidido darles autonomía en su administración, pero tiene el derecho y el deber de controlar cómo la ejercen.

En las modificaciones a los Lineamientos se discutió, no mucho, acerca del desarrollo local, a instancias de la guantanamera Regla Martínez Echavarría, y del matancero Giraldo Martin, el director de Indio Hatuey. El reclamo de los legisladores: tener en cuenta el punto de vista de los municipios; el de los representantes del Gobierno: considerar las estrategias de desarrollo del país, y el de todos: armonizar ambos enfoques.

Vale aclarar que lo analizado, en esta y en las restantes salas, fue especie de tamizado final de contenidos cernidos y vueltos a cernir -si cabe la comparación-, en el que difícilmente podía esperarse encontrar algo “gordo”, algo que añadir, cambiar o eliminar. Así, los documentos fueron aceptados, antes de someterlos al pleno de la Asamblea.

El diputado Batista, todavía pensando en el intercambio a que dio pie, me dijo en el receso: “Chico, a mí lo que no me gusta es estar en la cerca. Me gusta estar en el lado donde creo que debo estar”.


Heriberto Rosabal

 
Heriberto Rosabal