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Publicado el 6 Junio, 2017 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

INVERSIONES: A tajo abierto en Castellanos

A tajo abierto en Castellanos.Por DELIA REYES GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Bien temprano en la mañana, el operador del buldócer Liebher 764 comienza a remover la tierra para llegar al mineral. Otros equipos también se suman a la faena. Diariamente son retiradas unas 12 000 toneladas de material estéril con vistas a preparar el yacimiento. Estas labores se realizan dentro del Proyecto Polimetálico Castellanos que tiene a su cargo la Empresa Mixta Minera del Caribe S. A. (Emincar), en el municipio de Minas de Matahambre, de Pinar del Río. Es la mayor inversión del país hoy en el sector, valorada en 278 millones de dólares.

“Esta es una mina a tajo abierto, en forma de terrazas. Tendrá unos 200 metros de profundidad y el punto más alto queda en la parte sur, a 110 metros sobre el nivel del mar. Ahora replantamos taludes, hacemos voladuras y damos la dirección exacta de los pozos que deben ser perforados”, explica el topógrafo José Manuel Rivera Friol, al momento de nuestra visita a finales de abril.

A tajo abierto en Castellanos.

Proyecto Polimetálico Castellanos.

De la localidad de Castellanos, y de la cercana Santa Lucía, saldrán unas 220 000 toneladas anuales de plomo y zinc que serán procesadas en la nueva planta mediante una moderna tecnología de flotación, básicamente con destino a la exportación.

Aquí hubo una primera inversión en colaboración con la Unión Soviética en los años 80 del siglo pasado, pero se paralizó durante el período especial, recuerda el ingeniero Justo Hernández Pérez, gerente adjunto de Emincar. Luego siguieron los estudios geológicos y finalmente nació este nuevo proyecto, a partir de los precios favorables del plomo y del zinc en el mercado internacional.

“Este es un yacimiento bendito porque queda cerca del puerto de Santa Lucía, desde donde será transportado el mineral hasta el Mariel, y con materia prima para unos 25 años”, reconoce Hernández Pérez.

A tajo abierto en Castellano

El ingeniero Justo Hernández Pérez sostiene que las inversiones complementarias impulsan el desarrollo minero y benefician a la comunidad.

Si bien la construcción civil de la obra ya está concluida, y se trabaja en el montaje del equipamiento y en el acondicionamiento de las minas, la ejecución debió aplazarse durante seis meses debido a negociaciones con los socios extranjeros. Las condiciones climatológicas adversas, y el déficit de materiales y camiones, también retrasaron la inversión.

Para recuperar el tiempo perdido establecieron jornadas de trabajo de 24 horas, lo que les permitirá, según Hernández Pérez, comenzar la producción en el último trimestre de este año.

Protección en línea

En la entrada de la explanada, donde se agrupan las oficinas administrativas, aguardan más de una veintena de trabajadores de Geysel, una de las empresas contratadas para el montaje de la parte eléctrica de la industria. Minutos después pasan a un salón, donde Yodaime Delgado González, especialista en Seguridad y Salud del Trabajo, les explica en detalles los riesgos que corren y las medidas de protección que deben cumplir. Sin esta preparación, nadie puede entrar a la obra.

“Esta instrucción se la damos a todos los trabajadores que nos apoyan”, dice la especialista, quien destaca que entre las 10 reglas esenciales de protección están no acceder a zonas restringidas sin autorización, sujetarse de las barandas al subir o descender las escaleras, respetar las señales y llevar los medios de protección como casco, chaleco y botas de casquillo. “Cuando se labora en una mina a cielo abierto como esta no se puede andar desprevenido”, enfatiza.

Justo Hernández Pérez insiste en la importancia de la capacitación que reciben allí los empleados. “Todos los puestos de trabajo son diferentes y llevan una instrucción particular. Esta es una inversión con gran movimiento de equipos y de acero. Estamos hablando de 25 000 metros cúbicos de estructuras metálicas, más de 15 000 toneladas de acero corrugado, voladuras en las minas, con un alto potencial de riesgo.

A tajo abierto en Castellanos.

Aunque tiene casi 50 años de trabajo en la minería, Guillermo Pérez Carbonell respeta las normas de seguridad al ciento por ciento.

“Nada más que alguien viole una norma, se le repite la instrucción, y si reincide, sale del proyecto. Los hombres que laboran en las alturas tienen que estar amarrados, con todas las reglas de seguridad; de lo contrario no pueden subir. Cuando se detecta a alguien de las entidades contratadas sin usar un medio de protección, se penaliza a su empresa”, asegura el gerente adjunto.

Aunque son muy estrictos con todas las medidas de seguridad, han tenido algunos accidentes de trabajo. En estos casos, manifiesta Jaruzelskis Espinosa Batista, especialista principal de Recursos Humanos, se le paga al trabajador el ciento por ciento del salario, pero pierde el derecho al estímulo en CUC. “En materia de capacitación y prevención somos una empresa líder en Cuba”, resume.

El soldador Guillermo Pérez Carbonell, quien a los 63 años sigue desafiando las alturas, conoce al dedillo las normas de seguridad en su labor. “Ahora estoy soldando en la parte superior de la planta, a nueve metros de la tierra y, como puede ver, estoy protegido hasta los dientes”, dice jocosamente el veterano.

Dada la naturaleza de este proyecto, netamente minero-metalúrgico, el cuidado de la naturaleza se sigue con igual esmero, asegura Estrella Milián Milián, especialista principal para la ciencia, la tecnología y el medioambiente.

A tajo abierto en Castellanos.

Caminos abiertos hacia la presa de colas.

A unos metros de la mina –precisa–, se construyó la presa de colas para evacuar los residuos de la planta, con drenaje soterrado y mantas especiales que eviten la contaminación del suelo y del manto freático, y una capa de 1.5 metros de agua por encima del mineral, lo cual impedirá su oxidación.

En la misma medida en que aumente la producción, indica la también doctora en Ciencias Técnicas e ingeniera en Minas, crecerá el dique de la presa, estimándose que llegue a unos 54 metros. Los residuos que se depositen allí serán encapsulados y mantendrán otros componentes como sulfuro, cobre y bajo contenido de oro, que en un futuro pudieran interesar a otros inversionistas extranjeros.

Sin tregua

De día y de noche, la obra marcha a todo vapor. Cada cual está absorto en una tarea, tanto en las áreas mineras como en la terminación del montaje de la planta. Hay unos 1 175 trabajadores cubanos, de Emincar y otras empresas contratadas, y 63 extranjeros, que forman parte de la asesoría técnica, indica el también licenciado en Economía, Espinosa Batista.

A tajo abierto en Castellanos.

Una veintena de empresas apoyan el montaje industrial.

Entre las entidades participantes están las de Construcciones de la Industria Eléctrica, Eléctrica de Pinar del Río, Nicarotec, Geysel, Mantenimiento a Centrales Eléctricas, Mecánica del Níquel, Asesores en Tecnología e Información, ENIA del Ministerio de la Construcción.

Además, también cuentan con fuerzas constructivas de cinco cooperativas de Varadero y La Habana: Sercons, Comixvar, Deconst, Triple C y Tres C. Igual reciben apoyo de Servisa, Servicios Médicos Cubanos y Sepsa. En total suman una veintena de entidades.

Sobre la retribución salarial, el especialista expone que aplican la Resolución 16 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para empresas mixtas. El salario medio oscila entre 2 050 y 2 100 pesos y, además, existe un sistema de estimulación vinculado a la obra, establecido en las inversiones para disminuir los plazos de ejecución. Quienes trabajan directamente en la producción promedian entre 90 y 100 CUC mensuales, cada uno.

“En nuestra empresa mixta el socio extranjero paga mensual 687.50 dólares por trabajador directo a la producción, que se entregan al Estado, y luego este desembolsa ese monto multiplicado por dos, en moneda nacional”, aclara Espinosa Batista.

A tajo abierto en Castellanos.

Los cooperativistas contratados se destacan por su disciplina y productividad.

Esa forma de pago es válida para todas las empresas estatales que intervienen en la ejecución del proyecto, no así para las cooperativas, las cuales deciden internamente la retribución de sus socios.

Emincar cuenta con 592 trabajadores, de ellos 16 extranjeros y más del 85 por ciento directamente vinculados a la producción. La estructura de dirección es muy pequeña y los regímenes de trabajo, de 12, 10 y ocho horas, con turnos rotativos.

Los vinculados directamente a la construcción y montaje de la planta laboran seis días a la semana, durante 12 horas, y descansan uno. Los que están en la mina, trabajan 14 por siete, una semana de día y otra de noche. Este último régimen se aplicó porque en la zona no había fuerza de trabajo especializada para operar los equipos de minería y debieron contratarlos en Artemisa y en la ciudad de Pinar del Río.

“Cuando cerró la antigua mina Alberto Fernández Montes de Oca emigró la fuerza de trabajo calificada y ahora, con este proyecto, hemos tenido que capacitar a muchos trabajadores, pues la tecnología que estamos montando es única en el país”, amplía el licenciado.

Para cuando comience a funcionar la industria ya tienen formados a 58 operarios de planta, debidamente certificados por la Empresa Geominera de Pinar del Río.

A tajo abierto en Castellanos.

En la subestación eléctrica de la mina continúa la construcción civil.

Sortear enredos

Manuel Soto Velázquez, Eduardo Contrera Bernal y Frank de la Rosa Gómez están absortos en el montaje de unas tuberías en la obra. Ellos son miembros de la cooperativa de Varadero Comixvar, una de las cinco contratadas para agilizar las construcciones.

A la hora de licitar la ejecución civil del proyecto, reconoce Hernández Pérez, las cooperativas salieron ganando ante otros constructores porque sus precios eran más bajos. Uno de los grandes problemas con las empresas estatales, aclara, es que su monto total es alto, sumadas la moneda nacional y la divisa, y nosotros también tenemos que ajustarnos a un presupuesto.

“Ya estamos en otra etapa del proyecto, en el montaje de equipos y estructuras, y sí hemos tenido que recurrir a empresas estatales especializadas, debidamente certificadas, después de negociar mucho tiempo para llegar a un precio razonable”, sostiene el gerente adjunto.

La falta de camiones también puso en aprietos a la inversión en Castellanos. “Las transportaciones –precisa Espinosa Batista– fueron el talón de Aquiles de la ejecución civil, porque estaban el árido y la gravilla, pero no había cómo traerlos de Consolación del Sur y Guane, hasta que se decidió que la Empresa de Transporte de Cienfuegos asumiera la tarea”.

A tajo abierto en Castellanos.

La línea de 110 kv. de la UNE, es una de las inversiones complementarias dentro del proyecto.

Al detalle

Los mecánicos Yordis Gelis Hierrezuelo y Luis Bell Hechevarría ajustan cada tuerca de la estructura de acero donde se realizará la remolienda del mineral. Muy ocupados también están los hombres de la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas (EMCE), colocando los soportes de las tuberías de agua que alimentarán el proceso metalúrgico.

La planta cuenta con un área de trituración primaria, donde se depositará el mineral, que de ahí pasará a través de las bandas transportadoras hacia otras dos áreas, de trituración secundaria y molienda. Tiene que salir bien fino, con un espesor de entre 20 y 30 micras (una micra es la milésima parte de un milímetro), sostiene Hernández Pérez.

Una vez triturado así, llega a la línea de flotación del plomo y los residuales que quedan pasan a la de flotación del zinc. Los demás minerales sobrantes son trasladados por tuberías hacia la presa de colas. La fuente de abasto de agua es la presa Nombre de Dios.

La nueva planta tiene capacidad para procesar casi 4 500 toneladas de mineral cada día. El montaje debe terminar el 30 de junio y el 1° de julio comenzará la fase de puesta en marcha, que durará hasta septiembre; en el último trimestre estará de lleno en la fase de producción, asegura el gerente adjunto.

El directivo insiste en la importancia del proyecto para el desarrollo minero en Pinar del Río y puntualiza en las cuatro inversiones complementarias del proyecto: la línea de 110 kv. de la Unión Nacional Eléctrica (UNE); la planta de agua potabilizadora; la reparación capital del puerto de Santa Lucía, con 4.5 metros de calado y la reparación capital de la presa Nombre de Dios, las cuales benefician a las comunidades de Minas de Matahambre y Santa Lucía.

Esta inversión también generará nuevos empleos. Una vez terminada la planta laborarán allí unos 500 trabajadores y se crearán otros puestos de trabajo de manera complementaria.

A tajo abierto en Castellanos.

La excelente alimentación y las condiciones de trabajo favorecen los altos rendimientos de la fuerza de trabajo.

Las manecillas del reloj marcan el mediodía. Los hombres recesan en sus trajines y enfilan hacia el confortable comedor donde los espera un menú que bien compite con el de cualquier restaurante de lujo. Hasta una taza de aromático café Cubita pueden degustar los comensales.

Los tajos en la mina se paran también. Mientras, la inmensa báscula aguarda la llegada de los primeros camiones cargados de mineral a la entrada principal del Proyecto Polimetálico. Más allá, dos kilómetros abajo, el barco Castellanos I se mece suavemente sobre las apacibles olas de la bahía de Santa Lucía.

 

A tajo abierto en Castellanos.

La reparación del puerto de Santa Lucía y el trasiego del barco Castellanos I aligeran los costos de la inversión.

Ciclos mineros

Según los especialistas, los proyectos de la industria minera se caracterizan por ser altamente riesgosos, y por requerir grandes volúmenes de inversión y lapsos prolongados para recuperar el capital invertido.

Los proyectos mineros generalmente se dividen en dos etapas, una de exploración y factibilidad, y otra de construcción y explotación.

La primera consiste en la determinación de la factibilidad técnica y económica del proyecto, desde el momento en que se descubre el mineral. Comienza con la prospección y perforación del yacimiento para determinar la calidad o contenido del mineral y estimar su volumen. Es también llamada de “riesgo minero” y puede durar hasta más de una década, según la magnitud del proyecto.

La segunda comienza al terminar el estudio de factibilidad y requiere grandes montos financieros. Entre dos y cuatro años se estima el tiempo necesario, hasta llegar a la fase de producción. Se le conoce también como “negocio minero”.

Los precios del metal en el mercado internacional y la eficiencia del proyecto incidirán en la recuperación de la inversión.

 


Delia Reyes Garcia

 
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