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Publicado el 18 Junio, 2017 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

Padres ausentes

Dos especialistas cubanos de la Salud que este Día de los Padres están fuera de Cuba, en cumplimiento de la importante misión de salvar vidas, ofrecen declaraciones a BOHEMIA. Son ellos, Rodolfo Arozarena Fundora, otorrinolaringólogo en el Hospital Hermanos Ameijeiras –hoy en Trinidad y Tobago-, y José Ramón Yie Moncada, fisioterapeuta y rehabilitador en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Amalia Simoni, de Camagüey. Labora en Haití
Padres ausentes

El licenciado José Ramón Yie prepara a las madres para que contribuyan a la rehabilitación de sus hijos.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: Cortesía  de los entrevistados

Israel Rojas, voz principal y director de Buena Fe, me confesó en una conversación reciente cuánto disfruta a sus tres hijos, desde el mayor que ya tiene 16 años, hasta la bebita recién nacida, pasando por la gorda de su corazón que tiene cuatro. Los consiente, y el amor se le desborda cuando habla con ellos, porque ese es un cariño que le llena el alma.

Como el artista, hay en Cuba miles de ingenieros, arquitectos obreros, hombres de la tierra y científicos que aman de igual manera a sus hijos, sobrinos y nietos. Pero esta vez merecen nuestra especial atención los trabajadores del sector de la salud que en más de 60 países del orbe laboran en la importante misión de salvar vidas. Están ausentes del hogar este día, por una noble responsabilidad y porque en esos lugares han ganado el corazón de otros “hijos”.

Rodolfo Arozarena Fundora es médico Especialista en Otorrinolaringología. Tiene 50 años y trabaja en el Hospital Hermanos Ameijeiras. Esta es su segunda misión –la anterior fue en La Gambia, entre 2001 y 2003-; esta, como integrante de la brigada médica cubana que colabora en Trinidad y Tobago, comenzó en 2014 y está punto de concluir. Es de La Habana, específicamente, del Barrio de Cayo Hueso

José Ramón Yie Moncada, es Licenciado en Terapia Física y Rehabilitación. Tiene 41 años. Trabaja en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Amalia Simoni de Camagüey. Esta es su primera misión. Comenzó hace 24 meses, y está ubicado en el Departamento Centro, comuna de Hinche. Haití.

¡CUATRO DOCTORES AL TIRO!

Rodolfo Arozarena Fundora.

En la casa del doctor Arozarena todo el mundo optó por la Medicina. Niurka, la esposa es pediatra; Ivette, la hija mayor, que tiene 27 años y Odette, la más pequeña, de 25, son residentes de Medicina General Integral, en Centro Habana. Entonces, es fácil deducir que a las sobremesas les acompañen los análisis  de algunos casos, en virtud de escuchar a las voces expertas o los aportes de la juventud.

Explica el doctor Arozarena que, a diferencia de Cuba, donde hay consultas para adultos y para niños –Pediatría-, allí el especialista brinda sus servicios a ambos, por lo que los pequeños también son objeto de su atención. Entre los pacientes que ha atendido la brigada médica en Trinidad y Tobago, más de tres mil son infantes.

-¿Es muy exigente el trabajo ahí?

– Sí, de alto nivel, con la complejidad del idioma inglés. Son muy exigentes en ese aspecto. Todos los integrantes de la brigada fueron seleccionados previamente por su currículo y dominio del idioma.

-¿Cuáles son los principales problemas de salud que se aprecian?

-Esta es una colaboración diferente el país tiene un nivel de salud de amplia cobertura con vacunas y otras atenciones. Nuestra labor es especializada en las salas de terapia en servicios de oncología servicios quirúrgicos en la atención hospitalaria y en la comunidad en los centros de salud o Health Center integrándonos a los equipos de salud

“En los niños predominan las enfermedades respiratorias agudas, como el asma; también periodos de enfermedades diarreicas. En adultos, la diabetes, la Hipertensión arterial, la obesidad y las enfermedades renales la mayoría con patrones crónicos no transmisibles.

“Además, han existido brotes de Dengue Chikungunya y Casos aislados de Zika como patrón epidemiológico”.

Padres ausentes

El doctor Rodolfo con su familia, durante unas vacacionesen La Habana.

-¿Añoranza por sus hijas en este día?

– Sí, por supuesto que quisiera estar al lado de la familia. Pero me reconforta esa sensación indescriptible de que estoy cumpliendo con un deber y con la solidaridad. Ayuda  mucho la comunicación desde ambos lados: eso es vital, como el aliento en los momentos en que te atrapa el ´gorrión´. Saber que la familia, a pesar de nuestra ausencia, se mantiene bien es un alivio.

“Quiero aprovechar esta oportunidad para felicitar a todos los padres de mi familia: Isaías Barbosa, Rubén Arozarena, mi hermano; Jorge Luis Domínguez, y a todos los padres de los hospitales Calixto García, Salvador Allende y Hermanos Ameijeiras, y a todos los padres que se encuentran cumpliendo misión internacionalista”.

 

JOSE, EL PAPÁ DE KARLITA

En otra parte de la geografía caribeña labora José Ramón Yie Moncada, el papá de Karla Daniela, la niña de 11 años que estudia en la escuela Primaria Josué País García de la ciudad de Camagüey, y esposo de Leidys Grisel Martínez Salcedo, quien trabaja en el Policlínico Rodolfo Ramírez Esquivel, de la misma ciudad, donde es especialista en Medicina General Integral.

Padres ausentes.

Al centro, José Ramón, con otro compañero de brigada y las monjas que ayudan en los Centros de Salud.

Aun sin hacerle la primera pregunta, comienza:

– Mi esposa cumplió misión en Venezuela, nuestra beba tenía tres añitos; por consiguiente, me correspondió quedarme con Karlita en Cuba. En esa etapa ya le ponía los pañales con los ojos cerrados –sonríe- y resulté destacado a nivel de barrio en que a peinados respecta. Fué una etapa que aunque lejos de su mami considero hermosa

-¿Echas de menos a la niña?

-¡Claro! Ahora, ya usted sabe, estoy loco por regresar para abrazar a mi hija. Me siento orgulloso de ella en todos los sentidos, es una magnífica estudiante y ha obtenido resultados satisfactorios.

“Son tantos sentimientos que se agolpan en mi pecho: nostalgia, felicidad… la proximidad del retorno para interactuar nuevamente con ella. Porque separarse de los hijos es muy difícil; nos provoca una tristeza extrema, pero hay que vivirlo, para poder contarlo, describirlo

“¿Y sabe algo? Siento una alegría inmensa al saber a mi hija en Cuba. Aquí he visto

“Cosas que me parecen inverosímiles: niños descalzos, desnudos, enfermos, obligados a trabajar por su sustento… niñas de pocos años, cocinando, sin poder ir a la escuela, debido a la carencia de sustento de sus padres.

“Por eso me siento orgulloso de mi país, amo mi trabajo y cuando atiendo a un niño, lo hago como si fuera mío. Y en sus caritas se dibuja la alegría, al poder sentir que alguien los trata como seres humanos, y se interesa por ellos alguien por fin se interesa por ellos”.

-A propósito, ¿cuáles son las patologías más frecuentes?

-Parálisis Cerebral en el Infante, retrasos en el desarrollo psicomotor, accidentes cerebrovasculares, asociados a uno de los factores de riesgo más frecuentes aquí: la hipertensión arterial. También la accidentalidad, que constituye uno es los principales problemas, y causa diariamente, una gran cantidad de muertos, a los que se les suman los lesionados, con fracturas y traumatismo severos

Atención a una niña Síndrome de Down.

-¿Qué hacen para apoyar en este sentido?

-Mucho trabajo preventivo, pero eso por sí solo no resulta. Como parte de nuestras estrategias de trabajo, sobre todo en el caso de los niños con discapacidad, vinculamos a las madres, dos días por semana, a la aplicación directa de los tratamientos para que los hagan ellas mismas, bajo nuestra observación y dirección.

“Las preparamos para que formen parte directa en la rehabilitación de sus hijos y les estimulen los reflejos, empleando diferentes tipos terapias; por ejemplo, el balón terapéutico”.

-¿Cuáles son las experiencias que te ha aportado la misión?

-La principal, la más importante es la de valorar mucho más a nuestra Revolución y al Sistema de Salud que tenemos en Cuba.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo