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Publicado el 28 Julio, 2017 por ACN en Nacionales
 
 

El arte de crear con hierros (+ fotos)

Yohan Romero Pérez ya tiene 39 años de edad, pero mantiene el mismo espíritu del adolescente inquieto que se hizo chapista, carpintero ebanista, soldador, y hoy labora en cuanto oficio resulte necesario para producir bienes materiales a favor de la sociedad
El arte de crear con hierros.

Prensa para elaborar ladrillos de cemento de alta calidad.

Por ISRAEL HERNÁNDEZ ÁLVAREZ

Fotos: OSCAR ALFONSO SOSA

Desde niño, Yohan Romero Pérez lleva muy adentro las ansias de saber, investigar e inventar; por ello en su infancia desarmaba los carritos de juguetes y trataba de articular sus piezas al estilo de un rompecabezas.

Siempre me ha asaltado la curiosidad y eso me ha ayudado a hacer cosas, a resolver problemas, expresó a la ACN sentado sobre un montón de hierros viejos que adquirió del otrora centro de acopio de limpieza de caña situado en la Cooperativa de Crédito y Servicios Simón Bolívar, en los alrededores del poblado de Yaguajay.

Ya tiene 39 años de edad, pero mantiene el mismo espíritu del adolescente inquieto que se hizo chapista, carpintero ebanista, soldador; y hoy labora en cuanto oficio resulte necesario para producir bienes materiales a favor de la sociedad.

“Me gusta mucho hacer siempre algo nuevo, y le confieso con toda sinceridad, lo que nunca me gustó fue estudiar, por eso dejé la escuela en noveno grado. Después que terminé el Servicio Militar General fui a La Habana y allá me contraté en la Agencia Peugeot.

Yohan Romero Pérez muestra uno de los ladrillos de cemento de alta calidad que elabora la brigada que él dirige.

“Me gané la confianza del gerente español de esa agencia, quien me propuso trabajar en España y allá fui; estuve cinco años y regresé a mi terruño, y aquí me puede ver al frente de esta pequeña brigada de construcción perteneciente a la Unidad Administrativa de Yaguajay, de la Empresa de Producciones Varias (EMPROVA) en la provincia de Sancti Spíritus”.

La imaginación e inteligencia de Yohan han facilitado la invención de artefactos e instrumentos de trabajo a partir de elementos de desechos, de lo cual son testigos la mezcladora de áridos para hacer bloques de hormigón y las máquinas de bloques, de ladrillos prensados y de malla perle.

Cada vez que el Grupo Nacional del Programa de Producción Local de Materiales de Construcción visita al territorio espirituano se interesa por la labor de este inventor, a quien ya elogiaron por haber hecho, además, un rústico molino de piedras para producir gravipolvo y talco fino con destino a la fabricación de bloques y de ladrillos prensados, principalmente.

También de su ingenio es la “palita”, realizada a partir de un añejo tractor de su padre, para abastecer de árido el mencionado molino, el cual facilita la elaboración de tanques de agua, reciente línea de producción de esta brigada, compuesta por seis integrantes de la EMPROVA, en el norteño municipio espirituano.

Varios muebles salidos de las manos de este joven hoy pueden verse en instituciones yaguajayenses y en otros sitios de la geografía espirituana, y para ello construyó una limpiadora, cuyo proceso abrasivo deja como nuevos los oxidados tubos con que elabora mecedoras, mesas, sillas y otros objetos de utilidad.

La creatividad de Yohan no se detiene, y ahora se propone hacer una ponedora de bloques, con el objetivo de duplicar las mil unidades que actualmente ven la luz en su pequeño, pero eficiente taller.

“Estoy trabajando constantemente en esa idea, la que pienso hacer realidad dentro de dos o tres meses a lo sumo”, afirmó con una sonrisa a flor de labios porque ya casi está en la mano, al decir de algunos de sus compañeros, quienes se sienten muy bien en esa estructura productiva, en la que se consideran una familia.

Esta unidad comercializadora fue edificada, en menos de dos meses, por ese colectivo que se hace sentir en Yaguajay.

Raquel Pérez López, directora de la Unidad Administrativa de la EMPROVA en Yaguajay, aseguró que no existe tarea, por difícil que sea, que se le asigne a esa brigada y ellos dejen de cumplir.

Ellos, expresó Pérez López, construyeron en menos de dos meses la tienda donde ofertamos a la población nuestros productos, cuyos valores por concepto de venta superan, mensualmente, los 200 mil pesos en moneda nacional.

También, en breve tiempo, echaron a andar la carpintería de la funeraria, entre otras encomiendas que han cumplido, siempre con entusiasmo y buen humor, lo que se expresa a través de su ocurrente lema de “Píquiti, paquití, pon”.

Para los Yohanes, como les llaman en Yaguajay, la vida está llena de retos y dificultades, pero ellos saben vencerlas con voluntad, por eso, como afirmó su jefe, seguimos haciendo cosas en el arte de crear con hierros.  (ACN).


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