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Publicado el 19 Julio, 2017 por ACN en Nacionales
 
 

¡Merci…! ¿Café?

Así es como cariñosamente la llaman los vecinos. Ella se levanta todos los días de lunes a sábado a las cuatro de la madrugada, y ya a las cinco está arañando la calle hasta la media mañana. Luego en la tarde, pasada la una, se incorpora en otra sesión de trabajo, pero menos ardua
¡Merci…! ¿Café?

Comenta, medio en broma, medio en serio, que “a veces remoloneo un poco y empiezo más tarde porque así ya la gente está despierta y puedo saludar y hablar un poquito”. A ella le entusiasman los saludos mañaneros.

Por MANUEL ALEJANDRO HERNÁNDEZ BARRIOS

Foto: OTONIEL MÁRQUEZ

Serafina Hernández Rodríguez empezó a limpiar su mundo desde muy temprana edad. Agarró su primer escobillón en 1987, y desde entonces no ha dejado de barrer. Su filosofía, el sentir común; su meta, el bienestar social; su vicio, el café.

Merci, como cariñosamente la llaman los vecinos, se levanta todos los días de lunes a sábado a las cuatro de la madrugada, y ya a las cinco está arañando la calle hasta la media mañana. Luego en la tarde, pasada la una, se incorpora en otra sesión de trabajo, pero menos ardua.

Comenta, medio en broma, medio en serio que “a veces remoloneo un poco y empiezo más tarde porque así ya la gente está despierta y puedo saludar y hablar un poquito”. A ella le entusiasman los saludos mañaneros.

Recibe un par de guantes cada seis meses y el escobillón se lo cambian a cada rato. Se adorna con un pañuelo en la cabeza, se cubre bien todo el cuerpo. Calza botas de gomas o de material, en dependencia de la lluvia y el estado del tiempo, y luce, además, una prenda que le cubre la boca y la nariz protegiéndola de posibles infecciones o de alguna fetidez.

Lleva en su carro de hierro dos sacos para echar todo lo que recoge y lo maneja con la destreza que forja la experiencia. Es como si Merci en vez de salir a trabajar saliera a pasear.

No es que el trabajo de un barrendero sea aburrido, sino que es socialmente útil; y en Candelaria, los pobladores han ganado conciencia al respecto y respetan la labor que hacen hombres y mujeres como Serafina, quien ha sido reconocida muchas veces, y nunca suficientes, por la Asamblea Municipal del Poder Popular, y por la circunscripción que atiende.

Por el esfuerzo que realiza desde hace 30 años y por la calidad de su trabajo, ella es la encargada del casco urbano, unos cinco mil 500 metros cuadrados que integran el parque y las principales instituciones políticas y de gobierno locales.

Todos quieren que sea Merci quien barra su avenida, aunque de ella los demás trabajadores del sector de comunales de Candelaria han aprendido que la sistematicidad y la entrega hacen valedera su labor, por eso bien pudiera nombrarse a Candelaria municipio destacado en el cuidado y mantenimiento de la limpieza en la provincia de Artemisa.

“Los días de fiesta son los peores, por el reguero que se arma, pero yo me levanto a las tres para que cuando salga el sol sea menos la faena y para que la basura no se acumule”, cuenta Serafina, una mujer que ha logrado con su espíritu jovial, su carisma de veinteañera, la dedicación y el respeto por los demás, ganarse más de un buche de café todas las mañanas cuando sale a limpiar el mundo que comparte con los demás.   (ACN).


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