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Publicado el 16 Agosto, 2017 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

ANTONIO MOLTÓ: Salir todos los días a conquistar al público

Es una premisa para el ejercicio del periodismo, según este hombre de larga vida en el sector. Luego de que recibiera la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo conversamos largamente. Ofreció sus puntos de vista en torno al periodismo y otros asuntos de actualidad. El significado de la Réplica… Su vocación eterna: enseñar. La amistad. El debate
Salir todos los días a conquistar al público.

El optimismo y la alegría distinguían a Moltó. (Foto: escambray.cu).

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: YALENIS FIGUEREDO Y EDUARDO LEYVA

I

Tal vez si se hubiera dedicado al sacerdocio lo hubiera hecho muy bien, por esel don de dar confianza a la hora de comunicarse. Tremendamente activo siempre; un incansable generador de ideas, de iniciativas que, a veces, quienes le rodean piensan que son irrealizables, pero les convence con sólidos argumentos. Antonio Moltó Martorell, siente tanta pasión por su trabajo, que cada día, al salir de su casa es como si tuviera en su punto de destino a un público al que es necesario conquistar.

Luego que recibiera la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo conversamos largamente. Ofreció sus puntos de vista en torno al periodismo y otros asuntos de actualidad.

I.I. Siempre afirma que no quiere hacer de su vida un asunto mediático, pero el hecho de estar tan vinculado al periodismo y a los profesionales del sector lo involucra en cuerpo y alma, lo hace una figura pública de este sector, no solo en Cuba, sino internacionalmente. ¿Cómo llegó al periodismo,  esa profesión tan similar a un virus incurable para quienes la aman de verdad?

A.M.- Creo que lo traía dentro. Mi padre tenía muchos amigos afiliados al Partido Socialista Popular (PSP), que iban a la casa a jugar dominó, tomar café, conversar…, y siempre le decían que yo era un buen comunicador. Al triunfo de la Revolución me propusieron para la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución.  Preguntarás qué tienen que ver los CDR con el periodismo; es algo que yo jamás olvidaré. Fue mi arrancada, mi buena arrancada, en la pista caliente, entre la población, sus tristezas y alegrías, sus éxitos y frustraciones,  en el romance de la gente con un nuevo proceso que nos hacía importantes a todos.

“Viví la tragedia de la falta de abastecimientos, de la falta de espacio, del peso terrible de la discriminación racial y la discriminación social; conocí los barrios marginales y las prostitutas, no como cliente, sino con una visión rectificadora, junto con otros compañeros.

“El Partido me convocó como charlista. Comencé a dar conversatorios por toda la ciudad de Santiago de Cuba. Era algo que a mi familia –como a otras miles- nos tocaba muy profundo, porque mi padre fue albañil, trabajador de Obras Públicas; laboró por cuenta propia, cargó sacos en los muelles…, hizo de todo para mantener a la familia de manera decorosa. Al triunfar la Revolución lo nombraron jefe de reparaciones de los centros escolares de Oriente, que pertenecía a la Dirección de Educación…”

I.I. Pero aún no me ha respondido la pregunta. ..

A.M.-Te hago toda esta historia para que sepas que todo eso marcó mi vida significativamente, porque yo en el periodismo no hago nada, si no pienso desde el pueblo, porque la Revolución se hizo para resolverle los problemas al pueblo; las instituciones existen para resolverles los problemas al país; el Partido lo representa en carne, cuerpo y alma, y es el líder y arrolla a todo el que se oponga a ese desarrollo del programa de la Revolución. Al organizador del Partido en la provincia de Oriente, Osmel Pozo,  lo nombraron delegado del ICR y me pidió que fuera a trabajar en él en la radio. Y acepté

I.I.- ¿Cómo comenzó?

-En el noticiero.  De periodismo no sabía, pero enarbolo la idea martiana de que el periodismo es una misión. Cuando llegué a la Redacción encontré a seis notables periodistas: Ramírez  Nilsen, Salazar Caballero, Ernesto Meldialdea Cañizares, Sonia Franco, Ruperto Pérez López –quien fuera torturado por esbirros de Fulgencio Batista- y Carlos Selva Yero, mi maestro. Podían escribir para el periódico y para la radio.

“Introdujimos mesas redondas para discutir problemas -siempre he considerado que las cosas hay que lidiarlas con el oído pegado a la opinión del público, y con su participación-, realizamos noticieros móviles; conseguimos unos aparatos de control remoto y todos los días salía el noticiero desde un municipio diferente. Íbamos a hacer las noticias al lado de las personas, en sus propias voces en las plazas de los pueblos. Después pasé a dirigir la emisora CMKC. Más adelante se creó el canal Tele Rebelde, en Santiago, y un tiempo después asumí su noticiero, junto con los de la radio”.

I.I.-Salvando la diferencia, ¿lo hacía con el mismo criterio de la radio?

-Mi tónica siempre ha sido estar pegado a la realidad, y haciéndoles saber a los representantes de las instituciones que si ellos están ahí es para servir a este público, y si no sabes cómo se llama el público al que vas a servir, averígualo, vincúlate a él, porque en él está la esencia. La Revolución triunfó por el apoyo popular y por el compromiso popular.

I.I. ¿Tenían retroalimentación?

A.M.-Mucha. No concibo el trabajo dirección de un medio de prensa, sin tener en cuenta la retroalimentación, y si no se ordenan los procesos para que siempre, el más humilde de los redactores de un boletín noticioso sepa que su horario es el más importante, por las personas que lo escuchan. Ante eso hay que tener un elevado sentido de responsabilidad y la pasión. Nada se torna más aburrido que cuando se pierde la pasión del discurso y del empeño; hay que salir todos los días como el que va a ganar la pista en el más importante certamen. El agotamiento no funciona en el periodismo. El cansado vaya al banco y trate de recuperarse, si puede. Hace mucho daño el discurso soez, la repetición cansona, el enfoque igual de problemas diferentes.

II

En el objetivo de hacer dinámico el trabajo y conseguir que  los oyentes, televidentes o lectores reflexionen acerca de cómo aborda la prensa sus problemas, cuenta Antonio Moltó: “Hicimos un programa Hablando Claro en Radio Rebelde, y llevamos el tema de lo que está sucediendo con las violaciones de las reglas urbanísticas, y la adopción de las medidas con los infractores, por parte de las Direcciones de Planificación Física, El que ha incurrido en el delito de cohecho, el inspector de la Dirección de la Vivienda que se dejó sobornar para no volver a ese lugar que dejó que la indisciplina creciera, qué va a pasar con él, qué parte de la multa tendría que pagar.”

Resulta un análisis fuerte, pero es así como se deben tratar los temas hoy.  Por eso le pregunto:

I.I.-A propósito, ¿qué importancia le concede al debate en el periodismo?

Salir todos los días a conquistar al público.

Entrega del Premio Nacional de Periodismo José Martí a Armando Hart Dávalos, director del Programa Martiano, en el Momerial que lleva el nombre del Héroe Nacional cubano, en la Plaza de la Revolución, en febrero último.

A.M.-Es la vía que estableces en el discurso periodístico para confirmarle al otro que es tenido en cuenta para el análisis de un asunto, porque nadie hace como un espectáculo de circo. No me imagino un programa de televisión que sea una suerte de show en el  que me preocupe más por la imagen que voy a proyectar que el interés o la razón del tema a abordar. ¿Qué sentido tendría que yo dijera que el salario no alcanza, que la vivienda tiene problemas y el transporte,  también? Vamos a debatirlo, pero con todos sus pormenores, para cumplir verdaderamente nuestra misión.

“Alguien me dijo en una Mesa Redonda de un canal de provincia que había llevado a un tipo contra la pared y cuando le pregunté a quién, me respondió que el funcionario del Poder Popular y le dije entonces que ese funcionario y él tenían que estar por lo mismo, lo que ocurre es que ese periodista tiene que ser ético y profesional, y conservar la distancia de acuerdo con la jerarquía del interlocutor. Pero es preciso saber cuándo no tiene sentido debatir un tema. En todo caso, insistir para que se discuta y se resuelva, porque la prensa no es la que tiene la varita mágica para resolver los problemas.”

I.I.- ¿En qué momento se encuentra el periodismo cubano?

A.M.-Esa pregunta me gusta hacérmela desde Cuba, porque el periodismo que hacemos es sobre Cuba, para defender a Cuba. Dicho así y muy brevemente, el país está viviendo uno de sus momentos más profundos y definitorios. Esto puedo sonar a frase hecha, ya escuchada, pero yo exhorto a pensar que el país está haciendo cambios profundos; está rectificándose sin negarse y confirmando que solo por la vía del socialismo seguiremos manteniendo bandera, independencia, dignidad  y patriotismo. El que se atreva a coquetear con otras tendencias sabe cuál es el precio.

“En el mundo hoy la gente está hastiada  de los políticos que prometieron  y nunca cumplieron, está obstinada de la corrupción. El descrédito de los partidos políticos es muy alto y se está produciendo a escala de la sociedad  una organización, desde la sociedad, para provocar cambios. Yo digo que la opinión pública es la prensa más importante., que usa todos las vías y medios: los Indignados, los recursos tecnológicos, todo eso para comunicar sus ideas y para confirmar que los estilos y formas anteriores de conducción social y política de los pueblos ya fracasaron; que la vía del capitalismo como solución de vida para el ciudadano común fracasó. Hay que buscar las vías alternativas. Y ahí es donde nosotros tenemos que ser muy inteligentes, no aparecer ahora como que tenemos toda la magia de la solución, porque la solución es bien compleja.”

I.I. Y que cada cual, a nivel global,   lleve a cabo ese cambio según sus propias características…

A.M.-¡Está claro! Para entender ese fenómeno, nadie puede sustituir a la prensa. Imagínate por un día -24 horas- un apagón, en el que enciendas la radio, todo oscuro, hagas lo mismo con el televisor y suceda igual… ¿Cómo te enteras de los que dice el Primer Secretario del Partido Comunista, el líder, el científico, el otro y el otro…? ¿Cómo te enteras o formas parte del asunto?

“Habría que hacer una especie de apagón imaginario, teniendo preparado el alumbrón,  que no es un alumbrón de gangarrias, ni de lentejuelas,  sino el alumbrón para que la gente que no vio hasta ahora estos y aquellos valores o defectos, los aprenda en un proceso de participación, donde los conceptos y la ideas de democracia tienen que instalarse para que todo sea una especie de ejercicio lúdico, una construcción en la cual participamos colectivamente.

“Usted no puede pretender que vaya a cautivarnos y movilizarnos una reunión aburrida del barrio, donde el delegado de la circunscripción venga a contarle los avatares que tiene el municipio o la provincia y los baches que existen y no se han podido resolver. Ese enfoque hay que cambiarlo, porque la rendición de cuentas se trata de un encuentro para construir y buscar nuestra participación con todas las potencialidades que tenemos en el barrio, donde vive el pelotero de Industriales, el trabajador de Servicios Comunales, el científico…, todo el mundo.

“A veces es penoso cómo ante la enorme posibilidad que nos brinda la Revolución, ese acontecimiento, que no es más que la concreción de nuestros conceptos de democracia, se queda en una relación de personas sin rostros y sin nombres. Y la prensa tiene que llamar la atención sistemáticamente sobre eso.”

III

Salir todos los días a conquistar al público.

El mundo está cambiando; Cuba está cambiando o perfeccionando su modelo económico, en un esfuerzo que involucra a los dirigentes políticos, de la administración y al pueblo en su conjunto. Los periodistas, llamados a acompañar esta nueva batalla, decisiva para el futuro, saben la connotación de ser certeros en el ejercicio de la profesión y tener ojos avizores para advertir acerca de vicios y deformaciones que puedan tratar sobrevivir en las nuevas circunstancias. Tal es. Yo inquiero:

I.I.-Y para poder alertar certeramente, sin superficialidades, ni compromisos que violen los principios éticos, ¿qué más deben hacer los periodistas hoy? ¿Considera usted que el personal periodístico tiene toda la preparación requerida?

A.M.-Este es un proceso de aprendizaje, en que los periodistas también estamos aprendiendo. Unos compañeros del sector, como cualquier otra especialidad, han asumido el reto y están dando un aporte significativo; a otros nos está costando trabajo, porque nos acostumbramos a un sistema, a un método, a un estilo de comunicación ya caduco. Lo que hay es que darse cuenta –cuando te decía lo del apagón- hasta dónde no me funciona. Por ejemplo, si hago estudios y veo que hay publicaciones dirigidas a determinados sectores a los que no les interesa, ¿para qué la tengo? No quiere decir que se empiece a hacer concesiones y se  llenen de banalidades los contenidos para lograr una comunicación. Hay que ser profesional.

“Es el gran reto que tenemos todos. Así que nadie se ruborice porque un medio de prensa, con el látigo y el cascabel- le haga el señalamiento oportuno para corregir una tendencia negativa que le puede causar daño a la sociedad y a su capacidad de rectificación.”

I.I.-¿Qué opinión le merecen esas personas que cuando se sienten criticados por la prensa es como si alguien quisiera demolerlos?

A.M.-A los cubanos no nos gusta la crítica. Tiene que haber una pautación, que no es únicamente de la prensa. Tiene que cambiar el Partido, tienen que cambiar las instituciones, tiene que cambiar la población y tenemos que cambiar los periodistas, por supuesto.  El cambio en las maneras de hacer,  el impacto que ejercen sobre la comunicación las nuevas tecnologías…

“Lo más rico que tiene esto es que para todos se convierte en una obligación importante, si precisamos lograr la comunicación. La institución que está concibiendo algo que pueda ser de interés público, desde que lo está acordando como resolución tiene que saber que un factor insustituible en todo lo que vaya a hacer para convertirlo en realidad –a partir de ser una política del Estado- es la prensa.

“Es preciso hacer como el mago, que todos se pregunten de dónde sacó esa carta, y les guste. Esto no significa hacer magia, pero creo que esta imagen es valida, por devenir reto permanente a la creación. Es tanto lo que aún tenemos por hacer, sobre todo prepararnos siempre para explicarle a la población los asuntos bien complejos, de cambios para mejorar.

“La nación cubana está en una situación de crisis, una crisis que está siendo gobernada…”

I.I.-¿Gobernada? ¿En qué sentido?

A.M.-Cada vez que uno lee la nota de prensa de la reunión del Consejo de Ministros,  generalmente, coincide con el tema abordado y valora que el Gobierno se reúne para ocuparse de lo que le atañe. Esa es la primera lectura. Y para ocuparse de eso ha tomado estas medidas, y no admite ni el coqueteo, ni la indisciplina, ni el relajo, y es muy firme con el que tiene responsabilidades y misiones que cumplir. Entones uno dice: ‘le doy el crédito a este Gobierno; puede contar conmigo, yo me siento un actor y un partícipe de este proceso de cambios’.

“Pero eso también depende de conocer,  de cómo lo diga. Si usted mantiene eso en secreto y la gente no se entera de nada, cuando se pasa tres horas en una parada de ómnibus, se pregunta  ‘¿quién se ocupará un día del transporte?’. Sin embargo, cuando usted ve que hay 60  ómnibus de la terminal esta y 40 de la otra y llegaron las piezas del YUTONG…; en fin, que se reanima el transporte, sabe que eso forma parte de una política del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Eso hay que saber cuándo y cómo se dice, además, hacerlo bien.

IV

Entramos ahora en un plano, en que se habla más de la familia y su influencia, desde la bondad que puede distinguir a un individuo, hasta los peores sentimientos: porque ella incide en todo. Por lo general un hombre es el resultado de la formación que le han dado desde la cuna; también influyen las instituciones educacionales, pero la familia es lo primero. Y Antonio Moltó siempre tiene algo que ofrecer.

I.I.- ¿Por qué esa vocación de enseñar, de darse para que los demás aprendan,  propiciar el intercambio, no quedarse con los conocimientos para sí, y facilitarles ideas,  herramientas para emplearlas en un mejor periodismo?

-Tal vez porque muy temprano tuve la intuición, sin explicármelo, como lo razono hoy,  del significado adverso que tenía la ignorancia: algo terrible. No hay peor calamidad social y de todo tipo que la ignorancia. Creo que en esa vocación influyó la importante presencia en mi familia de personas vinculadas a la enseñanza, a pesar de no tener nada material, ninguna gangarria, ninguna lentejuela, porque éramos personas muy humildes, sí teníamos una riqueza espiritual muy grande.

Salir todos los días a conquistar al público.

El amigo que siempre estuvo presto a servir a quien le necesitara.

“En la medida que pasan los años y uno va conceptualizando ese asunto,  alrededor de la cultura, agradece –y tú conoces que soy un fidelista furibundo-, todo el aporte que el Comandante en Jefe ha hecho a la cultura, para lograr el pueblo que tenemos: folclórico, diverso, complejo, contradictorio…,  todo lo que se quiera,  pero con un pensamiento elaborado, algo socialmente adquirido y producto del buen aprovechamiento de las opciones educacionales, errores aparte,   de nuestro sistema educacional.

“Durante los años más duros, cuando se desmerengaron los países socialistas, y estaban los de ‘allá’  con las maletas preparadas porque en tres días esto iba a volar esto en pedazos, Fidel abogaba por salvar la cultura, y hemos celebrado unos congresos…; primero el de la UNEAC y después el de la UPEC, el VII, del cual salió todo el programa que se hizo para rescatar los museos, las galerías, toda la obra tangible y el recuerdo y la semilla adonde tenemos que volver una y otra vez.

“Ahora, reposo por enfermedad, dispongo de más tiempo para la lectura y  veo con satisfacción cómo el Instituto del Libro lleva a cabo una política para hacer y convertir en libros textos que en algún momento no tuvieron espacios porque las condiciones no estaban maduras, como hoy, cuando somos una sociedad más culta.  Hoy nos podemos dar el lujo de traer un libro sobre las últimas luchas de Lenin, enfocar con toda la controversia que supone el surgimiento de una revolución, que es un parto fantástico, un parto social, que no deja de ser un hecho cultural. Todo eso forma parte de la defensa de la cultura, que es la defensa de la identidad.

“Si tuviera una segunda y una tercera vida, la consagraba a eso, y entiendo, sobre todo al el periodismo como misión, y hoy más que nunca entiendo a nuestros grandes pensadores.”

I.I.-Cuando usted plantea una idea las personas aseguran que se materializará, pues usted siempre apuesta por la riqueza del conocimiento ¿Tiene alguna opinión al respecto?

A.M.-Te confieso que no sabía que existiera ese criterio. Tengo una reserva muy fuerte contra los vanidosos, porque generalmente son falsos, muy falsos: no dan nada por ninguna causa, y cuando están es porque algo les conviene; son interesados, sumisos…; no me puedo identificar con ellos.

“Cuando recibí la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, un compañero escribió una bellísima crónica y cuando lo llamé para agradecerle le confesé que no me gustaba hacer de mi vida un asunto mediático.

“El ser humano que no discurre, que no piensa está más cerca a la lechuga o a la zanahoria que a cualquier otra cosa. Usted  tiene que dedicarle tiempo y lugar a su vida para no ser alguien manipulado ante cualquier ventisca. Usted debe prepararse para la vida como quien se apresta a enfrentar una gran maratón, aunque luego solo recorra 100 metros. Me tomo muy en serio lo que hago; si voy a una reunión con alguien en un centro, a ese directivo y asus subordinados les debo un respeto, por lo tanto no puedo improvisar; no soy un repentista; sencillamente, me gusta pensar y arribar a conclusiones propias acerca de la esencia de asuntos con los que estoy de acuerdo.”

“Te voy a poner un ejemplo: yo no entendía la estrategia del programa del médico de la familia cuando comenzó; era un conflicto permanente que yo tenía hacia lo interno, y era nada menos que con Fidel, aunque él nunca lo supiera. Pero el propio Comandante en Jefe me convenció cuando volvió al tema, en un acto efectuado en el hospital Julio Trigo –al que asistieron personalidades de las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud- ofreció una información pormenorizada acerca de lo que significaba ese proyecto para el sistema de atención primaria, lo que representaba que el médico estuviera ahí para darle un mejor seguimiento a sus pacientes.

“Saco esta experiencia porque uno en la vida no es un aparato mecánico al que le dan cranque, le adicionan un poco de fuerza y arranca, porque ante el primer bache y la primera dificultad se agota  y se cansa de dar palanca para arrancar. Y uno tiene que saber que en la vida va a tener que dar mil palancazos o un millón,  pero, en primer término, estar convencido de lo que va a hacer. Siempre les digo a mis compañeros que no puedo escribir, ni comentar en la prensa acera de algo de lo cual no esté convencido. Cuando no estás convencido de la verdad que pretendes defender,  el público se da cuenta por el tono de la voz,  los matices y las palabras. Por eso es esencial.”

I.I.-Hablemos ahora de los jóvenes, de esa inyección de sangre nueva que llega con la impetuosidad y, en ocasiones, la irreverencia propias de la edad y toman por asalto las redacciones que les reciben como una prolongación o continuidad de los que llegaron antes…

A.M.-Los periodistas que se forman hoy en la Facultad de Comunicación son mejores que nosotros. Muchas veces nosotros corrimos tramos de la preparación y de la instrucción por las urgencias de cada momento. Estos muchachos terminan la secundaria, el preuniversitario: los diferentes niveles de enseñanza de forma natural y, como esta tiene requisitos adicionales,  pasan las pruebas de rigor para ingresar a la carrera, cuyo programa –que puede es perfectible, porque todo se puede mejorar- los prepara muy bien en todos los campos del periodismo. Además, tienen una oportunidad que no tienen muchos en este mundo: completan sus estudios en las redacciones.

“La Escuela de Periodismo no es una entelequia al margen de la comunicación de la sociedad,  de los medios de prensa, ni de los problemas cubanos. El lugar donde nos sentamos a ordenarnos para ir a buscar la verdad es en las redacciones, a cultivarnos para devolver e incorporar esa cultura es en las redacciones.”

V

Tiene a muchas personas que le aprecian por su forma de ser. Hay quienes lo definen como un caballero, otros, como alguien muy educado y los más, como un amigo sincero. Esta afirmación da pie a la próxima interrogante:

I.I.- ¿Cuál es su concepto de la amistad?

A.M.-Amigos tengo muchos, según el significado la palabra;  ese que te llama y te dice: ‘esto que hablaste por la radio estuvo muy mal’, ‘lo que dijiste en tal lugar no me gustó y te desmerece’, o el que sabe que estás en un momento duro y es el primero en llegar, sin necesidad de llamarlo; el que nunca se indispone contigo, ni se ha dejado indisponer en contra tuya.

“Así, hablo de tres amantísimos amigos, personas muy decentes –como diría mi abuela- Luis Sexto, Julio García Luis y José Alejandro Rodríguez, desde que los conocí, desde que entablamos la primera conversación, confirmé que con ellos podía llegar hasta el fin, como ellos pueden llegar conmigo. Resumo en estos tres nombres –no son los únicos- el elevado concepto que tengo de la amistad.

“No soy un incondicional a los amigos en el sentido pernicioso o corrupto de la palabra; soy incondicional a ellos, pero incapaz de pedirles que me empleen a un hijo o me busquen facilidades –no lo he hecho nunca-; eso, al final daña.

“Amigos como Luis, quien ha dedicado su vida al bien de los demás, o Julito, un maestro, que nunca desvió el curso de lo que todos esperan de un maestro y siempre enseñó –con él trabajé muy estrechamente hasta unos días antes de su fallecimiento-, y con mucha humildad llevaba adelante las tesis de sus ideas  sobre la labor de la prensa, los periodistas y otros análisis que estaba realizando. José Alejandro es como un libro abierto, como un niño grande, con la madurez del grande, con la obra del grande y el aporte del grande.”

Ceremonia en la que recibió la Réplica del Machete Mambí del Generalísimo Máximo Gómez.

I.I.-No podemos concluir sin hablar de un premio que ha constituido una de las más grandes emociones de los últimos tiempos: La Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez. Cuando lo recibió lo blandió de tal manera, que se me antojó como un gladiador que sale con el trofeo, el deportista que llegó primero a la meta o el combatiente que viene con la bandera enhiesta. Cuénteme acerca de ese acontecimiento…

A.M.- Es, quizás, el título que ha conseguido la más alta emoción en este humilde trabajador de la Revolución Yo tengo el Premio Nacional de Periodismo por la Obra de la Vida José Martí. Después de él no aspiré a ningún otro, porque resume muchísimas cosas. Pero cuando vas a la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez,  en particular, y lo miras detenidamente, desde el contenido de su convocatoria, estás ante un hecho completamente distinto. El primero lo entrega la Unión de Periodistas de Cuba y la Réplica,  el Ministerio de las Fuerzas Armadas.

“No me miraba a mí, sino a mi país: un pueblo todo resistencia, capacidad, heroicidad, algo que a veces no hemos contado como periodistas con toda su hermosura. Este premio tiene que ver con tu vida, pero si no hubiera habido la otra vida, si no se hubiera producido la gran hazaña que nos convocó –la Revolución-, no hubiera podido hablar de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR),  ni de mis movilizaciones, ni de la primera impresión que tuve del trabajo político, frente al mar, en las costas de Santiago de Cuba, al oriente del país…  Mi recorrido acerca de estos hechos, luego de la ceremonia en el Foso de los Laureles,   lo hice en una secuencia de 24 por segundo, porque son momentos que uno nunca puede olvidar. Para mí fue un honor recibir  la Réplica, que me llega en un buen momento, porque estoy absolutamente convencido de que las batallas presentes y futuras van a requerir de mucha fe, mucha confianza, de una convicción profunda. Es, algo así como el premio a la otra vida, no a esta.”

I.I.- ¿Por qué a la otra vida?

A.M.-Porque cuando vaya a vivir otra vez, y no me refiero a la muerte, te estoy hablando metafóricamente, mi otra vida no va a tener nada que diferencie de lo que he hecho. Sentirte en ese recinto, en ese lugar donde lo recibes –en un acto muy íntimo-, dentro de un grupo de iguales, el reconocimiento al universo de tu obra esta arma que me renovó la vida. Fue también la confirmación de que hemos estado en estos años, juntos, participando de los principales acontecimientos de la Revolución.

“Me hizo recordar los primeros años del triunfo, cuando Fidel hablaba de que las Fuerzas Armadas tenían que formarse con el pueblo y desde el pueblo, en una reunión que realizó en el aeropuerto con todos los milicianos –éramos miles-; y la esencia de su planteamiento era que, para enfrentar al enemigo, era preciso dominar la técnica del armamento y había que estar calificados. Fui seleccionado para recibir un curso de piloto de aviación de combate: todo eso recordé.

“Ese Machete tiene colgados y adosados muchos pedacitos de la vida de uno. Y llega en un momento particularmente importante. Estoy transitando por un problema de salud y cuando los compañeros de la Dirección Política de las FAR me llamaron para darme la noticia me dijeron, que si no estaba en condiciones, podía recibirlo el año que viene y les respondí: ‘Ese es mi Machete de este año y lo necesito para concluir las contiendas que debe terminar este año, hasta en la bronca esta por la salud, por una salud mejor’. El Machete llega como pólvora fresca, para nuevos combates.”


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo