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Publicado el 27 Septiembre, 2017 por ACN en Nacionales
 
 

¿A qué sabe el buen trato?

Ojalá cada trabajador se esfuerce al máximo por hacer todo de la mejor manera, con aspiración constante de perfección, y comprenda la importancia de una sonrisa, un “buenas tardes”, “disfrútelo”, “vuelva pronto”…
Servicio gastronómico de primer nivel en Sierra Maestra. (Foto: CNC TV Granma)

Servicio gastronómico de primer nivel en Sierra Maestra. (Foto: CNC TV Granma)

Por Yasel Toledo Garnache

Aquel hombre llegó al mini-restaurante, se sentó en una silla, y esperó en silencio durante varios minutos hasta que exigió ser
atendido. La camarera se acercó, y ni siquiera saludó: “Dígame lo que desea” fueron sus palabras.

Él respondió que no podía hacerlo porque no conocía las ofertas, no había visto la carta.., y ahí comenzó un diálogo con expresiones cortas, cuales ráfagas breves, pero peligrosas.

La mujer buscó el listado de los alimentos, impreso a color y con un diseño atractivo, y aclaró: “Pero solo tenemos esto, esto y esto”.

El cliente interpretó un largo repertorio de quejas, y al final solicitó un escalope de cerdo con una cerveza.

Ella fue hacia la parte trasera, y él continuó hablando en voz baja, mientras un muchacho esperaba en una mesa cercana con deseos de marcharse, pero interesado en el final de aquella escena.

Regresó la camarera con el plato y la botella. Los colocó sobre la mesa sin mirar al cliente, sin ni siquiera decir: “Tenga buen
provecho” o “disfrútelo”… nada. Dio media vuelta y desapareció al final del pasillo.

El hombre exclamaba ¡¿Y este bistec (escalope) cuesta 10 pesos”?! ¡¿Y cuál es la norma de esto?!“… y agregaba otras expresiones con demasiada rapidez. Terminó, y salió como disparado.

Verdad que el protagonista de los párrafos anteriores no se expresó de  manera plausible, pero decía verdades, más allá de eso tan repetido: “el cliente siempre tiene la razón”, lo cual parecía olvidado por la mujer con uniforme, encargada de atenderlo.
Hoy en varias provincias se realizan grandes esfuerzos para reanimar la gastronomía en cuanto a la calidad de los establecimientos y el servicio, siempre con cultura del detalle.

Recientemente se han inaugurado o reparado en Granma restaurantes, cremerías… y otros locales que lucen como joyas. Algunos despiertan exclamaciones favorables por su belleza y la variedad de ofertas, lo cual impresiona sobre todo a visitantes, aunque es posible seguir mejorando.

Hemos sido testigos del interés permanente de las autoridades del Gobierno y el Partido en Bayamo y a nivel provincial por contribuir a la excelencia, con exigencias permanentes y otras acciones, pero todavía falta mucho.

No me pondré tan exigente como cierta colega, quien se fija en la forma de servir la mesa, si comienzan por el lado derecho o izquierdo, cómo ponen las cucharas, tenedores… y en detalles que verdaderamente ni recuerdo, pues mi cultura en esas cuestiones no es muy rica. Yo me conformo con una decoración, ambiente y trato agradables, rapidez en el servicio y, por supuesto, buen sabor y olor de los alimentos.

Hace poco fui junto a una profesora de la Universidad de Holguín y parte de su familia, a una cremería, muy hermosa y cómoda en verdad, con acondicionador de aire y diversas especialidades y sabores de helado. Ellos estaban entusiasmados e impresionados, comentaban sobre las maravillas del lugar…, pero nos atendió una joven que ni siquiera saludó, anotó el pedido mal, y demoro mucho en volver con lo apuntado.

Hay también buenos ejemplos, sitios adonde uno trata de ir con la mayor frecuencia posible, aunque sea para tomar agua, pero especialmente a disfrutar la calidad y el esmero de quienes laboran siempre con el deseo de encantar.

Ojalá cada trabajador se esfuerce al máximo por hacer todo de la mejor manera, con aspiración constante de perfección, y comprenda la importancia de una sonrisa, un “buenas tardes”, “disfrútelo”, “vuelva pronto”…

El quehacer de quienes tienen la responsabilidad de controlar y exigir también es fundamental. Seguramente así el helado, el escalope, los refrescos… serían como manjares siempre, no solo por sus sabores, también por el buen trato. (ACN)


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