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Publicado el 9 Octubre, 2017 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL

Nuestra Demajagua de hoy

¿Cómo va a sorprendernos que el imperio mañoso y sus lacayos inventen pretextos hostiles contra el pueblo heroico que tiende su mano franca sin renunciar a principios y voluntad inclaudicable de soberanía? Lo hizo siempre, desde los albores de la nación cubana, antes y después de que la patria se forjara en el crisol de la mambisada que alzó Céspedes en la Demajagua, el 10 de octubre de 1868.

Para refutar patrañas calumniosas de malos vecinos que, lejos de contribuir con aquel empeño emancipador, le pusieron toda clase de obstáculos, tuvo Martí que vindicar a la Cuba retoñada en pinos nuevos continuadores de la guerra necesaria, y colocar en su verdadero sitio a la gloriosa epopeya: “[…]el alzamiento de todo un pueblo, el abandono voluntario de la riqueza, la abolición de la esclavitud en nuestro primer momento de la libertad, el incendio de nuestras ciudades con nuestras propias manos, la creación de pueblos y fábricas en los bosques vírgenes, el vestir a nuestras mujeres con los tejidos de los árboles, el tener a raya en diez años de esa vida, a un adversario poderoso, que perdió doscientos mil hombres a manos de un pequeño ejército de patriotas, sin más ayuda que la naturaleza!”.

“El imperialismo está ahí enfrente, en plan y actitud insolentes, amenazantes; las fuerzas más reaccionarias levantan cabeza, los grupos más retrógrados y agresivos se insinúan como factores preponderantes en la política futura de ese país”.

También Fidel, enfrentado a seis décadas de políticas imperiales de más palos que zanahorias, nos asomó a una verdadera visión de nuestro pasado glorioso, enfocada al presente y futuro: “¡Nosotros entonces habríamos sido como ellos, ellos hoy habrían sido como nosotros!”. Y como dicho para ahora mismo, nos alertó que: “El imperialismo está ahí enfrente, en plan y actitud insolentes, amenazantes; las fuerzas más reaccionarias levantan cabeza, los grupos más retrógrados y agresivos se insinúan como factores preponderantes en la política futura de ese país”. El inapreciable legado de nuestro eterno Comandante en Jefe, incluye la certeza de que la patria de Céspedes, Gómez, Maceo y Martí, sabrá ser siempre Demajagua, como también un eterno Baraguá.

El inapreciable legado de nuestro eterno Comandante en Jefe, incluye la certeza de que la patria de Céspedes, Gómez, Maceo y Martí, sabrá ser siempre Demajagua, como también un eterno Baraguá

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Por estos días, con la serenidad, lucidez y confianza que nos trasmite la dirección de nuestro Partido y Gobierno, encabezada por Raúl, los cubanos estamos concentrados en tareas gigantescas, conscientes de que las severas consecuencias para nuestra economía del devastador huracán Irma, demandan un aporte superior de esfuerzo creativo y eficiente en todos los órdenes, para dar respuesta a las necesidades y compromisos del país.

En lo más inmediato, y como lo ha dispuesto el Consejo de Defensa Nacional, se refuerza el trabajo ordenado, acelerado y eficaz que se viene realizando desde el primer momento tras el paso del meteoro, en la recuperación de los sectores y territorios afectados. Ello incluye, además, asegurar con iniciativa y rendimiento multiplicados en este último trimestre, que logremos acercarnos en lo posible al cumplimiento de los planes técnicos, económicos y financieros, con especial énfasis en el turismo.

Al mismo tiempo, es voluntad afianzar el fortalecimiento de nuestra democracia socialista, con la culminación exitosa del actual proceso de nominación de candidatos a delegados de circunscripciones, y el desarrollo de unas elecciones ejemplares que vigorizan la legitimidad de nuestras instituciones estatales desde la base hasta la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Es igualmente prioritario el permanente llamado a profundizar la unidad de propósitos y acciones de la vanguardia revolucionaria en torno a nuestro Partido, para motivar y movilizar a lo mejor de nuestro pueblo, con la convicción de que, sean cuales fueren las circunstancias, sí podemos resolver los problemas que hoy enfrentamos y avanzar hacia la sociedad mejor que deseamos edificar. De ello dan fe los documentos, ampliamente consensuados, sobre la conceptualización de nuestro modelo y las bases para el plan hasta 2030, imbricados con la actualización de los Lineamientos para el desarrollo económico y social.

 intensificar el cultivo de valores, como el patriotismo, la solidaridad, la laboriosidad, la honradez, el respeto, la convivencia culta y armoniosa, el buen gusto, la decencia… exaltar la virtud y el mérito desde el ejemplo personal y la actuación institucional

.Para hacerlos realidad palpable, hay que intensificar el cultivo de valores, como el patriotismo, la solidaridad, la laboriosidad, la honradez, el respeto, la convivencia culta y armoniosa, el buen gusto, la decencia… exaltar la virtud y el mérito desde el ejemplo personal y la actuación institucional. Y al mismo tiempo, levantar y sostener una omnipresente combatividad y enfrentamiento por las diferentes vías y medios, contra las manifestaciones antiéticas, indisciplinas laborales y sociales, conductas delictivas y corruptas, cohecho, peculado, indolencia, vagancia, así como maltratos asociados con actitudes excluyentes y discriminatorias de cualquier tipo, que no podemos admitir se hagan parte odiosa de nuestra realidad cotidiana. Por el contrario, esta tiene que ser cada vez más amable, culta y placentera, propiciadora de una saludable identificación de los proyectos de vida individual con los intereses comunes del país. Se trata, en conclusión, de asumir con honor nuestra Demajagua de hoy.


Redacción Digital

 
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