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Publicado el 4 Noviembre, 2017 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

En el Ecuador de la Zafra avileña, y más allá

Las unidades que tributan la gramínea muestran un insuficiente ritmo de siembra, que torna más delicado todavía el asunto, si se tiene en cuenta que allí aflora una tendencia muy nociva: lejos de decrecer, aumentan las áreas con menos de 30 toneladas de plantas por hectárea

Siembra de caña en Ciego de Ávila.Texto y fotos de Pastor Batista Valdés/Invasor

Último en detener sus máquinas durante la pasada zafra en la provincia de Ciego de Ávila y primero que debe arrancar en la venidera contienda (17 de diciembre), el central Ecuador tiene, además, el reto de estar entre los cuatro ingenios-refinería a los que el país les pide arrancar delante, con solidez y en condiciones de producir todo el azúcar posible para cubrir urgencias y necesidades internas.

La intención es poner en función de la siembra a todo el mundo, más allá del sector agrocañero

Por ello, y saltando contratiempos de amplio abanico (sequía sobre plantaciones, huracán devastador, lluvias después…) el Ecuador pone su propia varilla a la misma altura productiva del pasado año.

En su más reciente recorrido, Félix Duarte Ortega, primer secretario del Partido en el territorio, fue testigo de mucha voluntad para ganar terreno en las reparaciones, el perdido por las afectaciones que el huracán Irma dejó tras su paso, pero, también, apreció detalles que podrían complicar el panorama si central, provincia y país no alinean bien los órganos de puntería en áreas como las de generación de vapor, calderas y molinos.

Las unidades que tributan la gramínea muestran un insuficiente ritmo de siembra, que torna más delicado todavía el asunto, si se tiene en cuenta que allí aflora una tendencia muy nociva: lejos de decrecer, aumentan las áreas con menos de 30 toneladas de plantas por hectárea.

Duarte Ortega insistió en que es mejor poner en función de la siembra todos los recursos humanos y materiales, ahora, cuando la industria no ha empezado a pedir caña, que hacerlo tras la arrancada de los cortes.

Aunque con un poco más de margen para empezar a alimentar a sus respectivas industrias, las unidades que abastecen a Primero de EneroCiro Redondo y Enrique Varona, también tendrán que hacer muy suyo ese llamado hacia los surcos, si no quieren seguir deteniendo, antes de la fecha prevista, máquinas en óptimas condiciones para producir con eficiencia, por falta de caña para moler, como sucedió en la más reciente zafra.

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Como apunta Jorge Montero Cerezo, director de Atención a Productores Agropecuarios en la Empresa Azucarera avileña, urge llevar cuanto antes el rendimiento a 85 toneladas por hectárea y cambiar, a más largo plazo, pero sin perder tiempo, la estructura actual de cepas.

Dos ejemplos demuestran cuán lamentable es no disponer de suficiente materia prima: el central Primero de Enero se verá obligado a moler a un 70 por ciento de su capacidad (aun cuando, técnicamente, pueda hacerlo más arriba), mientras en términos de azúcar la provincia debe cerrar con unas 57 000 toneladas menos que en la contienda 2016-2017.

En fin, hay que “sacarle jugo” hasta al último tornillo en la industria, afincar la bota en el surco y sembrar bien. No como ciertas siembras, huérfanas, asimismo, de adecuada atención cultural, en campos que hoy muestran envidiable salud próximos a sus cuatro costados o guardarrayas, pero que hacia adentro dan vergüenza.

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Redacción Digital

 
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