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Publicado el 29 Diciembre, 2017 por ACN en Nacionales
 
 

ENSEÑANZA

Nada es un milagro

El Preuniversitario Vocacional Luis Urquiza Jorge, de Las Tunas, es reconocido como el más destacado de Cuba en concursos nacionales de conocimiento en los últimos cinco años. La consagración de alumnos y profesores entrenadores ha sido decisiva en el éxito
Nada es un milagro.

Varios de los alumnos del pre seleccionados para integrar el equipo de concursantes de la provincia de Las Tunas.

Por RÓGER AGUILERA MORALES

Fotos: YACIEL PEÑA DE LA PEÑA

Especial de la ACN para BOHEMIA

Sin querer compararse con los genios, estudiantes distinguidos del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Luis Urquiza Jorge, llevan como divisa las enseñanzas que dejó para la posteridad Albert Einstein.

En una de las aulas donde estaban concentrados alumnos del Centro de Entrenamiento en la asignatura de Física, el profesor Alberto Mawad Santos les preguntó a sus discípulos: “¿Cuáles son los tres primeros objetivos de ustedes en la escuela?”.

Y de inmediato, casi al unísono, respondieron: ser mejores personas, después ser más inteligentes y por último obtener medallas.

Quizás Mawad, integrante del equipo de mentores de este pre de la provincia de Las Tunas, y del Centro Nacional de Entrenamiento, ubicado en la escuela pedagógica Eduardo García Delgado, en La Habana, se ha nutrido de su experiencia para inculcarles a los estudiantes esa virtud, acorde con el pensamiento del creador de la Teoría de la Relatividad: “Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor”.

En otra aula, un grupo de alumnos, concentrados en los exámenes, fijan la vista en el cuestionario que tienen sobre el pupitre, y llama la atención que sin la presencia de un profesor ni siquiera miran hacia los lados.

Nada es un milagro.

Ernesto Landrove, además de su labor en el Luis Urquiza, es el coordinador Nacional del Centro de Entrenamiento en la asignatura de Química.

Lo comento con el profesor Orestes Eduardo Landrove, también coordinador del Centro Nacional de Entrenamiento, quien me dijo: “Así se trabaja aquí, esa confianza en ellos responde al hecho de haber erradicado el fraude académico en toda la escuela de una forma consciente”.

Las Tunas cuenta con enseñanza preuniversitaria desde el año 1971, pero ha sido el Luis Urquiza Jorge el modelo, sobre todo en lo que va del siglo XXI. Es Vanguardia Nacional hace 10 años, cuenta con una Sociedad Científica y una matrícula de 932 educandos.

Explica Maygualida Ortega Espinosa, quien fue alumna de la institución y ahora se desempeña como subdirectora docente, que en el curso anterior los 233 alumnos de duodécimo grado aprobaron en la primera convocatoria el ingreso a la Universidad.

“Ello obedece a los que integran este plantel: estudiantes reconocidos desde la Secundaria Básica, por su nivel de aplicación y disciplina. Y sus notas no responden a la casualidad ni la improvisación, sino a la consagración al estudio y al hábito de abrir la libreta y los libros diariamente”, subrayó.

Pero ese hábito y nivel de consagración se multiplican en los seleccionados para participar en concursos de Matemática, Física, Química, Informática y Biología, quienes mientras más ahondan en las investigaciones, más reconocen lo que aún queda en el universo por explotar.

Como la avidez por el aprendizaje también requiere más tiempo que el diseñado en los programas de los preuniversitarios urbanos, es habitual que alumnos y profesores integrados a los concursos estudien más de ocho horas cada día.

Nada es un milagro.

Los concursantes en Informática disponen de la tecnología necesaria para realizar sus entrenamientos.

“Varias veces los he dejado estudiando solos, y me he tenido que ir para la casa a atender a mi familia, y en lugar de preguntarme profe: ¿ya terminamos?, siguen pegados a los libros y consultándose entre ellos para comprobar y fijar lo aprendido”, significa Landrove.

“Y no son pocas las veces en que cuando han salido de pase, los alumnos y profesores del Centro de Entrenamiento nos quedamos allí repasando cada materia”.

El hábito de estudio sostiene las medallas

“Tanto los estudiantes como los docentes sentimos la felicidad cuando obtenemos alguna medalla en una Olimpiada, pero todos estamos conscientes de que lo más importante ha sido el haber creado hábitos de estudio. Por ello varias familias se nos han acercado interesándose para que sus hijos formen parte del selecto grupo.

“Tengo mi experiencia personal, con una hija que integró la preselección nacional y un varón que ahora está en esos menesteres. Y cuando los comparo con un antes y un ahora he comprobado un cambio muy progresivo en cuanto a la dedicación al estudio”.

“Escoge siempre el mejor camino por muy duro que pueda ser. La fuerza del hábito pronto lo convertirá en algo fácil y agradable”. Ese pensamiento de Pitágoras lo ha podido comprobar Learelis Fernández, madre de Leonor Collejo, ganadora de medalla en una Olimpiada Centroamericana y actualmente estudiante de Medicina.

“Desde que forma parte del Centro de Entrenamiento es más aplicada y noto que lo que le falta es tiempo. Por eso le he limitado algunas responsabilidades en el hogar”, comenta la progenitora.

En el plantel son reconocidos otros dos profesores con varios años de experiencia en el centro –Prudencio Guerrero, de Matemática; y Antonio Vargas, de Biología–; pero también está en el colectivo un joven, Frank Arteaga, quien salió de estas aulas y fue miembro de la preselección nacional en la asignatura de Informática.

Nada es un milagro.

Con solo 27 Años de edad, Frank Arteaga es ya miembro del Equipo Nacional de Entrenadores de Informática.

Ahora, con 27 años de edad, Frank integra el equipo de entrenadores nacionales. Los matriculados en el Luis Urquiza aprobaron su ingreso con notas sobresalientes, pero es criterio de Mawad y Landrove que en otras escuelas de la provincia hay talentos que no ingresan a este centro, comprobado en los resultados de las pruebas de Matemática, materia básica para matricular las restantes asignaturas concursantes.

“Son talentos que pueden desarrollarse y consolidar más sus conocimientos en nuestro equipo, por la experiencia docente, el nivel de aseguramiento y la existencia de buenos laboratorios”, argumentan.

Esto es comparable con un estadio de béisbol. El Estado pone el terreno, los guantes, los bates y la pelota. Solo faltan los peloteros, dice Landrove en términos deportivos, quien hizo una maestría, precisamente, basada en la selección de talentos.

Química y Física han sido las asignaturas más premiadas, pero la primera se ha llevado los mayores lauros en eventos internacionales.

En esta materia han sido ganadores de concursos varios jóvenes procedentes de zonas rurales como Gerardo Ojeda Carralero –nacido en el barrio La Morena, y de padre estibador–, quien ganó cuatro medallas en foros fuera de fronteras.

La única presea de oro en olimpiada internacional, en el evento de mayor rigor por la participación de los países más desarrollados del mundo, la conquistó un tunero, Luis Daniel Cruz Zaragoza, en la asignatura de Química, en 2005.

Y en 1998 en Colombia, Cuba también se adueñó de la primera medalla de oro en Química en un certamen Iberoamericano, la cual correspondió a otro tunero: Amaury Pupo Meriño.

Se podrían relacionar otros jóvenes que ya son doctores, fungen como profesores universitarios o realizan investigaciones o posdoctorado, pero la lista es muy extensa.

En estos resultados ha sido decisivo el esfuerzo de estudiantes y profesores, pues en la Universidad de Las Tunas no hay carreras de Química, Física y Matemática, algo muy importante que tienen otros territorios, y los centros de entrenamiento también se apoyan en las casas de altos estudios.

La escuela ha sido “la más destacada del país en los concursos de los últimos cinco años”, enfatiza Ricardo Pérez Montero, director del Luis Urquiza.

Desde el calendario 2012-2013 hasta la fecha, en concursos nacionales se han obtenido 193 medallas, 65 de oro, 71 de plata y 57 de bronce. Y en olimpiadas centroamericanas, iberoamericanas e internacionales –interviene Landrove–, 52 estudiantes de este plantel han representado a Cuba con un resultado de 42 medallas: 10 de oro, 11 de plata y 21 de bronce, además de cuatro menciones.

La recompensa

Nada es un milagro.

El profesor de Física Alberto Mawad, además de entrenador del Luis Urquiza Jorge, forma parte del Equipo Nacional de Entrenadores de estudiantes de Física aspirantes a representar a Cuba en concursos internacionales.

Tanto Landrove como Mawad se sienten orgullosos de sus alumnos y sonríen cuando les recuerdo algo que dijo Aristóteles: El verdadero discípulo es el que supera al maestro. Pero los estudiantes actuales confiesan que estos profesores nunca serán superados, porque los conocimientos adquiridos por ellos y otros cientos que han salido de estas aulas, siempre serán la base de sus futuros desempeños como profesionales en las distintas esferas.

“Me enfrento a los concursos pensando en que este es el pedazo de Cuba que me tocó”, dice Mawad, quien explica que no solo imparte Física, sino también aprovecha el contexto histórico en el que se desarrollan determinados acontecimientos, para contribuir a lo cognitivo y a la formación cultural.

“Estoy orgulloso de los que han pasado por el centro, por sus aportes a la sociedad y por las muestras de agradecimientos”, dice. Y amplía: “La mayor recompensa que puede tener un profesor es esta”.

Entonces enciende su teléfono móvil para revelar algunos textos enviados por exalumnos: “Lo recuerdo mucho, con su sabiduría veo al mundo de otra forma. Así pensamos todos, usted es nuestro padre” (Arián Peña, estudiante de ingeniería nuclear).

“Dice mi mamá que está muy agradecida por enseñarme a pensar. Obtuve cien puntos en las pruebas de ingreso en la Universidad” (Nelson Fernández).

“Profe, hoy hice un examen y la diferencia con los demás alumnos es grande. Me acuerdo mucho de usted. Tenía que haberle agradecido desde mucho antes. Que la vida le pague lo que se merece” (Eddy Luis Santana, de Santiago de Cuba).

“Veo en mi hijo mucho el esfuerzo de usted” (Enrique Milanés, periodista del diario Juventud Rebelde).

Alumnos que formaron parte del Centro de Entrenamiento no llegaron a clasificar ni para representar a la provincia, sin embargo, cuando ingresaron a la universidad son alumnos ayudantes o monitores.

Las primeras féminas

Nada es un milagro.

La concentración en los exámenes es una característica innata en el colectivo.

Hoy estudian en la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas Kendria Góngora Parra y Leonor Collejo Fernández, primeras féminas que han representado a su provincia en concursos internacionales de conocimientos y que a su vez fueron premiadas en el Centroamericano, efectuado en 2016 en La Habana. La primera obtuvo oro, la segunda plata. Dialogar con ambas, ahora estudiantes de Medicina, no resultó fácil, pues a pesar de encontrarse en la institución, nunca discriminaron una clase o un seminario para el intercambio con la prensa. Cuando se dio la oportunidad accedió Kendria, quien respondió: “Disculpen, pero no podía dejar de recibir las clases, uno no puede perderse un detalle. Es un hábito que tengo desde el pre. Quizás por eso me siento cómoda en la carrera y como monitora de Bioquímica”.

Son muchos los alumnos que han subido a los escalones más altos, pero los que no han llegado también son privilegiados por el nivel de conocimiento adquirido. Al final, como sostienen Landrove y Maguad, se obtienen muchas medallas y reconocimientos, pero todo se convierte en un pretexto para que los jóvenes se interesen por el estudio de las ciencias. Decía Einstein que “solo hay dos formas de vivir tu vida. Una es pensar que nada es un milagro. La otra es pensar que todo es un milagro”.

Ellos han demostrado que nada es un milagro.


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