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Publicado el 4 Diciembre, 2017 por Pedro Antonio García en Nacionales
 
 

SANTIAGO DE CUBA

Fidel vino a traernos el sol

Raúl presidió el tributo a Fidel en Santa Ifigenia. El pueblo de la ciudad heroica protagonizó una multitudinaria manifestación en homenaje a su Comandante en Jefe
Vino a traernos el sol.

Momento de intensa emoción, en el que se resume la fidelidad al hermano, al jefe, al hombre que hizo grande a una pequeña Isla.

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fotos: GILBERTO RABASSA

A las siete de la mañana de este cuatro de diciembre la solemnidad se agigantó en el cementerio de Santa Ifigenia, igual que un año atrás, cuando fueran depositadas allí las cenizas del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. El General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los consejos de Estado y de Ministros, presidió el homenaje al líder histórico de la Revolución Cubana, junto a otros dirigentes del Partido y el Gobierno.

La ceremonia, sencilla pero de profundo patriotismo y amor, comenzó con el relevo de la guardia de honor, que tiene lugar al unísono en los monumentos a Fidel, José Martí, Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales. Seguidamente, se colocó una ofrenda floral en nombre del pueblo de Cuba ante el monolito que guarda los restos de Fidel, custodiado por representantes de organizaciones de masas y políticas.

Raúl y otros dirigentes del Partido y el Gobierno le dedicaron rosas blancas a Fidel y también las depositaron en el monumento donde descansan los de Martí; así como en los mausoleos erigidos a Cépedes y Mariana.

El tributó terminó con una peregrinación popular protagonizada por más de 300 mil santiagueros, en homenaje al líder histórico de la Revolución Cubana, a quien se ha recordado en todo el país al cumplirse un año de su desaparición física.

Cuando los reporteros llegaron a la Plaza Antonio Maceo, alrededor de las seis de la mañana, el lugar ya se hallaba literalmente tomado por los pobladores de la ciudad heroica. La larga fila doblaba por la avenida de las Américas y llegaba a la calle Garzón, a casi dos kilómetros de distancia.

En el suelo, aguardando pacientemente la orden de partida hacia Santa Ifigenia, estaba el bloque de la Unidad Pedagógica Pepito Tey. El reportero conversó con Claudia, Melody y Giselle, estudiantes de esta escuela formadora de maestros primarios y secundarios. “Fidel lo representa todo para nosotras, lo que tenemos, lo que somos”, declaró Melody.

Más atrás de los futuros educadores se encontraban los estudiantes de Ciencias Médicas, entre ellos, Lilian, Laura, Yanet y Edilbert. Este último afirmó: “Fidel es el creador de lo que el país tiene hoy, le pongo por ejemplo nuestra carrera, que en Cuba es gratis pero en el resto del mundo es una de las más caras, solo accesible a los hijos de la gente adinerada… El comandante dignificó al hombre y a la mujer, al niño, al negro”. Lilian comentaba: “Desde ayer por la tarde estamos aquí, asistimos a la gala y no hemos dormido nada… ¿la gala? Hubo emoción, lágrimas, fue muy linda”.

Cerca del ejército de batas blancas aguardaban unos adolescentes con el uniforme típico de preuniversitario. “Somos del Cuqui Bosch”, exclamaron al unísono Talía, Yanet, Alicia y Rosario, quien expresó: “Queremos rendirle homenaje al Comandante, todo lo que tenemos se lo debemos a él: educación, cultura, atención médica, hasta los sentimientos humanos en los que él nos educó, nos forjó en un espíritu de solidaridad”.

Ariadna tiene solo siete años, está en segundo grado y quiso venir con sus padres desde el reparto Antonio Maceo donde viven. El papá, Alexander, afirmaba: “La trajimos a que compartiera la marcha, porque ya va creciendo y así se va educando”.

Según la mamá, Laide, la niña acaba de presentar en el colegio un Álbum de la Patria con imágenes de próceres. El periodista le preguntó si sabía quién era Fidel. “El Comandante”, respondió y por la carita que puso uno imagina lo que estaba pensando: “Este, tan grande y no sabe quién es Fidel”.

Pasadas las siete y cuarto de la mañana la Banda Provincial de Conciertos, tras interpretar el Himno Nacional, inició la marcha. Los muchachos del Pedagógico Pepito Tey la seguían, desplegando a todo lo largo de la calle las banderas cubana y del 26 de Julio. Detrás, se confundían con un mar de pueblo los bloques de los combatientes del Minint y de los estudiantes de Medicina. Después no hubo un bloque definido, todos hermanados, independientemente de su centro de trabajo o consejo popular.

A lo largo de la avenida Patria, los vecinos se congregaban en las aceras, portando en sus manos flores, y se unían a la manifestación. Balcones y ventanas mostraban, además de las de Fidel, efigies de otros héroes: Frank, Vilma, Che, Camilo, Abel. Una instructora de arte, al lado del periodista, exclamaba emocionada: “Es como dice Raúl Torres en una canción, para los santiagueros, para todos los cubanos, Fidel no es un ser para el olvido, sino alguien que desde el futuro vino a traernos el sol”.

 


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García