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Publicado el 1 Marzo, 2018 por Prensa Latina en Nacionales
 
 

Habanos: Las fábricas cuentan historias

La Corona abrió en 1903 como industria en la calle Zulueta número 106, la enorme planta frente al antiguo Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución Cubana, muy cerca del malecón habanero
Habanos: Las fábricas cuentan historias.

Una de las fábricas a las que está dedicada esta vigésima edición del Festival del Habana es la añeja Partagás, situado muy próximo al Capitolio de La Habana, sede del Parlamente cubano. (Foto: equilibriumeventscuba.com).

Las fábricas habaneras dedicadas a los puros artesanales de este país tienen una historia acumulada por muchos años y que hoy constituyen punto de atracción para muchos extranjeros que llegan a la capital cubana.

Precisamente, en esa villa están las factorías de habanos más importantes no solo del país, sino del mundo teniendo en cuenta que aquí es donde se elaboran los puros Premium que clasifican como los mejores de su tipo en el Planeta.

De ahí la relevancia de que los participantes en el XX Festival del Habano (26 de febrero al 2 de marzo, Palacio de las Convenciones) las recorran y compartan con obreros y técnicos de todos los escalones de esta industria.

Detrás hay mucho que conocer, cuando las visitas de este jueves incluyeron dos de las más importantes: la H.Upmann y La Corona.

La marca H.Upmann fue creada en el siglo XIX por dos hermanos alemanes de apellido Upmann, quienes combinaron la H lo mejor posible para que su industria se nombrara Hermanos Upmann, en tal caso H.Upmann, quedando como marca y nombre de planta.

Desde ese entonces tuvo variaciones y de un establecimiento con 80 empleados llegó en épocas de hasta mil. En 1944, cuando se cumplió su centenario, paso al local de la calle Amistad, y el 3 de noviembre de 2003 se fue a otro edificio, ahora en la calle Belascoaín.

Uno de los primeros comercializadores de esa marca resultó la firma británica Hunter and Frakau, que aún vende tabaco cubano en el Reino Unido.

H.Upmann tiene un enlace muy directo con los tabaqueros que marcharon a laborar a Tampa, Cayo Hueso (Estados Unidos) en la época colonial cubana y precisamente, desde allí colaboraron financieramente con la guerra contra España.

Habanos: Las fábricas cuentan historias.

Además de una hoja de óptima calidad, las fábricas de torcido son el alma de los habanos, conocidos mundialmente. (Foto: habanosnews.habanos.com).

Fue en sus galeras que el famoso músico cubano, ya fallecido, Francisco Repilado (Compay Segundo) trabajó como torcedor durante 19 años.

La Corona, por su parte, abrió en 1903 como industria en la calle Zulueta número 106, la enorme planta frente al antiguo Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución Cubana, muy cerca del malecón habanero.

Esa factoría pasó desde febrero de 2005 a otro lugar, mejor acondicionado, moderno. Reabrió sus puertas en la Avenida 20 de Mayo número 520 en el municipio capitalino del Cerro.

La nueva Corona está diseñada para 515 tabaqueros en mesa, lo que significa un plan mensual de 50 mil tabacos, o un millón de piezas mensuales (12 millones de puros por año), según estimados para operaciones a su ciento por ciento.

El edificio actual pertenecía a la empresa de cigarrillos Orlando Nodarse (Dorado), cuya producción pasó a la fábrica Brascuba, y el resto de los equipos y máquinas a otras industrias de este producto.

Otra marca y fábrica de obligatoria mención es Partagás, que apareció en 1845 en el edificio detrás del Capitolio de La Habana, aunque hoy también opera en un inmueble de Centro Habana.

Precisamente, el XX Festival del Habano está dedicado a Cohíba y Partagás, la primera con producciones fundamentales en la planta de El Laguito, y la segunda en la edificación de la parte más bulliciosa de La Habana. (PL).


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