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Publicado el 15 Marzo, 2018 por ACN en Nacionales
 
 

Mujeres de miel y acero

Mujeres de miel y acero.

Nancy Estrada Milanés, directora del Complejo Hotelero Islazul en la provincia Granma.

Por DARELIA DÍAZ BORRERO

La determinación y el entusiasmo se conjugan en las granmenses Coralia Chacón Benítez, Nancy Virgen Estrada Milanés y Loraine García Barredo.

A ellas no solo las une ser soñadoras, atrevidas, apasionadas y talentosas, sino también su condición de mujeres dirigentes, algo que se dice fácil pero que implica una gran responsabilidad.

Para Nancy, quien es directora del grupo hotelero Islazul en la provincia de Granma, los directivos deben ser educadores de sus subordinados, es decir, ser capaces con cada acción de transmitir conocimientos, cultura y valores,   para conducir al colectivo hacia el cumplimiento exitoso de las metas.

“Ser mujer y además dirigente es un reto doble, porque después de incontables horas de trabajo encauzando procesos, las féminas tenemos que llegar a casa y asumir agotadoras tareas domésticas”, consideró Loraine, quien se desempeña como presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Jiguaní.

Igual criterio comparte Coralia, directora en similar territorio oriental de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, y quien a su vez aseveró con cierta picardía:

Mujeres de miel y acero.

Coralia Chacón Benítez, directora en la provincia de Granma de la Oficina Nacional de Estadística e Información.

“La responsabilidad es difícil pero no imposible; todavía no se ha inventado la tarea que nos quede grande a las mujeres cubanas”.

Cuando de dirigir se trata, cada una tiene su receta. “Para dirigir a un colectivo es imprescindible sentir respeto por la labor de los demás, tener la capacidad para propiciar el trabajo en equipo, y predicar con el ejemplo personal”, comentó Coralia.

“No deben faltar la disciplina, la exigencia y la profesionalidad”, agregó.

Por su parte, Loraine piensa que el principal requisito para dirigir es tener sensibilidad humana.

“Resulta vital ponerse en el lugar de los otros y dialogar constantemente con los subordinados para armonizar los procesos, aprovechar todo el potencial disponible y obtener resultados favorables”, añadió.

Ese también constituye el sentir de Nancy, quien añadió que para ella resulta esencial que reine el respeto y que quienes trabajen a su lado se enamoren de cada labor.

Las tres coinciden en afirmar que el apoyo de la familia constituye un elemento imprescindible para seguir adelante. En ese instante hacen una retrospectiva y se refieren al tiempo que han debido restar a momentos con sus seres queridos para asegurar el buen funcionamiento de diversas tareas.

Hablan también sobre las incontables horas de trabajo y en toda la responsabilidad que tienen sobre sus hombros, pero en ninguna de sus remembranzas aflora un tono de queja o cansancio.

Ellas confirman la grandeza que encierra el término ¡MUJER!

“A las féminas cubanas nos define la dedicación, la consagración a nuestras faenas, el amor por lo que hacemos, la creatividad”, significó Nancy.

Mujeres de miel y acero.

Loraine García Barrero, presidenta de la Asamblea del Poder Popular en el municipio de Jiguaní.

Antes de concluir el diálogo, las tres manifiestan un profundo agradecimiento a la Revolución cubana, que les abrió el camino a la emancipación, y también al líder histórico Fidel Castro, artífice de ese proceso.

Como ellas, cientos de mujeres en la provincia de Granma encauzan a diario procesos desde diversos escenarios de la sociedad.  Andan por todos los lugares de la geografía: en el surco a pesar del fango, en las aulas, industrias e instituciones…

Todas sienten, aman, fundan, construyen, viven sus alegrías y también padecen los avatares de la vida, pero nunca detienen su paso, porque saben que, como ningún otro ser, irradian esa pasión y sensibilidad devenidas hálitos imprescindibles para seguir adelante. (ACN).


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